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Impresiones de Arte. LOS V A N DYCK D E L P A L A C I O ROJO D E G E N O V A JtNKTE COK CEL QUKÑA, EN DE UN BLANCO CUELLO CABEZA- P E- ANCHO EL UN Y CRINES SEDOSAS Y R E VOLANTES, ANDRÉS LLEGA A MARQUES PALACIO BRIGNOLÉ- SALI- SUNTUOSO... N ía estrecha vía Garibaldi, los altos nobles palacios genoveses suben hacia el cielo como árboles que buscan la luz. Faz a faz. encaradas sus e g r e g i a s arquitecturas, la distinción de sus líneas se esbeltece, sin recargarse con adornos excesivos, confiando su hermosura a la sencillez armónica del trazado, a la robustez airosa de columnas y pilastras. Frente a frente el palacio Blanco mira al palacio Rojo, y la albura y la púrpura de sus mármoles chocan sus ricos colores y la tersa luz de sus pulidas superficies. Dentro de los dos reina la suntuosidad exquisita del arte, y cuadros, estatuas, porcelanas, tapicerías, lacas, tallas y mosaicos policroman Jas amplias estancias con el apagado entonado fulgor de sus matices. En lo alto de los palacios, donde la luz llega más caliente, las terrazas sostienen j a r d i n e s suspendidos, donde a la faz melancólica del c r e p ú s c u l o las nobles damas del x v i i esparcían su. ánimo oyendo las. dulces tiorbas y los laúdes armoniosos, cuya música ondulaba y huía con la brisa incierta del vecino mar. Allí, en el palacio Rojo, están varios de los mejores cuadros que pintara Antonio Van Pyck, maestro de elegancias. Jinete en un blanco corcel de cabeza pequeña, ancho cuello y crines sedosas y revolantes, el marqués Andrés Brignole- Sale E llega a un palacio suntuoso, al que anuncian las columnas magníficas de un peristilo. Un perro, alzada la cabeza hacia su amo, acompaña al marqués, alegre y fielmente. 11 caballero, al llegar, se ha destocado, y su diestra sostiene gallardamente el sombrero de alta copa y más alto airón. El ade- mán es tan elegante y cortés, que- reina sobre todo el cuadro, y parece que éste se ha pintado únicamente para eternizar saludó tan cortesano. La cabeza del marqués Andrés quedó descubierta y el pelo negrea simétricamente peinado sobre la tersa blanca frente, encuadrando con su melena el rostro, también- blanquísimo, de rasgos per-