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MADRID- SEVILLA 20 D I C I E M B R E D E 1929. NUMERO 10 CTS. SUELTO DIARIO ILUSTRAD O A Ñ O VI Q É SIMO QUINTO N. 8.419 fe REDACCIÓN: PRADO DE SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES Y ANUNCIOS: MUÑO? OLIVE. CERCANA A TETUAN, SEVILLA ABC E N FRONTERAS ESLAVAS Epílogo y prólogo i N o hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague asegura nuestra sabia refranería, y aunque en lo del pago de deudas contesta otra voz r i s u e ñ a Contra el vicio de pedir hay la virtud de no dar nos atenemos a la verdad relativa de los plazos que se cumplen, y hete aquí en funciones el Parlamento varsoviano, al término de los treinta días que le dio de asueto el presidente de la República, interrumpiendo la lucha dramática Pilsudski- Daszynski. L a tensión política de esos treinta días no la compartió el pueblo, que bastantes apuros tiene de orden económico; pero ayer, día anunciado para la apertura de las sesiones parlamentarias, el miedo se apoderó del pueblo, y en los mercados, y en los suburbios corrió la voz de alarma, aprovechada por los buenos tenderos para esquilmar al prójimo, pues, a mayor demanda de artículos- -her cha en previsión de un cierre de tiendas- aumentaron el precio de ellos desvergonzadamente. E l miedo de unos resultó ventaja de picaros- no hay mal que por bien no venga y va de adagio- pero, felizmente, la paz reina en Varsovia... Cierto que siguen acuarteladas las tropas, y que la Policía circula con todo armamento, e impide el paso a la calle del Seym. Es ello manifestación de fuerza, m á s bien que acto de previsión necesaria. E l gris y frío salón de sesiones del Parlamento se llenó de diputados silenciosos. Habían perorado en los pasillos hasta entonces, ignorando si un minuto antes de comenzar l a sesión no ocur r i r í a algo desagradable A las doce menos cinco ocupa la presidencia ei mariscal del Seym, Daszynski; abre la sesión, y se levanta a hablar. E l león socialista, que es un gran orador parlamentario- -con largo ejercicio en el Parlamento de Viena como diputado polaco- discurseó elocuente, ratificándose en su actitud: que de l a legalidad constitucional y del respeto al Parlamento espera la obra vital para el p a í s la normalidad de los presupuestos y la reforma constitucional. A l citar lo acaecido hace un mes con la irrupción de oficiales en el Parlamento, vibró su rebeldía, exclamando que el amor al Ejército, brazo de la nación en su defensa, y al que se debe la victoria y la gloria, no ha de ser empañado jamás si tiene por único ideal el servicio de la Patria. E l militar- -dice, sacudiendo su blanca melena, Daszynski- -ni puede, ni debe, ni se le ha de consantir ser político. E l Ejército no ha de ser instrumento de Gobiernos ni de partidos. N o salen de los labios de Daszynski flechas dirigidas cara a cara contra otro mariscal, su enemigo, porque en el terreno de la, legalidad, y desde la tribuna de un Parlamento culto, Daszynski- se pone a tono con una situaciórs, que exige de. todos, parlamentarios y Gobierno, tacto, discreción y entereza, sin alardes bravios. Consumió el turno reglamentario el m i nistro de Hacienda, un coronel de los mimados por Pilsudski. Siendo el tema candente a tratar, el de presupuestos- -pues andan muchos millones en, entredicho, por haber sido gastados a espaldas del Parlamento- se comprende la expectación que acoge al coronel Matuszewski. E s éste el momento en que un desentono del orador, un alarde inoportuno de soberbia o de amor propio pudiera hacer saltar l a chispa... E l coronel- ministro, en dos horas de exposé, no se muestra ni estridente ni vulgar. Aborda ecuánimemente los problemas de su departamento y, comprensiyo- -o fingiéndolo- -de la necesaria cooperación gubernamental- parlamentaria, tampoco irritó al auditorio, lo que no implica aprobación de sus conclusiones optimistas, sino, al contrario, crítica de ellas y de todo lo hecho en la Hacienda pública arbitrariamente. Desde las doce hasta las diez de la noche- -con una breve pausa para comer- -duró la sesión del Seym, en l a cual se han dibujado dos tendencias, convergentes a un punto la de Daszynski, campeón de la dignidad del Parlamento, pero sin enconar las consecuencias de aquella demasía, que hace treinta días le puso frente a frente con el mariscal Pilsudski, en escena dramática, y la hábil, aunque insincera, gubernamental de no apurar el conflicto con el Parlamento. ¿S e sostendrán en ese loable empeño las dos fuerzas, las dos pasiones actuantes en este imperecedero conflicto de los personalismos autocráticos y de la falsa democracia, que desprestigia el alto y justo fuero del voto popular? E n la sesión de la tarde ya la Querella- -l a diosa de los Parlamentos, con carátula trágica y ropaje arlequinesco- -pasó por las salas del Seym. L a propuesta del voto de censura al Gobierno fué presentada y apoyada por la mayoría de los partidos y fracciones que integran la Dieta de Polonia. Este punto, que lo fué de discordia hace treinta días, surge, como era sabido, ineludiblemente. E l Parlamento exige la caída del Gabinete. E n desagravio, chilla el grupo de los independientes -ricos, nobles, arrivistas y hasta un príncipe, adictos al Gobierno- y pensaron en un voto también de censura... al mariscal del Seym. L a fracción de los diputados comunistas anunció su adhesión al grupo de los independientes para derribar a Daszynski, y, conocido tal propósito de unión, deambula en el palacio del Seym, con rictus de carcajada, la diosecilla Querella, carnavalesca y triste... E l voto de censura al Gobierno da lugar a tan larga discusión, que hoy, segundo día de sesiones, a ú n no se ha votado. Quizá mañana... mañana... Varsovia, diciembre, 1929. SOFÍA CASANOVA del cielo en los días limpios de Madrid. U n a calle de cuatro casas; la calle de! C a l vario. E n esta calie nació L u i s Candelas. Entrando por l a calle de Lavapiés, a la i z quierda, l a casa amarilla. Dos balcones simulados; pintados con ingenuidad. Deseo de asomarnos a estos balcones, que están pintados, por simetría, en las fachadas; otros cuatro balcones simulados a la entrada de la calle de los Estudios; pero éstos, si tienen las maderas simuladas, se ven en ellos el balconaje de hierro auténtico. Son m á s provocativos al ensueño los de la calle en que nació Candelas. Cuatro casas, y, al acabar la calle, en la del A v e María, enfrente, un taller de cerrajero; en la misma calle del Calvario, otra cerrajería. Paradojas o divertimientos del Destino: los ladrones, enemigos de cerraduras, cadenas, armellas, pasadores, y en la calle en que nació el m á s famoso bandido de Madrid, al cabo del tiempo, dos cerrajerías. Evolución de los bandoleritos. Bandidos montaraces o selváticos. E l despoblado. Ventas t r á g i c a s las ventas de E s p a ñ a su pintoresca meneclatura. Ventas: del Puñal, del Fraile, de D o n F é l i x de Juan de Dios, de Doña María de las Animas, de la Serafina, del Negro, del Herrador, de la Raposa. E n el Alto del León, en el Guadarrama, la venta de Juan Calvo. Pasos expuestos a ladrones; pasos que señalan las guías antiguas de caminos. Uno en el partido de Molina, entre Barbacil y Anchuela del Campo, al atravesar el río Gallinera. Otro entre Longares y M u e l el barranco de Torrubia. Evolución del antiguo bandolero; instrumental complicado, costoso, de los bandoleritos primitivos; necesidad de montañas fragosas; pasos o gargantas peligrosos; cuevas para esconderse; caballos ligeros; trabucos naranjeros y escopetas; navajas cabriteras; puñales; tqdp un estuche o posada complicadísimo, difícíl de manejar. E l Ojitos, capitán de los Siete Niños de E r i j a José María, el Tempranito. Jaime, el Barbudo. Sixto Cámara y su drama Jaime el Barbudo; regeneración final de Jaime por combatir contra los soldados napoleónicos. Ramón Franquelo y sus poesías populares andaluzas. Romances de g i tanos, bandidos y contrabandistas. Su semblanza de José María y la de Ojitos. Ojos pardos y rasgados, y dos hermosas patillas; pelo rizado y lustroso; tez morena, tersa y limpia; dientes blancos como perlas; cara graciosa y tranquila, alto cuerpo y bien formado, maneras nobles y finas, andar gallardo y airoso y alma generosa y viva, eran las dotes de un hombre que en Ecija m a n t e n í a reputación bien sentada por los hechos de su vida, y a quien llamaban Ojitos por tradición o malicia. L a filosofía cartesiana y Luis Candelas. Candelas como producto del cartesianismo. Candelas que, gracias a la filosofía de Cartesio- -sépalo Antonio Espina- hace evolucionar el tipo del bandido. Evolución que va desde el Tejedor de Segovia, retratado en una comedia de este título por D Tuan Ruiz A l a r c ó n desde el. Tejedor de Segovia hasta Candelas, pasando por el retrato que el duque de Rivas hace, en s; ¡cuadro El Ventero, de un bandido montaraz. Antonio Espina pinta maravillosamente en su hermoso libro el carácter particular de Luis. Com- 1 MAGEN ES Luis Candelas Imágenes; muchedumbre de imágenes; millares de imágenes. U n libro y la profusión de imágenes que su lectura suscita. E l libro de Antonio Espina. Luis Candelas, el bandido de Madrid. Libro airoso, vivo, v i brante; airoso como el correr de un hermoso corcel- -con un bandidito caballero- -por los campos andaluces. De entre las imágenes, millares de imágenes, que su lectura hace surgir, unas cuantas expresadas rápidamente. U n a calle; das planos; uno de color gris y otro de color amarillo. Calle corta. Entre el gris y el amarillo, en lo alto, el azul
 // Cambio Nodo4-Sevilla