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NUMERO EXTRAORDINARIO 20 CENTS. AÑO VIGÉSIMOk QUINTO. N U M E R O EXTRAORDINARIO 20 C E N T S AÑO VIGESIMOt g QUINTO. NACIMIENTO D E L CONVENTO D E L A ENCARNACIÓN, D E SEVILLA. ESTILO BARROCO ESCUELA SEVILLANA DEBE CORRESPONDER A LA SEGUNDA MITAD D E L SIGLO XVII SIGLO XVIII. E L PASTOR LOS SENCILLOS PORTALES DE LOS CONVENTOS Tan sencillos e ingenuos como los que construyen los niños son los nacimientos labrados por manos de monjas o de frailes. Cuánta gracia infantil, cuánta sencillez y candor! El simulacro pascual así lo requiere, y nadie como esas tiernas y puras almas, tan iguales a las de los niños, pueden componerlos. Cubren las toscas laderas de las colinas y bordean a. los simulados senderos, olorosas ramas de tomillos y fragantes ramos de juncias, traídos de los campos, así como las más liermosas de naranjos y de rosales, cortados en los jardines. Y parecen las frondas, no imagen, sino la misma realidad. Asi también los arroyuelos serpeantes, y las chozas pastoriles, y las aldeítas que blanquean la nieve. ¡Fn todo ello se advierte el peregrino cuidado, la ingenuidad candorosa de quienes lo compusieron, corazones llenos de dulzura y de infantilidad. En los mismos anacronismos ¡cuánta gracia e inocencia! Junto al Portal, donde se muestra el divino simulacro del Nacimiento, se alza una torre árabe almenada; góndolas surcan los K espejos de los ríos, y, al lado de la estrella guiadora, cruza los aires un ligero Dornier. Por un puente de traza novísima corre un automóvil, y por la obscura boca de un túnel asoma la potente máquina de un tren. Los pastores visten zaragüelles y las pastoras bailan sevillanas, en orueba de su regocijó por el nacimiento del Mesías. Las aguas del pozo de una noria riegan las plantas de un huerto, donde crecen los naranjos y se muestran lozanos los olivos, y unos zagalillos guardan el rebaño de las ovejas, entretenidos en una partida de footbaU. Y en la estrella que señala el camino a los Reyes Magos luce un potente foco eléctrico. Todo está dispuesto con el más ingenuo candor. Se advierte en e lo la blanda mano y la intención pura de los seres no contaminados de las impurezas de este mundo en el retiro apacible y segura del convento. En la belleza y arte de las imágenes de la Virgen, San José y el Niño, pusieron, sin embargo, estos religiosos su mayor empeño y cuidado. Así pueden admirarse en esta clase de nacimientos imágenes de un mérito singular. En los conventos de Se- villa existen algunos grupos maravillosos. Sobresalen entre los más bellos los del convento de la Encarnación y los del de Santa Clara. Entrambos pertenecen al estilo barroco y a la escuela sevillana. La figura del pastor del grupo primero corresponde a la mitad del siglo XVII, siendo posteriores las demás. También la imagen del Niño, del segundo grupo, es más moderna que las de la Virgen y San José. Pero todas ellas son hermosas, de uña blandura en la actitud que cautiva y de una gracia que sorprende. Todas las figuras son de madera tallada y policromada con una singular maestría. Un gozo inefable llena nuestro espíritu con la contemplación de estas riquísimas obras del. arte sevillano. Porque están avaloradas por una hermosura ideal, y porque parecen rodeadas de un sutilísimo aroma de ternuras y candor. Todo nuestro ser se siente conmovido, y nuestro corazón palpita con la más dulce de las emociones ante estos simulacros prodigiosos, en que el arte corre parejas con la gloriosa actitud de las figuras. J. MUÑOZ SAN ROMÁN
 // Cambio Nodo4-Sevilla