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A B C. M A R T E S 17 D E D I C I E M B R E D E 1929. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G i r CRITICA Y NOTICIAS D E LIBROS defensa es indirecta, con admirable labor de! método en lo narrativo y en lo comentado. Un libro notabilisimo. -F. S- 0. MEMORIA SOBRE EL COMERCIO Y LA INDUSTRIA DE SUIZA EN 1928. -Como todos los Julio del 14 p o r E m i l i o L u d w i g Memoria sobre el comercio y la industria suiza en 1928 Vinos de España O t r o s libros. JULIO DEL 14. -Apenas se hemos podido hojear este volumen, cuanto menos dedicarle una lectura tan cabal como por su índole merece; pero no queremos demorar l a noticia de su aparición, ya que se vierte a nuestro idioma y comienza a circular en España cuando aún le rodea en el extranjero l a efervescencia de apasionados y contradictorios comentarios. Su autor, E m i l i o Ludwig, publicista alemán que goza fama de reflexivo y sólido, lanzó anteriormente un libro sobre el Kaiser; un libro encaminado a desenvolver una tesis aparentemente de fría exposición. y de serena crítica en el sentido de discernir, por igual, a los principales actores de l a guerra europea, l a responsabilidad del proceso y de las consecuencias dé l a contienda. Aquel libro suscitó en muchos núcleos alemanes- -como las colonias alemanas de las Américas- el reproche de que no exculpaba al Kaiser n i a Alemania, mientras que en Francia se estimaron las páginas de L u d wig en un sentido de oculta y diestra defensa del Emperador y de su Gobierno. Emilio L u d w i g estimó l a contraposición de estos juicios como una antítesis, que proclamaba su equilibrio y su imparcialidad, y aspira ahora, con este nuevo volumen, a recabar. el mismo título de equitativo y justo dirimente. Y ¿qué intenta concluir de estas nuevas páginas L u d w i g? Hagamos punto y aparte para una pertinente digresión. H a y en la Preceptiva l i teraria modos de deslizar una afirmación, aparentando no acogerla y aun fingiendo el rechazarla: Esta destreza, que en un diálogo puede ser insidia o reticencia, es en la retórica, simplemente, una figura de pensamiento. Como no son en l a oratoria sino interrogaciones dialécticas- -un lícito y sobado recurso en todas las ramas de la oratoria, sin descontar la forense- las preguntas que el orador deja colgantes de un malicioso sentido suspensivo, con la habilidad dé una prosodia refinada, y que después de una súbita y suficiente pausa rechaza i n dignado, contestándose a sí mismo: ¡A h no; yo no puedo creer... E l S r L u d w i g estudia en su obra la culpa inmediata de la guerra. Aclaremos: el adverbio es nuestro; el S r L u d w i g n o distingue entre causa procesal, anterior e interna y causa inmediata, palpable y vista. Y hace bien en esa estudiada y cauta confusión; porque acaso no tuviese la misma franquía para desarrollar su crónica. Quede consignada la distinción por nuestra cuenta, no sin dedicar un piadoso recuerdo al prudente y probo maestro que en nuestra adolescencia nos diferenció concienzu- damente los orígenes de las fuentes. Y volvamos al S r Ludwig, para decir a nuestros lectores que en Julio del 14 aparecen, igualmente inocentes Francia y Alemania, como ejes de la catástrofe; e igualmente inocentes todos los. países que fueron en- trando (o cayendo) en la hoguera. Entonces, ¿no hay. punto concreto, histórico n i geográfico, donde fijar la culpa, siquiera nadie deba, serena v iustamente. personificarla? Según el autor, no. L o s pueblos, y aun los Estados, no hicieron la guerra. Fueron media, docena de malos, de torpes y bestiales estadistas. N t n él taller n i en el campo... etc. Entonces, ¿es que en ningún país se condensó el ambiente propicio para el estallido? ¿E s que en parte alguna contribuyó a las chispas ocasionales l a pasión nacional? ¿É s que ningún pueblo creyó que podía y debía luchar y vencer? E n la superficie de las páginas cuidadosamente presentadas (hasta en los dispositivos tipográficos) con efectos suasorios de persistente objetivismo, no aparece otra verdad. Pero el lector sagaz (que es el que busca L u d w i g aunque enterado de la minoría) el lector agudo y desconfiado si recoge y auna los matices hallará algo más. Ciertas pinturas, de recreados perfiles; ciertos trasuntos, bastante plásticos, de ambiente y de familia, y algún rápido y certero apunte de unos minutos que culminan en San Fetersburgo antes del amanecer decisivo, so el hilo sutil que guiará al lector. L u d w i g VINOS DE ESFAÑA, por Joaquín Belda. -seguramente, conocía muy bien algunas cortes occidentales y orientales, además, de l a Esta vez, el autor de tantos libros que se alemana. L a obra está escrita con prolija hicieron populares se ha ido del medio soy cuidadosa confección, y con abundancia de cial de las costumbres urbanas, y ha llenadomateriales, que rebasan, desde luego, la co- su carnet de apuntes, tomando la t i n t a en lección de Libros rojos, blancos y amari- las soleras de las bodegas españolas. Porque llos. H a y documentos y notas de, indudable el volumen no es más que, en su primera parte, el tratado del bebedor, del capítulo interés, aunque no de absoluta novedad. agrícola, del aspecto de riqueza, de las reSi hemos de trasladar al lector nuestra giones y de lá industria en general. Luego impresión, con entera sinceridad diremos que viene la parte segunda, l a más descriptiva, el volumen. de L u d w i g es- -diga lo que quie- interesante y minuciosa, que se refiere a l ra el prólogo- -un formidable alegato frente lagar, a la elaboración, a la. conserva de los a la acusación contra Alemania. Pero, eso s í caldos más ricos, cada uno en su sitio de namagistralmente hecha, con grandes, probabi- cimiento. Mucho se ha escrito sobre esto; la lidades de persuasión, con logro muy dies- visita, sobre todo en l a comarca de Jerez ¿a tramente preparado y por lo mismo que l alas bodegas, ha sido tema de informaciones periodísticas, de páginas turísticas, de novelas. Pero e trabajo, delSr, jBelda, dgsde luego personal y de temperamento. propio, es mucho más amplío, detallado y sugestivo, y, CIGARRILLOS desde luego, -no es informe tescueto, sino ameORIENTALES nísima narración, que esmaltan continuamenREFRESCANTES, te l a pintura dé esceñas y de tipos, con el gracejo propio del autor l o s episodios, las anécdotas, los tipos singulares o. curiosos. años, l a Unión Suiza del Comercio y de l a Industria de Zurich, ha publicado esta i n teresante Memoria, en la qué se hallan, agrupados por capítulos, toda clase de datos acerca de la estadística económica de dicha nación; esto es: agricultura, ganadería, fábricas, fuerzas hidráulicas, salarios, mercado del trabajo, coste de la vida, población, hacienda pública, impuestos, etc. etc. Contiene además, dicho volumen, una parte dedicada, especialmente, a los diferentes ramos del. comercio y de lá industria, así como a l tráfico, seguros y Bancos. Esta Memoria, que sirve muy bien como obra de consulta y estudio, forma u n tomo de 282 páginas, y ha sido editada en francés y en alemán. Puede obtenerse de l a precitada Unión Suisse du Commerce et de l Industrie, Bórsensfr, 17, de Zurich. ME RZ RESFRÍADOS EL DOLOR DE CABEZA LA CONGESTIÓN DEL APARATO Belda ha escrito sü libro después de bebérselo; como que algún capítulo le ha costado una resistencia de siete atmósferas para intervenir en el desfile de catorce tipos de. vinos de mesa en una misma comida. E l libro instruye fehacientemente de lo que se bebe, de lo que se debe beber y de cómo se debe beber. Y la conclusión, cierta y r a zonada, es que en este consumo, se puede ser españolista a plena conciencia y sin envidiar lo ajeno, porque la. riqueza de nuestros; vinos, y, sobre todo, l a exquisita selección 3 e muchos de ellos, no admiten comparado- nes. O r o puro. Salvo cuando se mezcla e l oro, que se dan casos, OBRAS DEL TEATRO RUSO, por Cristóbal dé Castro. -Prosigue lia Editorial Águilar l a serie de volúmenes del teatro ruso. RESPIRATORIO Y EL LAGRIMEO E s autor de estas versiones, como es sabido, Cristóbal de Castro, que en el proloSE CURAN RÁPIDAMENTE CON ngo de cada uno de los anteriores tomos, como en el prefacio de éste, ofrece unos magní- fieos estudios sintéticos sobre los; -géneros, etapas y autores. E n el libro de aliora se comprenden obras escénicas grotescas de. PRECIO U PESETA Andreieí. Gógol y Tolsroi. Y a hemos dicho recientemente el mérito y servicio que supone esta labor del Sr. Castro, si no única, por Camionetas UNÍS lo menos muy señalada en l a singularidad superan en construcción, ¡re- de las versiones de literatura rusa. Con dar at iacic nuestio modesto juicio de, siti- sistencia y duraeión a tod s Ci las demás. oeio elogio y por íeiteradas todas nuestras palabras de otras veces, ahorramos espaDepositario: cio v adiet vos. S. A. Zenker AicaíS D o n Cristóbal de Castro no carece de de 1
 // Cambio Nodo4-Sevilla