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ABC. D O M I N G O 29 D E D I C I E M B R E D E 1929. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 48. dor; hablando Leo Ruanet de esas comedias, dice lo siguiente: U n lector moderno no podría sin esfuerzo identificarse con los espectadores de los viejos corrales Y mucho menos, interrumpimos nosotros, si es un lector retardado de Comte y Spencer. E s e espectador, para gustar de las comedias de santos, para interesarse de veras, necesita hacer abstracción de sus ideas personales, abandonarse a la fantasía del poeta, aceptar como verosímil lo absurdo y lo sobrenatural, hacer que sus ojos sean inocentes y sus oídos ingenuos L o absurdo y lo sobrenatural, dice el autor. Y en esos dos vocablos se halla contenida toda la renovación futura- -que ya alborea- -del teatro. A los hechos escuetos, spencerianos, de ahora, hay que substituir la fantasía, lo maravilloso. N o pretenden los partidarios de la renovación que lo absurdo sea el tejido de toda la fábula; se quiere sencilla mente que la verosimilitud y el realismo imperen dentro de lo maravilloso. Sentada la premisa de lo sobrenatural, todo lo demás ha de desenvolverse con lógica y naturalidad. Y eso que se ha hecho siempre en el teatro español, en el teatro de la época gloriosa de España, no hay razón para que no se haga ahora. Y más siendo ese el ritmo que concuerda en toda Europa con lk poesía lírica y con la metafísica. N o lo duden los actores y directores de compañías spencerianos y comtistas retardados y sin saberlo; existe ya un público a quien no le importan nada n i Spencer n i Comte. Cada vez será mayor esa masa de espectadores. Y durante un año, durante los doce meses transcurridos, el área de ese público se ha dilatado más. AZORIN ULTIMO BALANCE D E LA DICTADURA L a Dictadura se ha puesto un plazo final, y con tanta precisión, que incluso ha señalado el último día de su existencia: 13 de septiembre de 1930. E n otras ocasiones le ha fallado ya al general Primo de R i v e r a el, mismo propósito de retirada, aun declarado con solemnidad y firmeza, como el de los noventa días del manifiesto que anunció el golpe de Estado. U n a larga experiencia de la política, de sus casos y d e sus hombres, nos dice cuan difícil ha sido siempre dejar el Poder. E n el Poder, aun las adversidades, sujetan al que manda; no hay que decir el éxito y el triunfo. ¿Quién se va con un saldo victorioso? Con un saldo desfavorable, ¿quién renuncia al desquite? E l verbo caer, expresión usual de las crisis, es de una exactitud rigurosa. Pero esta vez no se trata sólo de un propósito. Son las circuns. tandas las que nos persuaden a escribir el epígrafe de estos párrafos. Las consecuencias infalibles de los hechos consumados inspiran ias notas y declaraciones recientes del general P r i m o de R i v e r a y nos aseguran el fin próximo de la situación. Y vamos al balance. Primer acontecimiento del año fué una sedición militar, cuya importancia puntualizaron oportunamente los informes oficiales. Todas las dificultades de orden público que hasta entonces había tenido el Gobierno, todas las tentativas que le disputaban la posesión de la fuerza, título principal de las dictaduras, fueron de origen militar. Poco después vino la huelga escolar con sus incidentes: medidas de represión, clausura de Universidades, destitución de autoridades académicas, protestas y dimisiones de 1 catedráticos. L a táctica que al fin adoptó el general P r i m o de R i v e r a en este asunto, el buen desenlace que le dio, acredita el instinto certero con que mide los estados de opinión y acomoda sus resoluciones al consejo de las circunstancias. L o ha demostrado también su actitud en la tramitación de los procesos militares. Para substituir a la serpiente marina e n los recreos estivales de la Prensa fué lanzado a la publicidad y a la discusión el famoso anteproyecto constitucional, que tuvo la desgracia de dividir a los jugadores. Unos lo encontraron malo y otros peor. Unos y otros lo echaron a empujones en la sepultura. Surgió en tal momento una de las ideas inspiradas y felices, que suelen improvisar los impulsos cordiales del general Primo de Rivera, y que luego se le p i e r den o se le achican en la ejecución. Su llamamiento a la concordia y a la colaboración de todo el mundo para discutir el programa d é l a normalidad halló acogimiento de simpatía y de aplauso, pero inmediatamente se hizo inútil por la forma regateada y dura de ofrecer la ampliación de la A s a m blea. Las designaciones automáticas con que respondieron las Academias oficiales, la repulsa de la Academia de Jurisprudencia, la negativa de la Unión General de T r a bajadores, la votación del Colegio de A b o gados y la de algunas U n i v e r s i d a d e s- -O v i e do, Valladolid, Madrid, Salamanca- -pusieron a la luz estados de opinión y de pasión que habrán sugerido algunas meditaciones al general P r i m o de Rivera. Los estados de pasión también cuentan cuando se trata de conocer la vitalidad y el ambiente de un régimen. Otro suceso notable del año, asunto de vivos comentarios y de apasionadas inter- Carrera de San Jerónimo, 29. JOAQUÍN G. ASTUDILLO Solicita atentamente de usted una visita a la Exposición de novedades que presenta en la actualidad. Y 5 o m en adrid diciembre de 1929
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