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ABC. SÁBADO 21 D E D I C I E M B R E D E 1929. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 6 niendo la debida proporción, ¡a obra de E s paña no desmerece de la francesa, ni en el conjunto ni en el detalle, y en algunos aspectos nosotros operamos sobre bases más sólidas. Por ejemplo, en el político, donde todos nuestros problemas se presentan resueltos, permitiéndonos una marcha más desembarazada. España tiene ocupada y pacificada toda- su zona. N o tenemos grandes caídes cuya actitud pueda influir en la nuestra, ni permitimos el uso de armas, ni existen disidentes. Esto es fundamental, y lo que sobre tales cimientos vamos construyendo no presenta peligro de hundimiento para el porvenir. Francia nos ha enseñado la obra de sus profesores, de su ejército, de sus médicos, de sus arqueólogos, de sus colonos y artífices. Las grandes parada; militares de R a bat, Mequínez, M a r r a q u é s y Fez nos permitieron apreciar lo que ya sabíamos, por haberlo visto en el campo de batalla, de M a rruecos precisamente: que nuestros vecinos poseen un bizarro Ejército, etictwdrado por una oficialidad entusiasta y bien prepara- da para estas empresas coloniales. L a E s cuela de Estudios superiores de Rabat, los colegios para hijos de jefes o notables indígenas de dicha población y Fez. los internados de berberiscos en A z r u y las escuelas francoárabes constituyen un sistema de captación espiritual del protegido, ya empleado en Argelia y Túnez, tendente a substituir el sentimiento tradicional por otro más occidental, como por eufemismo se dice, y con mayor razón, más francas. Los Institutos de puericultura, con sus anejos, escuelas de maternidad y orfelinatos, tanto, para europeos como para marroquíes, v los hermosos hospitales existentes en las prin: gentes de nuestra raza, quieran vivir bajo otros ciclos. Y no sería justo retenerlos contra su vo untad. Pero, a lo menos, que salgan de nuestro país sabiendo adonde y cómo van, v que no se permita en su detrimento esa picaresca internacional, que, por ejercerse contra los pobres, es la más siniestra de todas: Es seguro que la Policía ha comenzado ya a prestar atención a las andanza de esos agentes de la trata de blancos. Y sería bueno nue la acción social la acompañase y completara, abriendo los ojos a quienes cuando imaginan ir hacia la libertad no hacen más que enajenar la- suya totalmente. Porque Esp? ña no es precisamente un paraíso. Pero imagínese cómo v i v i rán en otras partes, cuando miles de compa triotas la ven, desde leios, como tal, sin el dinero preciso para poder volver a ella. JUAN PUJOL POR TIERRAS MARROQUÍES España está llenando su misión L a excursión que hemos realizado por el Marruecos francés, acompañando al alto comisario, lia resultado muy interesante. Nos ha permitido apreciar de una manera más extensa la extraordinaria labor desarrollada por Francia en su protectorado. Como que el viaje ha sido la exposición de resultados, de una gestión muy bien orientada y decidida que está haciendo del Mogreb la mejor provincia colonial de nuestros vec: nos. V sin duda, la consecuencia más importante es que, en escala más reducida v mante- cipales ciudades rno. srrebinas, indican, especialmente los primeros, la preocupación de Francia por los problemas de la infancia y por el aumento de la natalidad, ya que alivian a las madres de no pocas preocupaciones. E l descubrimiento de las ruinas imponentes de Volubilis, con sus templos y pórticos, con sus mosaicos, mármoles, bronces, cincelados y burilados, estatuas y relieves, vestigios de una ciudad poderosa, militar y comercial, constituye una página de gloria para la arqueología francesa, brillantemente representada en este Imperio. Respecto a colonización, la creciente prosperidad de su protectorado es consecuencia de la puesta en valor de sus inmensas planicies y de l a m o vilización de los recursos naturales en las regiones pacificadas, entregadas a los europeos con una decisión que aleja toda posibilidad de litigios respecto a la propiedad de la tierra. Pero, sujetándonos a escala, porque su protectorado es extenso, y rico, y el nuestro pequeño y pobre, nos encontramos con que España atiende, dentro de la modestia de sus posibilidades y de las posibilidades del Marruecos ialifiano, a los problemas de orden económico, docente v social, que plantean nuestros compromisos. Y a hemos d i cho, v sabido es por todo el mundo, que en el reparto del Mogreb A l Aksa nos tocó la parte más reducida y esquilmada. N o poseemos las inmensas olanicies de la Chauia v de Dukala, ni la vega de Marraqués. ni las llanadas ubérrimas de Mequínez v Fez. Tampoco data la pacificación de nuestros territorios del tiempo de esos lugares. A l contrario, todo nuestro protectorado, por sus escasas dimensiones geográficas. era zona de contacto hasta hace poco mí de
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