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gesto pesimista. T a l vez; pero el pesimismo ríe nosotros los optimistas no pasa nunca de! gesto. A veces hay que declinar Járrente y buscar el aliento, no e; las estifllas rutilantes, sino en las miserias He la realidad, que gusta de hundirle, quién sabe con qué razón, en el fango. Fste optimismo, el auténtico, el que queremos para ioespañoles. se nutre de realidades, y sabe, por o tanto, mirarlas cara a cara, estén donde estén, buscando su fuerza, como los ¡altos de los ríos, en sus misinos desniveles. N o ese otro falso optimismo sistemático con que los farsantes anestesian a lo- tontos. Muchas de los progresos immauos. quizá los decisivos, han nacido en horas de aparente quietud y d e s á n i m o v en as que es tr- mos viviendo, horas de aparente ¡por. tal vez se engendren- -tal vez se hayan gestado ya- -las maravillas de mañana mismo. G. M A R A Ñ A) Ni AI KM. O, N CONSULTORIO OTO DE I. A (ASA SALtCn VAF. KN HA- MOT) SANTANDER L a marcha de la Medicina en Kspaña h- sido un reflejo de la que lleva nuestra, ciencia en todas partes. Demasiada profesión V demasiada poca ciencia. Mucho nombrar a la ciencia, mucho reverenciarla: pero siempre como mito, no como realidad prof w c i o m f h v f ructí fe- a. Se habla sin cesar de los médicos españoles, de que son ya tan Únenos como los de los demás países que antes tenían, la exclusiva de los maestros de la p r o f e s i ó n pero lo cierto es que sólo creamos buenos profesionales- -y, a veces, sólo buenos profesionalistas- -y no verdaderos hombres de ciencia, que entiendan y oractiimen el arte dé curar a t r a v é s de un C ¡tC U fisiológico y experimenta! i as puertas de tos hospitales e s t á n llenas de- autoinóvile lo tienen ya casi hasta los internos. Pero dentro, la Medicina se sigue haciendo a pie. Una excepción consoladora, magnífica, capaz de compensarlo todo, por lo que es t- n realidad, y m á s aun por lo que representa corno intención y como esperanza, es e hospital creado en Santander por el marq u é s de Valdccüla, Supone tal progreso en la comprensión de lá asistencia publica y en la orientación pedagógica, que, probablemente, t a r d a r á n varios a ñ o s en darse cuenta ríe ello ios propios enfermos y hasta (os mismos médicos. Como toda obra extraordinaria se hace contra el consejo y el asentimiento de las mentes llamadas sensatas. Vero esto misino garantiza su larga vida y su excelencia. Ya teujro por cierto que este hospital, antes de poco tiempo, será un arquetipo de hospitales, y aun de Facultades futuras. T a m b i é n nosotros hemos perdido este a ñ o tm l u hador de pota: Ferráii. S i hubo en su vida, no es ésta la hora de erro re valorarlos. Fué un trabajador incansable y por momentos descendió sobre su ¡uesa de investigador la luz de la chai iv idencia. Ksto hasta para que siga a su memoria el respeto que, a pesar de todo, le tuvimos s i e m pr mientras vivió. Se me dirá que cerramos el a ñ o con til)
 // Cambio Nodo4-Sevilla