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VETERIMñRlñ PERITOS AGRÍCOLAS E D I C I N A lüSTiYtiT Wftseo Farmacia, 2, y Fueracaraal, 60. -EViadrid (frente a la Facultad de Farmacia) 1 S; T ELEIIIFIS, APAR Is I H W I JF JW fcSIavU. Cursos de toda la carrera, p r á c t i c a s de laboratorio, profesores, auxiliares y avudantes de las Facultades y Escuelas M A G N I F I C O I N T E R N A D O C a l e f a c c i ó n central, b a ñ o s etc. Precios muy e c o n ó m i c o s Instituto Hualde, Director: Ingeniero. Preciados, 33. o s cursos r CHO S L LE Bachillerato c ental g a r a n t í s Wüf W fia 2 aACADEMIA Gl e P auxiliares de los dos Institutos, Instituto Hualde Director: Ingeniero. Preciados, 33, n d M E N E P A R A INGRESO E N L A J 2 n esta acreditada Academia c o m e n z a r á en enero un nuci O curso especial para alumnos que tengan algunos conocimientos y deseen presentarse en la p r ó x i m a convocatoria. Excelente internado. Estudios vigilados por sacerdote y atendidos por el director para resolver las dudas. Z A R A G O Z A -Paseo de la Independencia, 8. -Z A R A G O Z A NGENIEROS OE i l l l BARCELOJí Academia C a ñ e d o- A r g u e l l e s y Nardiz, antiguos directores de la Academia de p r e p a r a c i ó n establecida en Vitoria. P í d a n s e reglamentos con lista de ingresados. Cuesta de St. Domingo, 4, l.o dcha. MADRID SUCCTtSAJüBS X A G E N C I A S E N DAS P R I N C I P A L E S C I U D A D E S 2 IÍ KSPAftA 136 FERNANDEZ Y GONZÁLEZ EL PASTELERO DE MADRIGAL 131 dan los ingleses con soldados, naves y dinero; entonces no seré yo el Risy errante y misterioso, pobre y solo, que ha ido a buscar ayuda en las testas coronadas enemigas del Rey de España, sino el reino de Portugal, representado por sus grandes, el que irá a pedir ayuda, ejércitos y dinero a los Reyes enemigos de Felipe II, para poner en el Trono de Portugal al Rey don Sebastián, a quien ellos han visto, a quien ellos han reconocido bajo el humilde disfraz de pastelero, y a quien han rendido pleito homenaje en un pobre lugar de Castilla la Vieja, en la celda de una monja; y el día en que yo pise las playas de Lisboa, cabalgando en batalla, llevando a m i lado el estandarte real de Portugal, y tras mí un ejército, no acontecerá entonces los que aconteció al loco mancebo de Alcazarquivir, no; no volviera a verse tendido por tierra el estandarte de Portugal, porque el insensato mancebo murió, y ocupa su lugar un hombre que tiene la mano y la cabeza bastante fuerte para sostener el peso del Cetro y de la Corona. -i Siempre el misterio! -dijo Sayda M i r i a n con la mirada fija, pero serena y fría, en la mirada de Gabriel, que resplandecía con el fuego del entusiasmo y del valor- ¡Siempre ese misterio que empezó hace dieciocho años sobre el campo de Alcazarquivir, a la vista de un cadáver y de un casi cadáver, completamente semejantes, y que aún dura, desesperándome m á s cada día; porque ese misterio guardado por t i es incomprensible para con una mujer que tanto te ha amado y te ama; que tanto te ha sacrificado y te sacrifica y está dispuesta a sacrificarte! ¡Quién sabe lo que yo soy! ¡Sólo Dios! Y si fuera posible ocultarlo a Dios, ¡tampoco Dios lo sabría! ¡Siempre cruel, siempre terrible! ¿Temes acaso que yo te haya amado por orgullo, y que al decirme t ú yo no soy el Rey don Sebastián, yo soy un expósito, yo soy Gabriel de Espinosa, un soldado aventurero, un hombre obscuro, dejaría yo de amarte? ¿Crees tú que haya podido estar anhelante, aterrada, durante largas horas de agonía, junto a un hombre hermoso, en el cual apenas había una chispa de vida, al que sólo podía salvar el incesante, el tierno cuidado de una mujer enamorada, sin que esta mujer lo amase con toda su alma? ¿Crees t ú que esta mujer puede renegar por un hombre de su Dios, renunciar un Trono, abandonar su patria desprenderse de sus riquezas y ser esclava de un hombre, sin estar por él loca de amor? ¿Crees tú que esa misma mujer puede perdonar lo que tú hiciste err Venecia, sin tener llenos el corazón y el alma de un amor insensato? ¿Crees tú que sin la incontrastable fuerza de ese amor me reduciría yo a pasar por una villana, por una criada tuya, por la criada