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FIGURAS Q U E DESCUBRIERON O REITE- R A R O N S U C E L E B R I D A D E N E L A Ñ O 1929 circunstancias han puesto las m á ximas posibilidades de l a acción para regir un pueblo; a un hombre que, por el ejercicio exorbitante de esa acción, por el formidable despliegue de sus facultades omnímodas, se convierte en un problema obsesionante, porque constituye él mismo un complejo inextricable de problemas ciudadanos. i E l siempre él... escribieron plumas inmortales, refiriéndose a... Pero yo no quiero establecer parangones que desaten frotadura, de sus extraordinarias dotes políticas- -políticas, en toda la gama de acepción del vocablo, sin excluir las legítimas de astucia y travesura- desplegadas con derroche admirable de laboriosidad y de buen patn oíirmo. Los tiempos piden al frente del Gobierno hombres de acción. Nadie, quizá, como el m a r q u é s de Estella puede ser el hombre de acción que el Gobierno necesita. Pero su acción será tanto m á s fecunda en el servicio del interés público en esta hora, cuanta m á s coordinación establezca con tantas y tan prestigiosas capacidades como lian yacido enervadas por el largo período de la D i c t a d u r a II! doctor Marañan. L a ciencia y la sabiduría la poseen gentes que deben quedar al marg en de la batalla política; pero nue deben, asumir l a m á x i m a obligación de no a p a g a r egoí tañíent e el fanal de su prestigio, sino de tenerlo siempre en alto v ardiendo, como os faros en la noche, S a i a s p a l a b r a s (1 C fliiien es tan fecundo e n decirlas, fustas palabras, esr; que he transcrito de G n T o r i o M a r a ñ e n Rilas i corno nada pr b 1 rorbt P -f i f v s í r o El- KN RRAC PRIMO DE RIVKRA os retratos que aquí, se publican tienen, en verdad, tal fuerza evocadora, que, ante ellos, el lector necesita bien poca explicación. Y si el periodista los rodea de texto, m á s l o hace por rendir homenaje a quienes dieron lustre, prestigio v significación al a ñ o ido que por demostrar lo que, siendo evidente, no necesita d e m o s t r a c i ó n a saber, la notoriedad de estas figuras cuyas efigies son verdaderos exponentes de esa cosa difusa, impalpable e indefinible que se llama popularidad, diostros populares son, en efecto, ios que se asoman a estas páginas. De seguro que cada espectador de ios mismos podría definir con precisos contornos tas siluetas csjiirítnales que corresponden a esos rostros y hasíí. sos rostros decir, con simplista y- críero cu ten razones por las cuales se asoman A i C, resumen de los afanes v de 10 gros de ¡920. P e r d ó n si el perio: se atreve- -por fuero inexorable de su c- -a ser vocero de los miles de millares I isla eios que sugiere aquella popaiarida El ritan de Rivera. No es la primera vez que se escrib. -n dabras. referidas a un hombre cu ¡vr -i nías de ios adversarios del dictador O sugieran aspaventeros júh KW de sus adeptos y fanáticos. Quero ran sólo decir, al otear el panorama d a ñ o que se extingue, que también c r ese a ñ o siguió siendo el genera! P r i mo de Rivera la cumbre de la notoriedad pública. Cumbre- -a veces volcánica- -erguida en medio del marasmo de una. ciudadanía que sólo actúa, o para asentir fanáticamente ai juicio del dictador o par; negarle, también con hermético f a n a t i s m o cuanto es de justicia discernir en favor de su gestión. Como en el a ú o a n terior, como en el otro, como m á s allá, como nace seis años. Como cuántos m á s Quiera Dios otorgar 1 1 chos. v muy felices, de i) al esclarecido tronera! l rú vi; de R i e r a De yjd de eiei c. ¡c: juera. 1 ao r
 // Cambio Nodo4-Sevilla