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MADRID- SEVILLA m 21 D I C I E M B R E D E mi Jf 1929. N U M E R O S U E L T O 10 C T S J m JL- iLJk H j H M DIARIO ILUSTRADO. AÑOV 1 GÉS 1 MOQUINTO N. 8.420 g g g MUÑOZ OLIVE. REDACCIÓN: PRADO D E SAN SEBASTIAN. CERCANA SUSCRIPCIONESY SEVILLA ANUNCIOS: A TETUAN, COMO SE F U E EL MAESTRO... Eduardo Gómez Baquero Como se fué el maestro, la luz de esta mañana... ¿Porqué, a la desaparición de Andrenio, me cantan en el corazón estos versos de la elegía de Antonio Machado a la muerte de D. Francisco Giner? ¿Será que el buen D. Eduardo, al irse por una senda blanca nos dijo tácitamente, con la lección de su obra literaria y el ejemplo de su postura política, que le hiciéramos u n duelo de esperanzas? Yunques sonad, enmudeced campanas E l maestro cerró los ojos avizores y valientes antes de que los acariciara la luz del alba nueva, que soñaba y presentía. Hace veintitrés años, en esta misma B a r celona, donde junto, a grandes hilvanes, unos jirones de recuerdos emocionados, leí un par de columnas en que D Eduardo Gómez Baquero discurría acerca del desnudo en la obra literaria con ocasión de mi primera novela. Empezaba yo entonces la forja de esta ilusión que el desengaño y la necesidad han convertido en oficio. N o eran tan sólo y exclusivamente dedicadas a mí las palabras del maestro: aprovechaba la coyuntura para aleccionar a todos y para alentar al neófito. N o era la hiél rencorosa FELIPE S A S S O N E del ignorante- -el que ignora desprecia- -L o que no tengo- -advierte el jornalero siempre- -ni el elogio a ultranza sin fundamento ni sabiduría, que por no halagar dispuesto a partir- -es dinero para el pasala vanidad de quien no es necio, ni siquieporte n i el viaje. ra logra excitar la gratitud. E r a un jugoso- -N o importa. L a Casa lo anticipará. articulo, que sólo me honraba por haber L a Casa en efecto, adelanta lo necesadado motivo a él, y a cuyas admoniciones rio. Con una pequeña precaución: l a de hadocentes debo el haber cambiado de camino. cer que el pasaporte no se extienda para Por aquel entonces, con la hoja de los l u E n l a zona de Constantina (Argelia) hay un emigrante, sino como para un turista o nes de El Imfarcial en l a maleta, emprendí- bendita m i l veces la h o r a! -l a aven- una Empresa dedicada a la explotación de viajero que piensa volver al punto de partura de Madrid. M i reconocimiento desho- yacimientos de fosfatos. E n Argelia, como tida. D e ese modo el jornalero queda fuej a ahora humildemente sobre l a tumba del en casi toda el África francesa del Norte, ra de la acción tutelar del Estado espaescasea la mano de obra. E s fenómeno de ñol. N o sale de su país con un contrato de maestro la siempreviva de su recuerdo. que se han ocupado en la nación vecina re- trabajo firmado. L o único que suscribe es vistas y periódicos, y se explica por la el recibo de las sumas anticipadas para el E r a Eduardo Gómez Baquero un claatracción que sobre los indígenas ejercen pasaje, el pasaporte, y presumo que las moro espíritu latino. Sabía como el clásico lestias y trabajos que se haya tornado su que usere non necesit, navigare neccsit, y las ciudades de la metrópoli, a la que acuen la barca segura de sus humanidades den marroquíes y argelinos ávidos de ini- bienhechor. U n a vez en las minas, lejos bien aprendidas, navegó per los mares de ciarse en los placeres que la vida urbana cíe su Patria, en tierra donde se habla un todo el saber humano. E r a en arte un dilet- ofrece a los trabajadores industriales. Como idioma que le es desconocido, todas las f a tante- -en la mejor acepción de la palabra el régimen fascista dificulta la emigración cilidades cesan. Se empieza por fijarle un adulterada, amor, curiosidad, estudio- y de jornaleros italianos, en esas explotacio- jornal inferior al que corresponde a su esmaestro y amigo de los jóvenes, su pluma nes mineras argelinas es cada vez más ur- pecialidad en las minas españolas. De este magistral trazaba una curva de enlace en- gente la necesidad de reclutar operarios. Y jornal se le retiene un 10 por i c o cada día, tre la tradición y la novedad. Así pudo ser entre ios más pacientes- -cuando se hallan destinado a reintegrar a l a Casa el dinesiempre un escritor nuevo, porque nunca en el extranjero, que cu el propio país ya ro anticipado y los muebles y efectos que a l es otra dosa- -se encuentran los españo- recién llegado facilita. P o r el resto le ende i ó de ser antiguo. Don Eduardo era aquel señor mundano les. E n nuestras provincias levantinas, pues, trega parte en dinero y parte en substanv bueno que tenia siempre en los labios u n y especialmente en ciertas comarcas próxi- cias alimenticias, para lo que existen varias consejo útil y una sonrisa cortés. Chuman mas a Alicante y Cartagena, han aparecido cantinas donde el obrero pu de proveerse por afición de la- ectura y por urbana socia- unos filántropos que se dedican a ir alistan- de lo que necesite, siempre que lo haya en bilidad, se! e podía hallar en la biblioteca do gente obrera para llevársela a las m i- la tienda. E s allí, en suelo extraño, cuando de cualquier Casino hojeando las revistas nas de Constantina. E s a recluta está dirigida ya no tiene para rechazarlo otra opción que extranjeras, con sus manos blancas, finas y desde Madrid, pero los agentes que la llevan la de morirse de hambre, donde se le exlimpias, por donde le florecía la conciencia, a cabo andan por aquellas comarcas, apro- tiende el contrato de trabaja Y y a e: tá el que sabían acariciar los lomos de los libros vechando la crisis que en determinados cul- nuevo esclavo bien sujeto a la cadtna. P o r con l a actitud suave y abacial con que pu- tivos agrícolas y en la minería del plomo que, ¿cómo v a a salir del formidable endiera hacerlo Anatole France. También po- tiene sin ocupación a una parte de la pobla- granaje en que, aparentemente su l i día oírsele en el ta? o en un jardín de i i r ción trabajadora. E s verdad que la penu- vierno, tomando el té o un claro vaso de ria no suele acrecentar la adhesión al sueagua mineral, hablar de política, y en ella lo natal. P o r otro lado, el campesino y el jamás supo navegar ni fingir que zozobraba obrero español tienen una espontánea proal nadar y guardar l a ropa. S u eclecticismo pensión emigratoria, que les impulsa a marde buongustais, su sibaritismo de gonrmet, charse al extranjero, no sólo en busca de que saboreaba por útil curiosidad toda laya empleo, sino también por cierta comezón node manjares literarios, tornábase invaria- velera, que les hace imaginar una vida tanble en sus convicciones políticas, en la pos- to más risueña y fácil cuanto más distante tura no rígida, pero vibrante y enhiesta de se halla y más desconocido es el país a que su liberalismo elegante. N o fué nunca un sueñan dirigirse. Soy de los menos capademagogo, no fué nunca un cazador de ga- citados para hacer de esta tendencia un rezapos; averiguó influencias seguras, pero proche, porque -onozco por experiencia ese no descubrió, plagios antojadizos; no se en- gusto del vagabundaje; pero he visto de cercrespó jamás de indignación crítica, ni en- ca la situación que en tierras extranjeras tregó su elogio al devaneo del entusiasmo, tienen muchos de los que de aquí se fueron porque, escritor claro y elegante sobre to- pensando mejorar de fortuna, y creo que das las cosas, decía pronto y bien cuanto cuanto se haga para evitar la emigración de quería, asesorado de armónica serenidad, obreros españoles es obra de piedad y de odiando, como Baudel ire, le mouvement qui de place les lignes. Por eso en la secreta patriotismo. Como nuestras autoridades ejercen cierta policía literaria que ejerció en España vigilando las importaciones extranjeras jamás beneficiosa tutela sobre los emigrantes, y fué un d e l a t o r p e r o no comulgó con ruedas en cuanto pueden los substraen a los abusos de molino, y sus manos expertas separaron de que los empresarios extranjeros les hacen siempre con pulcritud refinada el oro del objeto, esos filántropos de que hablo han oropel. discurrido el modo de eludir toda fiscalizaClaridad, sabiduría, serenidad, elegancia; ción. Consiste en embarcar a sus víctimas esas fueron sus normas, y una cortesía ex- -que de tales, como se verá, pueden califiquisita y urbana de supercivilizado, de hom- carse- sin declarar la verdadera condición bre de la ciudad, que eso fué ante todo: el en que viajan. L a tarea de persuadirlas de la ciudadano. conveniencia de marcharse no es difícil. Irse E n el cielo periodístico y literario de E s- a O r a n ha sido, desde hace muchos años, paña se ha apagado un sol con la muerte el último y casi el primer recurso de todo de Eduardo Gómez Baquero. L o buscare- el que en nuestras provincias de Levante mos siempre en la sombra, y una noche se sentía inquieto. A h o r a l a habilidad del volverá a brillar en l a luz nueva de una agente reclutador se ejercita en el modo de estrella. simplificar las formalidades. m LA T R A T A D E B L A N C O S Los españoles que se van r
 // Cambio Nodo4-Sevilla