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y miles de docenas d e servilletas y artículos fantasía para comed o r han a d q u i r i d o l o s Almacenes Puerta del Sol. Infinidad de m a n t e l e r í a s dibujos novedad, jaretones a vainicas, por ptas. 14,50. POP 9,50 M a n t e l e r í a s c r e p é jaretones a vainica. P o r 23,75 M a n t e l e r í a s con 12 servilletas, mantel 190 por 250. Por 48 Preciosas m a n t e l e r í a s de c r e p é bordadas a mano, con 12 servilletas. Por 27,50 Serie de m a n t e l e r í a s en color, con seis servilletas grandes y seis p e q u e ñ a s Por 22,50 M a n t e l e r í a s tejido P a n a m á cuadros modernos, seis cubiertos. P o r 27,50 M a n t e l e r í a s hilo liso, tonos fuertes, para comida. P o r 40 M a n t e l e r í a s malla, todo a mano, combinadas é n colores. P o r 6,90 M a n t e l e r í a s p r á c t i c a s c r e p é blanco y franja color, seis cubiertos. P o r 125, 150, 200, 250, 300 y 400, series de preciosas m a n t e l e r í a s dolble servicio, hilo puro, gran lujo, dibujos modernos y a r t í s t i c o s 1 G r a n d e s colecciones de preciosas mantelerías completas y con doble servicio. M i l e s de manteles sueltos en todos los tamaños OCASIONES: PARA LAS COMIDAS DE PASCUA Miles de manteles de c r e p é jaretones a vainica, tamañ o s 130 X 130, a 4 ¡5 0 160 x a 6,25; 190 X 160, a 8,75; 160 x 225, a 9,75; 190 X 190, a 11,50; 190 X 250, a 13,75, y 190 X 16,50, e t c é t e r a etc. Por 3,25 U n a docena de servilletas de c r e p é jaretones a vainica. Por 11,25 Caminos de mesa, tejido moderno de seda. P o r 20 Preciosos caminos de mesa, malla toda hecha a mano, combinados, gran novedad. Por 3,25 P a ñ i t o s seda, colores lisos, tonos diversos; t a m a ñ o s 45 X 45. Por 4,50 P a ñ o s para aparador, diferentes estilos. Por 0,25 Cubrevasos, tejido malla. Por 0,95 P a ñ i t o s cubrebandejas. Por 0,75 Excepcional, P a ñ i t o s encaje ocre. Por 1,75 Caminos de mesa, adorno encaje, estilos prácticos. Por 3,10 Mantelillos de cretona, dibujos f a n t a s í a Por 5,50 P a ñ i t o s gran moda, tejido metal, oro y plata, etc. etc. 160 30 (a AN V N GI o E l d í a 27, a i las doce de la m a ñ a n a so suoast a r á una finca ein Pozuelo de A l a r c ó n partido de N a v a l c a r n e r p í P a r a adquirir datos, S e c r e t a r í a de D. Juan C o n t é Juzgado del distrito del hospital. ESTUFAS Los inmensos negocios que a diario realizan estos Almacenes con las fábricas más importantes del mundo, nos permiten vender siempre muy barato. COCINAS X 1 JAMPARAS por gasolina. F a b r i c a c i ó n nacional. C a t á l o g o gratis. L. B A l i M E S E e l i e g a r a y ¿28; M A D R I D ALMACENES üa correspondencia, a nombre de la propietaria de estos Almacenes, s e ñ o r a v u d a d e G a r c í a Vifla, PUERTA D E L S O L (aSSCÍS) DEPILACIÓN e l é c t r i c a Dr. SubJrachs, Montera si M a d r i d m 112 FERNANDEZ Yj GONZÁLEZ EL PASTELERO DE MAT RIGAL 5 V rorj minutos no va a quedar en Madrigal quien teja media cuarta de terciártela. -Pues a mí me está dando en la- nariz que en un cerrar y abrir de ojos no va á. quedar ni memoria de la canalla estudiantil, que... E l tejedor no pudo acabar su discurso, porque el estudiante le había cortado la palabra y le había roto tres muelas de un furioso metido en la cara con el pomo de la daga, que había sacado cautelosamente en el momento en que se había encarado cori el tejedor. No había acabado de suceder esto, cuando el estudiante había caído al suelo de un desatentado garrotazo aplicado por otro penitente, y aún no había caído el estudiante al suelo, cuando se oyeron las tremendas voces de ¡Aquí de los hermanos dé la Soledad! ¡Que nos matan! ¡Aquí del Seminario contra estos villanos! Y relucieron espadas, y dagas, y puñales, y faroles en alto, y garrotes al aire, y se trabó una, como suele decirse, de quince. miL demonios. Parte de los tejedores se agruparon en torno de- la Virgen de la Soledad, y gran parte de los estudiantes alrededor del Niño Jesús y de la Virgen de las Azucenas. Las mujeres y los viejos huyeron. Los de- la villa que acompañaban al rosario; se pusieron de parte de los tejedores contra los estudiantes, lo que nivelaba las fuerzas- haciendo prever una- pelea tenaz y sangrienta. L a magnífica farola de los estudiantes había caído al suelo y se había roto en mil pedazos; no quedaba un farol- vivo, y sus varales servían, a los estudiantes que los habían llevado de armas ofensivas; las velas apagadas rodaban por el suelo, y no quedaban más luces que las hachas de viento, que andaban de acá para allá, revueltas en el tumulto. Doña Ana de Austria y su servidumbre se encontraban sujetas entre el círculo de. estudiantes que, espada en mano, rodeaban a la Virgen de las. Azucenas, crujiéndose a golpes con los de la villa que ayudaban a los tejedores. Pero, en cambió, y corno una muestra de la piedad de los buenos castellanos aunque lo qué sobraba en la plaza eran piedras, no se tiraba una sola, por no incurrir en el sacrilegio de que fuese tocada por un impulso hu- de cera blanquísima en las manos, iban, vestidas de blanco, todas las jóvenes que habían prestado sus alhajas al Niño, acompañadas desús padres, de; sus parientes, de sus hermanos, que, aunque río eran estudiantes, eran admitidos por aquélla vez en él gremio estudiantil, porque sin, eílos. nó hubieran podido asistir las muchachas, novias todas de los escolares, que habían ideado. y llevado, a cabo, con la cooperación y el patrimonio dé los graves padres agustinos, aquel ostentoso, y magnífico rosario a la santísima y hermosa Virgen de las, Azucenas, patroua de los escolares. -V- Detrás del Niño Diós, de, -Í 3 s. doncellas y de sus familias, aumentaban el re íandbr ¡ríe las luces y el gentío los escolares má f granados, bachilleres todos, ya en Filosofía, ya én Teología y cánones, ya en Derecho, á juzgar por las grandes borlas blancas, azules o encarnadas que sé veían en los bonetes que llevaban en la s manos; porque todo eí mundo iba descubierto. marchaban en doble hilera, cada cual con un hachón de viento. Por último, iban las jóvenes más principales de la villa, coronadas de flores, y con ricos trajes blancos, con sus parientes y sus criados, vestidos con bizarros trajes; los músicos, con guitarras, chirimías, atabales y triángulos, tocando todos. Después, fray Miguel de los Santos, llevando el rosario, con dos padres graves de San Agustín; luego, una preciosa imagen de la Virgen de las Azucenas, en andas de plata, en hombros de ociho baóhiUeres, llevando las cintas las cuatro jóvenes más lindas y más principales de Madrigal, y en derredor de la Virgen, que era una bellísima escultura, con manto. de brocado blanco y o r o y cubierta de ricas joya una multitud de estudiantes con hachas. de viento, que producían un vivísimo resplandor, semejante al de una grande hoguera; y en fin, a la derecha del alcalde y a la izquierda del corregidor, la monja medio seglar doña Ana de, Austria tras ella, las dos hermanas doña Luisa dé Grado y doña María Nieto, las dueñas y las meninas, los gentileshom, bres y los pajes de Su Excelencia, el Ayuntamiento de la villa y, cerrando la marcha, casi toda la población de Madrigal. Aquel magnífico rosario a- Nuestra Señora de las
 // Cambio Nodo4-Sevilla