Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C. D O M I N G O 29 D E DICIEMBRE DE 1929. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 51 ustedes me permiten recordarlo, facilité en las Charlas de la Comedia recetas de diversos arroces, amén de conceder en El viaje a España igual importancia a la arqueología que a las sardinas asadas de Málaga y las tapas de los ventorrillos hispalenses y gaditanos, o sea el folklore de la cocina andaluza. T o t a l el año que se ha ido, entre distintas expresiones nacionalistas, tuvo, y a c a so fué la más organizada y permanente, esta de volver por los fueros del fogón peninsular, al que incluso se asomó el general P r i mo de Rivera, bien que para obligarle a no funcionar sino en reducidas ocasiones, l i mitando su trabajo como si lo dirigiesen los Comités paritarios. Y el final y coronamiento de la cruzada queda para 1930, habiéndose comenzado ya a construir el catafalco de la apoteosis. Unas damas, que ocultan su nombre, se han constituido en sociedad, disponiéndose a fundar un comedor en que sólo ha de servirse lo español y a la española. Y a todo lujo. Limitado el número de comensales, vajilla y mantelería de alto precio, por la noche, pues en el almuerzo se usarán carpetas de esparto; mesas de nogal abrillantado por la cera, alfombra de nudo, techo no elevado, y, como las paredes, sin postizos decorativos, luz indirecta y, para el servicio, un jefe de chaqué, a la moda de los hoteles particulares, y un equipo de doncellas con frac color tabaco, falda negra y corta, chalina; uniformadas, en fin, diríase que a lo Espronceda, recordando el famoso retrato del duque de Osuna. S i n guantes, pero con las manos y las uñas, por consiguiente, cuidadas como sí fuesen las de una actriz. H e ahí lo que se susurra por el mundo social, en donde también se dice que ese comedor patriótico, que ha de rotularse El jardín de mi prima, no debería en realidad emplear tal divisa, sino que, y dicho sea sin irreverencia, sino que, teniendo en cuenta que las aristocráticas damas en cuestión lo que se proponen es reparar el honor de la cocina hisoániea y las fuerzas de su clientela o sus invitados; y todo esto permaneciendo en la clausura del anónimo, el título que corresponde al proyectado restaurante- -insinúan los herederos de aquellos habladores de las Gradas de San Felipe- -es el de Las Reparadoras. FEDERICO G A R C Í A S A N C H I Z floreciente estado de la Economía nacional y de la Hacienda del Estado. Y me anticipo a la Censura. Quizá esta afirmación escueta fuese tentación que la indujera a apostillar mi artículo, apuntando que si en ese resultado ha tenido gran parte la nación, no la ha tenido despreciable el Gobierno. N i lo niego ni lo he negado nunca. De la obra financiera de la Dictadura, su gestión recaudatoria es quizá lo único que ha merecido mis elogios. H e dicho, tanto en la Prensa como en la Asamblea, que, teniendo el Gobierno el mérito real de haber sido buen recaudador, hacía mal en vestirse con plumas que no eran signo de excelencia. Y he añadido, para fijar bien el alcance de mis loas, que la gestión de la Hacienda no se limita a recaudar. Porque los ingresos por tributos tienen una contrapartida: los gastos. H e aquí otro cuadro, que por ello merece ser atentamente estudiado: Gastos realizados en el ejercicio de 19221923, 3.373 millones de pesetas. ídem id. en el ejercicio de 1927, 3.211 millones. ídem id. en el ejercicio de 1928, 3.337 millones. ídem id. (calculados por los datos conocidos) en el ejercicio de 1929, 3.450 m i llones. A primera vista, estas cifras refuerzan la impresión que producen las anteriores. Pasar en seis años de 3.373 millones de pesetas de gastos, no más que a 3.450, cuando en los ingresos se ha saltado de 2.452 m i llones a 3.700, es para pedir albricias. No puede haber signo más espléndido de impecabilidad administrativa que un incremento en los gastos de SETENTA Y SIETE, MILLONES aumentado EN MIL DOSCIENTOS MILLONES. S i No hay que- insistir en cuanto al primer punto. E l año 1929 no ha visto, por desgracia, lo que tanto deseaba Es- paña: un presupuesto de nuevo régimen, un presupuesto con una radical reorganización de servicios que consintiera dotarlos bien, o, por lo menos- -no cabía aspiración más parca- con los cauces marcados para la vida futura del Estado. 1929 ha sido un año de menos fortuna que 1899. Y con respecto a los pagos aplazados en anteriores ejercicios, no hay, para darse cuenta de la pesadez con que han de abrumar a 1929, más que examinar los dos cuadros siguientes: E n 1901 quedaron pendientes de cobro derechos por 62 millones de pesetas, y de pago, obligaciones por 52. E n 1905, 65 y 31, respectivamente. E n 1908, 71 y 42, respectivamente. Y en los demás años del período 1901 a 190 S, de superávit análogos restos, siendo siempre superiores los activos a los Pasivos, sin que ni unos ni otros excedieran de 71 millones de pesetas. E n cambio, la gestión de) a Elacienda española durante el período dictatorial, no sólo no se acercó en este punto a los buenos tiempos de los comienzos de siglo, sino que agravó la situación que a su advenimiento encontrara el régimen actual. H e aquí las cifras oficiales: E n 1922- 23 quedaron pendientes de cobro ingresos por valor de 130 millones de pesetas; y de pago, obligaciones por 240. E n 1925- 26, 152 millones y 361, respectivamente. E n 1927, 186 millones y 561, respectivamente. E n 1928, en liquidación provisional, 213, millones y 420, respectivamente. Y no enervan este hecho, ni las explicaciones con que el ministro de Hacienda i n tentó en la Asamblea atenuar su importancia, ni la Real orden que, reproduciéndolas- -e n parte- dirigió al Tribunal Supremo de Hacienda, y que este alto organismo unió respetuosamente a su última Memoria sin modificar su criterio, porque n i unas n i otra- -aun aceptadas, lo cual entrañaría infracciones del. artículo 77 de la ley de Contabilidad- -podrían dejar de aplicarse a los ejercicios anteriores para disminuir las cifra? absolutas, ni contradicen l a ley de progreso en los pagos aplazado? y en la superioridad de éstos sobre los ingresos también aplazados, respecto al antiguo régimen, y muy especialmente- -con especialidad que afecta a la substancia- -al período de superávit de 1901 a 1908. Parece notarse alguna mejoría en la enfermedad 1928; pero para la curación hay que andav- -o, mejor dicho, deshacer- -mucho camino. VÍCTOR PRADERA DE PESETAS tan sólo, cuando los ingresos han esto fuese así, España no pagaría jamás a la Dictadura su gestión financiera. Pero no es oro todo lo que reluce en el cuadro de gastos de la Hacienda española. Los que en 1929 alcanzarán, según cálculos, 3.450 millones de pesetas, no corresponden a los mismos conceptos que en el ejercicio 1922- 23 importaron 3.373 millones. De éstos pasaron al presupuesto extraordinario partidas por valor de unos 230 millones de pesetas (de las que reingresaron en el ordinario del presente año algunas por el de 62) y otros que en 1922- 23 se consignaron a calidad de anticipo reintegrable a los ferrocarriles en euantia de unos 200 millones, no tiene semejante en la liquidación de 1929, porque se regulan hoy de diverso modo. H a y que añadir 3. estos dos conceptos otros cien millones por menor gasto en Marruecos. Ello quiere decir que por idénticos conceptos se han gastado en 1929 alrededor de 545 millones de pesetas más que en 1923- 1023; cifra que se obtiene con los 77 millones de pesetas de diferencia numérica entre ambos ejercicios, los lóS traspasados al presupuesto extraordinario, los 200 del anticipo reintegrable a Ferrocarriles y los cien de M a rruecos. Para ser justos, habrá que rebajar de esa cifra alrededor de 60 millones a que alcanzan los intereses y amortización de la Deuda emitida con destino a! presupuesto extraordinario, con lo que- -sin descender a detalles- -los gastos por idénticos conceptos sumaron, en 1929, 485 millones de pesetas más que en 1922- 23. No es eso lo único que empaña la t aliantez de la recaudación tributaria. L a sombra mayor es que el presupuesto de 1929- -a los seis años de dictadura- -ha tenido la misma fisonomía que el de 1022- 23, con ifiml mdotacujn de. servicios, a pe: nr di de gastos, y que está condenado las consecuencias de una política 1 1 miento da pagos, tan extremada, (me ei n bunal Supremo de Hacienda se obligado- a censurarla en sus úl 1 1 morías. LA E C O N O M Í A Y L A H A C I E N D A E N 1929 S i hubiésemos de juzgar de la Economía nacional y de l a Hacienda del Estado por la recaudación tributaria, habríamos de decir, sin vacilación alguna, que una y otra lograron, en 1929, situación, no ya buena, sino excelente. H e aquí unas cuantas cifras, que por sí solas ilustran más que largos discursos: Recaudación obtenida en el ejercicio de 1922- 23, 2.425 millones de pesetas. ídem id. en el ejercicio de 1927, 3.224 millones. ídem id. en el ejercicio de 1928, 3.524 millones. ídem id. (calculada por los datos conocidos) en el ejercicio de 192- 9, 3.700 millones. E n el período de seis años, la recaudación ha crecido en una mitad, al promedio de 200 millones de pesetas anuales en números redondos, conservándose ese ritmo en 1929 sin asomos de debilidad. Claro estaque tal resultado no se hubiera obtenido si en el fondo nacional, de! que e! Fisco extrajo los correspondientes- tributos, los contribuyentes, con titánico esfuerzo, no acumularan previamente las bases de imposición; y en este sentido puede y debe decirse que l a recaudación del presente año es signo del E l ministerio de Hacienda juzga precisa aceptar este artículo, no por afán de polémica, sino para subsanar errores que en él se contienen. Sólo, 1 efecto, un examen superficial de datos v cifras puede llevar al Sr. Pradera a afirmar la existencia de una política de aplazamiento de pagos frase que, de no ser un mero tópico, y es seguramente algo más, imputa al Estado una crónica y gravísima falta de veracidad en la liquidación de sus presupuestos. Como el tema no surge por primera vez, se procurará condensar todo lo posible el esclarecimiento que demandan los personales inicios del Sr. Pradera. Nota de! ministerio de Hacienda r los q 1: 1 s 1 de en A) i O lOl í j L
 // Cambio Nodo4-Sevilla