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ilMMM. IILÍMft POLVO: Cura el exceso de ácido (hiperclorhidrla) etc. Caja, 3,75 y 2,25 ptas. -ELIXIR: Cura la falta de ácido (hipoclorhidria) etcétera Frasco, 4,25 ptas. ni S- H J TV Bombas centrífugas y pistón. Instalaciones completas. Motores. Tractores. Contado, plazos. COMPAÑÍA H E R R E R A B A R Q U I L L O 18, M A D R I D INSTALACIONES DE RIEGO i í Primus- Híspanla Distribución Eléctriea Alicantina, S, A ALICANTE E n cumplimiento de lo preceptuado en l a cláusula primera, regla cuarta, de la escritura de emisión da obligaciones hipotecarias 6 por 100 de esta Sociedad, fecha 12 de diciembre de 192? han sido amortizadas, por compra en Bolsa, los 124 títulos según la tabla de amortización establecida, y corresponden a loa n ú m e r o s siguientes: 4.118 a 4.241. E l presidente del Consejo de Administración, Leo poldo Trénor. Alicante, diciembre de 1929. TALCALDIA m PALMA BEL uso 1 I SUBASTA Ert este Ayuntamiento, a las doce horas del día L a m á s perfecta COCINA ¡3 del próximo enero, en virtud de anuncio que insera petróleo o gasolina. tan la Gaceta de M a d r i d del día 6 del corriente y Único depositarlo: Boletín Oficial de igual fecha, t e n d r á lugar l a suROGEK JORDÁN basta para contratar las obras necesarias para el Reyes, 10, M A D R I D abastecimiento de aguas potables de esta localidad, Accesorios y piezas de cuyo acto h a b r á de celebrarse en el despacho de esta repuesto. Reparaciones. Alcaldía, bajo los tipos de T R E S C I E N T A S T R E C E M I L P E S E T A S a que asciende el presupuesto de las indicadas obras. Los planos, memorias, presupuesto y pliego de conTerciopelos mitad precio. diciones facultativas y económico- administrativas Linoleum, 6 pts. m 2. Sali. quedan a disposición del público, hasta el día de l a ñas. Carranza. 5. T. 32378 subasta, en l a Secretaría municipal, donde, durante las horas de oficina, de nueve a catorce, p o d r á n examinarse y tomar cuantos datos deseen y presentar proposiciones hasta el día 2 de enero de 1930, en iguales horas. 6. ptas. m 2. Esteras mitad Palma del Río, 20 diciembre de 1929. -El alcaldeprecio. Serra. T. 14532. ¡presidente, R Calvo de León. Fuentes, 5. S. Bernardo. 2 ALMORRAÑAS Cura radical con POMADA N JTKA. SRA. LOURDES ESTERAS EN TRES D Í A S DESAPARECEN de todos los regalos es huevos del día de l a Granja; Huevera, por ser los mejores que se venden en Madrid. Cajitas de docena, 5 ptas. L O P E D E VEGA, 17. TELEFONO 19684 LINOLEUM E L MAS ESTIMADO 120 FERNANDEZ Y GONZÁLEZ E L PASTELERO D EMADRIGAL! 517, y por la informalidad con que se hacían los asien tos parroquiales. Gabriel de Espinosa se presentó mqdestamente vestido, pero con una marcada delicadeza, que no cuadraba bien ni con l a fortuna n i con las costumbres de un pastelero, a don Rodrigo de. Santillana. L o de soldado y lo de costumbres adquiridas por G a briel de Espinosa por el continuo trato con gente noble seguía embrollando al alcalde. Este recibió sentado y cubierto a Gabriel de Espinosa, sin i n v i tarle a que se cubriese ni que se sentase, y para hacer una prueba, le dijo con acento descortés y soberbio -Tales cosas he descubierto de vos en una sola hora que de vos he tratado con algunos de l a villa, que tengo yo para mí que os he de ahorcar, don villano. -Repórtese vuesa merced, señor alcalde- -dijo tranquilamente Gabriel de Espinosa, sin ponerse p á lido ni encendido- y mire cómo trata a un hombre honrado, que aunque vuesa señoría sea alcalde y yo pastelero, no le ha dado el Rey la vara para que trate como a un pelaire a quien, aunque villano, tiene tanta honra como cualquiera. -Eso ya lo veremos, que tiempo habrá para ello- dijo don Rodrigo, que se sentía cada vez más y m á s dominado por el valor y el no sé qué extraño que se desprendía de Gabriel de Espinosa- pero entretanto, sepamos quiénes fueron sus padres y qué muestra ha dado de sí para que se le trate como a un hombre de honra y buen servidor de Dios y del Rey. -E n cuanto a mí nacimiento- -dijo Gabriel de E s pinosa- mire vuesa merced que yo mismo no s é lo que piense ni lo que crea, porque unos dicen que yo fui expósito, recogido en la puerta de la iglesia mayor de Sania María de la udad de Toledo, y decían mis padres, que yo por tales los tengo, que éstas eran calumnias que levantaban los de l a villa, porque tenían envidia de su buen pasar, y que M a r i- P é r e z mujer de Juan de Espinosa, me había dado a luz sin. que en ello hubiese género de duda. Y o por l o mismo, y porque debía creer mas a i o s que me h a bían criado con amor que a los que afirmaban que yo era expósito, he creído siempre que Juan de ningún muerto n i niagttna persona gravemente herida. Satisñzose por lo pronto don Rodrigo de Santillana con mandar a su ronda prendiese a todos aquellos cojos y a todos aquellos roncos que no habían podido escapar, y los llevasen a l a cárcel, y. después de esta orden, que había dado de una manera nerviosa, se volvió todo grave a Gabriel, que había echado pie a tierra como los otros tres jinetes, y guiado por fray Miguel de los Santos se acercaba a doña A n a de Austria, que estaba todavía, mal repuesta del susto, junto a la imagen de l a V i r gen de las Azucenas, entre los escolares y demás gente, a la luz de algunas hachas de viento que alumbraban l a escena. ¿Y quién sois vos que parecéis forastero y, tan bien habéis servido al Rey? Decidme vuestro nombre, caballero. -M á s bajo, señor don Rodrigo de Santillana- dijo sonriendo afablemente y con grave mesura y con gran dignidad a la par Gabriel- yo no soy caballero, ni siquiera hidalgo, sino soldado que h a andado corriendo por esos mundos de Dios sus aventuras, y que viene a Madrigal, de donde fueron sus padres, para cobrar su herencia y ser pastelero en paz y gracia de Dios, y al servicio del Rey jnuestro señor y de vuesa merced, señor don Rodrigo de Santillana; pero me habéis preguntado mi nombre y debo decíroslo: me llamo Gabriel de Espinosa. -Pues por mi vara de alcalde y mi honra de h i dalgo, que me parecisteis y me estáis pareciendo mucha m á s persona de la que decís- -dijo el alcalde, que se sentía dominado por la mirada que tenía fija en él Gabriel de Espinosa. -M e he tratado durante tanto tiempo bajo m i bandera y por tantos años con gente tan principal, que no hay que tener a milagro el que yo parezca m á s de lo que soy, porque se me haya pegado algo de la noble gente con que he vivido. -L o de soldado viene a explicar que parezcáis m á s que pastelero- -dijo e l alcalde- idos, pues, Gabriel, de Espinosa, a reposar- a, vuestra casa, que ya vendrá tiempo en que yo hable m á s largamente con vos. i 1 (Gabriel de Espinosa, que había estado sombrero
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