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1 NEURASTENIA ¡SEÑORA! ¿P o r qué u s a usted T O D A n V I A en su cocina e l almirez Bl t a n peligroso p o r e l cardenillo, H o e l m o r t e r o de m a d e r a t a n s u cio y poco r e c o m e n d a b l e e n l a c o n fección d é salsas, p o r t r a n s m i t i r a SÍ fü W c a d a u n a de ellas e l gusto de los i n g gredientes de l a a n t e r i o r defecto éste que TM t a m b i é n tiene e l m o r t e r o de m á r m o l p o r t e ner que usarse c o n m a n o s de m a d e r a? QUE ANTES TRANSIGIERA USTED C O N EST E N I A E X P L I C A C I Ó N n o h a b í a o t r a clase de S A N A T O R I O N E U R O B A T I C O en Carabanehel Bajo (M a d r i d) Tres pabellones independientes, c o n j a r d i nes d i s t i n t o s T r a t a m i e n t o s m o d e r n o s D o s m é d i c o s HISTERISMO PSICOSIS internos. Director: Dr. Gonzalo R. Lafora. LOPE D E VEGA, 5 5, CALLE MADRID TUBO PE ACEBO SIN SÜLB 80I H E l m o d e r n o t u b o de a c e r o s i n s o l d a d u r a m á s que u n t u b o es e l p r o c e d i m i e n t o d e m a n i p u l a r e l a c e r o e n c a s i todas l a s f o r m a s concebibles. N o h a y i n d u s t r i a q u e n o l o emplee e n a l g u n a de d i c h a s f o r m a s H á g a s e esta p r e g u n t a ¿P u e d e e m p l e a r tubos de a c e r o? S i tiene d u d a a l g u n a consulte a TOS DEFECTOS, morteros. H O Y N O L A T I E N E desde que l a C a s a OTTO P C N K E f a b r i c a l o s M O R T E R O S D E P O R C E L A N A M A T E C O N M A N O TODA D E PORCEL A N A l o s cuales, a d e m á s de n o a d o l e c e r de l o s defectos i n d i c a d o s s o n M A S B O N I T O S Y M A S B A R A T O S P r e c i o s pesetas 1,50, 2, 3 y 4, según tamaño. 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A ú n no había terminado l a navegación, y y a G a briel de Espinosa había recaído en su indiferentismo, en su sombrío disgusto respecto a Sayda M i r i a n L a desdichada estaba en l a terrible situación de la esposa de l a cual se siente hastiado y cansado el esposo. Veía que separada de él y vuelta a unir por una impresión pasajera, Gabriel de Espinosa estaba ansioso por romper los vínculos que a ella le unían; aun los eternos e indestructibles vínculos con qus sé siente ligado un hombre bien nacido por el agradecimiento. Sayda M i r i a n empezaba a desimpresionarse también; empezaba a comprender que era uña locura amar con l a más sublime de las abnegaciones a u n hombre que no comprendía n i agradecía aquel intenso amor. í ero como no queda vacío en el alma el lugar que ¡ha llenado una pasión sin que l a pasión contraria llene aquel vacío, empezó a nacer y a desarrollarse en el alma de Sayda M i r i a n esa pasión terrible y excepcional que nosotros nos atrevemos a llamar odie de amor. Sayda M i r i a n empezó a convertirse para Gabriel de Espinosa en el obstáculo más grave de sus proyectos; en l a fatalidad viviente que había de decidir su destino, que había de llevarle a su último y terrible suceso. Desde e l momento en que el amor despechado de Sayda M i r i a n le hizo contraer l a resolución terrible de que Gabriel de Espinosa no perteneciese a nadie ni a nada que no fuese ella, trocó l a lucha tenaz de su amor por la sumisión y la tranquilidad intencionada de quien para estar más en posición de obrai se plega al carácter, a la voluntad caprichosa, a las? ¡excentricidades de l a persona de quien se ha apoderado. Gabriel de Espinosa respiró; se vio libre de la; amantes quejas, de los celos, del disgusto, que s hacen tan insoportables cuando proviene de una mujer a quien no se ama y con l a cual se vive. Saydí M i r i a n se hizo fácil, afable, dulce; se manifestó contenta, y Gabriel de Espinosa l a trató mejor, poi lo mismo que Sayda M i r i a n se le hacía ligera; s confió y tuvo para ella un arnpj; de hermano, que no podía satisfacer las necesidades del alma apasionada de Mirian. Y M i r i a n sufría y lloraba; pero lloraba a solas, y delante de Gabriel de Espinosa y Aben- Shariar ocultaba el sentimiento corrosivo de su alma bajo el exterior tranquilo y alegre, y engañaba a los dos; y Aben- Shariar, al ver tranquila y feliz en la apariencia a Sayda Mirian, había vuelto a conceder su ardiente amistad a Gabriel de Espinosa. No podía entrar en peores condiciones en España Gabriel de Espinosa; tenía a su lado el peligro, sin conocerle, en Sayda Mirian. Y no era esto sólo; entraba en España sin recursos; porque ya sabemos que las inmensas riquezas de Sayda M i r i a n se habían agotado, y Aben- Shariar no podía disponer de nada más que del valor de la Bella Genovesa, porque sus servicios a Gabriel de Espinosa habían traído para él consecuencias funestísimas. Todo el mundo sabe que los Reyes africanos son los que pueden propiamente llamarse Reyes absolutos, y que un africano no es otra cosa que un esclavo del Rey, que dispone a su arbitrio de su vida y de su fortuna. L o s Reyes africanos están siempre ansiosos de tener la más leve ocasión para despojar a sus subditos, disculpando el despojo con un leve asomo de justicia. Manuel K a r u k n o había visto sin rabia acometida su galera por La Leona, en provecho de una galera de l a República. N o había sabido tampoco, sin sentir una rabiosa sed de venganza, que había ocultado porque, las circunstancias le obligaban a ello, l a desastrosa muerte de José K a i v a r n i había podido olvidar que el hombre por quien tanto hacía Aben- Shariar, por quien tantos peligros y tantos sacrificios había arrostrado, que. Gabriel de Espinosa había tenido una gran i n fluencia en la muerte de su hermana Elena K a r u k Así es que tres días después de haber sido conducido a Corfú por La Leona, y cuando ésta se había hecho a l a vela para Túnez, Manuel K a r u k fletó una almadía, se fué en ella a Túnez, desembarcó y se presentó al Bey, y le reveló todo cuanto había hecho Aben- Shariar. No necesitaba el Bey de Túnez tanto para tener un pretexto de apoderarse de todo lo que per-
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