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ABC. M I É R C O L E S 25 D E D I C I E M B R E D E 1929. -M i r a Calamá, a mi no me conviene tené esta plata en el bolsillo; asi, que me vas a traer un biyeíe cíe cinco duros... -Aquí está- -dijo el de la taberna. Bicicleta se guarda el billete, y dice: -Sinco pesetas del gasto hecho y veinte oué yo te doy, liasen veintisinco; estamos en paz. Calamá, un poco confuso, se retira con sus pesetas, sin advertir que había cambiado lastimosamente un verbo por otro, es decir, que en vez de cobrar, pagaba. Los contertulios reían que era una bendición pero como nuestro picaro no era un timador, sino un gracioso, llama a Calamá, y le hace ver que se ha equivocado. -Toma, hombre, y fíjate mejó en las cuentas; toma esas sinco pesetas que son tuyas. -Es ve. t áá- -dice, agradecido, el tabernero- son mías, sí, s e ñ ó tiene usted muchísima razón. Muchas grasia. Nueva risa general de los amigos, y cuando se va, amoscado, nuestro hombre, vuelve a ser llamado, para darle otras cinco pesetas. -Toma, hombre, toma este otro duro, y fíjate, que también es tuvo. L a risa de los amigos y el azoramiento del pobre Calamá hizo que éste reaccionara, enfadándose, y e x c l a m ó ¡Q u é mío, ni qué pamplina, va a sé ese duro! Usté es un guasón, y lo que le digo es que no se divierta más conmigo... ¡F í j a t e Calamá, -que este duro es también tuyo! N o seas torpe! -Y a le he dicho a usté que se guarde el duro v se deje de broma. Usté es capaz de regalarme un duro con t a l de divertirse conmigo. Como esas sinco pesetas no son mías, no las cojo. Quieres o no quieres el duro? te PAG. 6 día estalla... ¿P o r qué? Cualquiera lo sabe. Todavía no se ha puesto en claro qué país íué! a causa de la guerra de 1914, porque como las dos coaliciones enemigas se acusan y se excu pan con palabras, y éstas se prestan a adulterar todas las verdades, no sabemos a qué atenernos. París, diciembre, 1929. MANUEL BUENO CONTABILIDAD PICARESCA Bicicleta y Calamá Vivía hace veinte años en Onuba un barbián empleado en Hacienda, que era el tío más fresco y más ingenioso que hubo de pasearse por este bendito rincón del Tinto y del Cdiel. Tenía una concepción ían rápida de sus diabluras, que no hubo nadie que anduviera en este particular tan ligero como él. Bicicleta le decía la gente. Referiré una de sus frescuras ingeniosas. Calamá era un tabernero de los de corte antiguo: trapo al hombro, brazo remangado, cara sin afeitar, pies en babuchas y u n a p a r la acompañada de guiños de ojo, refranes inoportunos y timitos de moda. A pesar de todas estas cosas, Calamá era un poco duro de mollera. Una tarde se bebieron unos cuantos chatos de manzanilla Bicicleta y dos amigos en la taberna de Calamá. Se habían hecho cinco pesetas de consumición A la hora de pagar dijo Bicicleta. -Dejadme a mí con el bruto de Calamá, que, o mucho me equivoco, o nos va a convida esta tarde. Toca las palmas, y se presenta e! tabernero: digo por última vez... ¿N o? Pues a mi bolsillo. Y volviéndose a los amigos, les dice p i carescamente. -Señore, darle ustedes las grasias a C a laviá, que nos ha convidao a cinco pesetas de vino. Los amigos daban las gracias al tabernero, y cuando éste, comp! etamente mosca, iba a perder del todo los estribos, le dice Bicicleta: -Ven acá, pedazo e zángano. ¿Cuántos duros me diste? -Cinco, o sea el biyete. ¿C u á n t o s té di yo? -Cuatro primero, v uno después. -Luego, de dinero, estamos en paz. Pero, y el vino, ¿quién lo debe pagar? ¿T í T o yo? -E l vino, usté. -Pues toma tu duro, desgraciado, porque con él pago la manzanilla que nos hemos bebió. ¿N o lo ves claro? Calamá, escamadísimo, se acaba de aturdir con las risas de los espectadores, y concluye con estas enfáticas palabras: -Ese duro se lo guarda usté, que toavía no riesesito yo limosnas de nadie. E l que ma y eb que menos tiene en su caión sien pesetas pa no tomarle propina a los señoritos burlone. Hubo entonces un pequeño conciliábulo entre los bebedores, y, para no llevarse a casa cinco pesetas que eran del tabernero, acordaron binar los pedidos anteriores, y se metieron entre pecho y espalda otras cinco pesetas de manzanilla: a la salud del aturdido, Calamá. No cabe duda que la contabilidad de B i cicleta podía muy bien figurar en el idearium de Rjñconete y Cortadillo. M. SIUROT X? f kSi Aeept Suges P Na Si. V d quiere una s u g e s t i ó n para Navidad y Reyes, lo mejor es seguir la d i r e c c i ó n de otros miles de personas! regalar a sus amigos una moderna y eficiente Pluma, L á p i z Juego Duette o E s c r i b a n í a Parker D u o f o l d Actualmente hay disponibles mejores D u o f o l d s que antes. Finas puntas con g a r a n t í a para 25 a ñ o s pulidas c o m o una joya y suaves, para escribir inmediata- mente mangos irrompibles, en raros matices que corresponden al gusto moderno de los colores. Combinadas, si V d lo desea, c o n l á p i c e s de los mismos colores y e s c r i b a n í a s de m á r m o l vitralita, porcelana o de productos c l á s i c o s de Carlton o Shagreen. Las plumas pueden ser transformadas Layetana, 21. M A D R I D A v Pi y Margall, 9. Y Reyes instantáneamente de plumas para bolsillo en plumas para e s c r i b a n í a y viceversa. N o hay mejor regalo que este moderno ayudante de la escritura. 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