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A B C SÁBADO 21 DE DICIEMBRE DE 1929. EDICIÓN DE ANDALUCÍA. PAG. 11 do producido por su llegada a Madrid. Ellos- ¡caramba! -no se esperaban un recibimiento así... ¿L e parecerá ahora al pú blico que no valía la pena de armar tanto alboroto y que todos se debieron quedaí en P a r í s ¡Los pobres tienen un miedo... I U n amigo nuestro- -un señor que nos ha jurado que no tiene hecha ninguna adapta ción del Volpone- -nos preguntó el otro día que si íbamos a escribir la autocrítica de! a obra, y le contestamos que no. Como no queremos ahora que se enfade, y, a lo mejor, en venganza, se le ocurra también a él adaptar directamente el original de Ben Jonson y que luego lo firme otro, aunque ese otro no sepa inglés, estamos decididos a no miíocriticarnos. Y así sólo diremos que Volpone, que a muchos parecerá una obra atrevida y fuerte, a nosotros se nos antoja la más ingenua e inocente de todas las farsas. Si sus personajes fueran muñecos de cartón y trapo movidos por toscas manos en el tabladillo de un teatro infantil, estamos seguros de que, aun diciéndose las mismas cosas, la comedia podría ser presenciada por cualquier colonia escolar... ¿Q u e cómo la interpretan? Y a lo veréis, y, si no vais a verlo, peor para vosotros y... para nosotros, naturalmente. E l elogio ahora pudiera parecer de inserción obligatoria, y preferimos que nos lo tache nuestra propia censura. Y nada más. E l público y la crítica juzgarán del acierto o desacierto del adaptador francés y de nuestra labor, modestísima e insignificante, de meros traductores... Ahora, silencio... Y a han sonado los timbres v hemos oído en el escenario las palabras fatídicas: ¡B a t e r í a! ¡T e l ó n! ARTEMIO PRECIOSO SÁNCHEZ- GUERRA RAFAEL dente. E n España, fuera de ciertos hogares, que tal vez sean los más armoniosos, la mujer no pinta nada, y, no pintando nada, carece del derecho de iniciativa que ejercita ubérrimamente Virginia, dirigiéndose, en busca de un suplemento de compensación, a la dama que guiaba el coche que lastimó a su marido. Y una obra que no puede tener como marco la Humanidad entera, sino un determinado país, en el que la personalidad femenina eclipsa la del hombre, pierde probabilidades de ser considerada como una obra universal. E s una comedia francesa y nada más. ¿Comedia? Muy pronto la hemos clasificado. N i siquiera comedia: un vodevil con pretensiones. Me explicaré. Sin ceñirme estrictamente a la jerarquía de los JARABE géneros, yo defino el vodevil como una obra en la que el autor procede de una de esís dos maneras: poner a tipos convencionales, de cierto perfil cómico un poco acusado, en s i tuaciones normales más o menos complicadas, o crear personajes de humanidad corriente, colocándolos en situaciones francamente cómicas, que les obliguen a violar Ja lógica media de la vida. Todavía existe, sin salimos de los límites del vodevil, una tercera combinación, y es aquella que, valiéndose de tipos que son alternativamente humanos y fantoches, cumplen su destino entre lo real y lo absurdo. Mauricio Donnay y Luciano Descaves, dos dramaturgos un tanto despistados de lo que ahora gusta en el teatro, han preferido la última de las tres combinaciones que acabo de exponer. E n su obra, de una languidez desesperante, priva el vodevil sobre la comedia, y como todo lo híbrido carece de elementos esenciales para entusiasmar al público, éste ha dispensado a la obra una acogida tan tibia, que cura tos, catarros, fatiga, gripe, 4,15 ptas. ya no está en el cartel del teatro de la M i chaudiére, ni creo que en ningún otro. CHELVI Alcalá, 26, M a d r i d Últimos días de la venta de RETALES d e Ja temporada a precios muy ventajosos. N o c h e de verbena En el teatro de Eslava, de Madrid, se estrenó anoche el saínete de Luis de Vargas, con música del maestro Vives, Noche de verbma. Hemos querido hacer un sainete de ahora. A este propósito deben responder la letra y la música. Si la crítica v el público dicen que sí, nuestra, alegría será enorme, porque pusimos en esta labor grandes entusiasmos; si nos hemos equivocado, procuraremos hacer o meior en otra ocasión, porque estamos decididos a que esta colaboración no sea la última nuestra. AMADEO VIVES Compañía AngEo- Española de Cemento M a n d 1. MMffl Luis D E V A R G A S EL TEATRO FRANGÍA EN U n vodevil con pretensiones Se pone en conocimiento de los s e ñ o r e s suseriptores de Obligaciones de esta Compañía qué, a partir de esta fecha, pueden proceder al canje de los resguardos provisionales que les fueron entregados en el acto de la s u s c r i p c i ó n por los t í t u l o s definitivos. D i cho canje se e f e c t u a r á por el Banco Español de Crédito, en su central de Madrid y sucursales de provincias. Igualmente se advierte a los s e ñ o r e s obligacionistas que el c u p ó n n ú m e r o 1, vencedero en 1. de enero p r ó x i m o de pesetas 15 por o b l i g a c i ó n se p a g a r á a partir del d í a 2 de dicho mes en el antes indicado establecimiento bancario y en sus sucursales, previa p r e s e n t a c i ó n de la correspondiente factura. Madrid, 14 diciembre 102 9. -El consejero- delegado, Ildefonso G Fierro. Casada con un conductor de taxi, V i r g i nia tiene la suerte de que a su marido le atrepelle un automóvil, que 110 es el suyo, vinos y licores sin ver precio en L a Cepilla. Peüsrros. 3. Telefono 15957. porque un hombre no puede estar en ia delantera del coche y debajo de las ruedas al mismo tiempo. Herido de poca gravedad, lo natural sería que el marido de V i r g i n i a se contentase con percibir la indemnización que otorga la Compañía de Seguros al damnifivicios o enfermedades de ta cado en esos casos, pero entonces no habría misma, se curan con los comedia, y, suprimida la obra, sus autores no podrían demostrar aquello de que no Comprimidos Giberí hay mal que por bien no venga aforismo Curación de la avario castellano que acá. oara ínter nos, me ha pasis. crónica o heredi tarta. recido siemore un desatino. Dentro dejas costumbres españolas, V i r ¡Sin invecciones! ginia no podría mejorar de posición social ¡Sin molestias! porque a su marido le hubiese atropellado un Outo. Le razón de esa imposibilidad es evi- De venta en farmacias, a pesetas 6,50, Oc PRE E l asunto íio se prestaba a hacer una comedia de altos vuelos, pese a la ambición de su título, La ascensión de Virginia. Que una mujer de humilde origen puede llegar a las alturas de la sociedad no necesita demostración. Se ve todos los días. Recientemente hemos examinado aquí el caso de lady Hamilton, que subió, por etapas, de menestrala a embajadora de Inglaterra en la Corte de Ñapóles. Pero en esas elevaciones interviene más la inteligencia de la mujer que el azar. E n la obra de Donnay y Descaves, por el contrario, es el azar quien lo hace todo, y como el poder dinámico del azar, fuera de la Lotería, es muy intermitente y limitado, Virginia no logra, ponerse, ni con mucho, al nivel de lady Hamilton en fortuna. E v a Laguithardiére es una jamona de temperamento un poco vivo, que se hace la ilusión de ser independiente porque es caprichosa. Perteneciente a la clase media rica del antiguo régimen, esto es, de la época en que las coquetas no se decidían a saltar bruscamente del aburrimiento al l i bertinaje, E v a está un poco fatigada de su marido. Hasta ahí el caso es normal. U n marido, aunque sea un hombre extraordinario, y quizá por eso mismo acaba por aburrir a la mujer. Esta podrá no decírselo a nadie, pero hay momentos en que solicitaría de buen grado una separación temporalea reserva de reanudar más adelante la vida en común. N o habitado prole, esa fórmula sería ideal para los dos cónyuges, porque la separación renovaría, la ilusión. E v a Laguithardiére es más ambiciosa. E n franco desacuerdo con su marido, que es un pobre señor, solicita el divorcio y lo consigue. N i siquiera la contiene el respeto que debe a sus hijas, ya mayores y casadas. Su caudal de resignación es tan corto, que rompe el hogar y se decide a hacer vida independiente. N o se alarme el lector con eso de la independencia. E v a Laguithardiére la usa con tal moderación, que se satisface guiando un automóvil, que va por todas par- tes a desenfrenada velocidad. N o es eso mejor que ir muy despacio todas las tardes a la garzonera de un señor moreno v alto? ¿Qué puede ocurrir? E n el peor de los casos, que, en lugar de llevarse por deiante el honor del marido, atropelle a una persona en la vía pública. Desde él punto de vista moral, E v a es una independiente inofensiva. El mal que causa es reparable. Y, si no, que lo diga Virginia. A l presentarse ésta a E v a la ¡amona, no presiente siquiera que ese encuentro va a influir favorablemente en el destinó de la mujer del herido. Venía a conocer- a E v a y a reclamarla daños y perjuicios, y en casa de unr. de las hijas de la dama conoce al marido de ésta, el cuál, como casi todos los viejo verdes, es muy impresionable a la belleza
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