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HOLLYWOOD. UNA FAMILIA PELICULERA Eddie Quillan, el famoso Chatillo de la pantalla, pertenece a una numerosa familia de artistas. Sus padres y sus hermanos, todos fotografiados en este grupo, han actuado alguna vez ante la. máquina tomavistas. De izquierda a derecha: El señor v la señora Quillan, John, Eddie, Marie, Buster, loe, Helen, Margaret, Isabelle y Koseound. (Foto Marín. jeres los hombres veían deslizarse las horas y los días, monótonos acaso, pero sin odios y sin rencores; ellas trajeron de la vieja Europa los gérmenes exóticos y morbosos de los celos, de la desesperación y de la locura... Y o no creo que el autor de la película h? ya deseado exponernos esa teoría misógina, sólo concebible por cerebros enfermos o por corazones en quienes el dolor haya borrado hasta la imagen de una madre, de una novia o de una hermana; me figuro más bien que imaginó el drama escueto, sin pensar en la interpretación que podría dársele a su final; pero si esto es así, el argumento adolece del defecto de estar poco meditado. E r a su asunto un verdadero hallazgo y mereció que se hubiera estudiado más detenidamente. L a figura del protagonista le viene como anillo al dedo a la persona del actor que l a encarna; parece hecha l a obra a su medida, o él buscado a la medida de l a obra; alto, seco, anguloso y abombada l a frente, con las pupilas brillantes y l a mirada inquieta; cuando se llega a la escena donde sufre un ataque de histerismo, se siente el corazón angustiado por la verdad de l a ficción. L a sonoridad del film tiene en este momento, y hasta cierto punto, su razón ú n i c a se escucha la risa espasmódica, cortada, seca, con tan doloroso verismo, que no se puede concebir cómo aquel hombre haya llegado a terminar su trabajo con el cerebro en salud. ¿Pero es esto suficiente para proclamar las excelencias de! cine sonoro? S i n voces y sin ruidos, la obra tendría el mismo i n t e r é s y a ú n en aquel instante las carcajadas sólo consiguen no agudizar nuestra emoción, sino LA MARQUESA DE LA FALAISE, EN LA ESCUELA nuestro malestar físico, que hasta con el cuerpo se sufre frente a aquella alma en Qi ¡Swanson en su reciente viaje a Chicago quiso recordar los días de su rumas. infancia. Aquí apárete contestando a una pregunta de la profesora durante su, visita a la clase que frecuentó en su niñez. (Foto Vidal. MARIANO T O M A S or a
 // Cambio Nodo4-Sevilla