Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C. M A R T E S 31 D E D I C I E M B R E D E 1929. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 11 dor colombiano mantenerse en el Poder por espacio de más de cuarenta años, caso no visto en la historia de las democracias americanas, generalmente gobernadas por un cau. dillo que gusta de imponer su sucesor cuando la situación para él es ya materialmente insostenible, sucesor a quien manejará fácilmente. Dentro de su régimen eminentemente civi. lista y democráticOj Colombia ha ido viendo desfilar una larga serie de presidentes que cada cuatro años entregan el Poder a las manos que la voluntad nacional ha señalado. Y este régimen de paz ha perdurado por su tangible evolución y por su palpable obra de gobierno. Porque el arte de gobernar es, como dijimos atrás, saber acoplar a las necesidades del momento una ideología racional. Y en este sentido el partido conservador colombiano ha dado la prueba de su más aguda intuición. política al escoger como su candidato a un hombre que, como Valencia, es la síntesis de su credo en las actuales difíciles circunstancias económicas. E l Poder ejecutivo acaba de nombrar como enviado extraordinario y ministro plenipotenciario de Colombia en España al señor D José Joaquín Casas, actualmente primer designado para ejercer la presidencia de la República. E l Sr. Casas, que ha escalado las más difíciles posiciones de la Administración pública, es un alto poeta- -autor de Crónicas de mi aldea, de rancio sabor castellano- y un elegante escritor, miembro correspondiente de la Real Academia Española. E l señor Casas está casado con una distinguida dama bogotana, entre cuyos ascendientes se cuentan dos presidentes de la Real Audiencia de Santa Fe, los González Manrique de L a r a y Acevedo. Gómez, el tribuno del pueblo en los días tumultuosos de 1810. E l Sr. Casas sabrá desempeñar con b r i llo y discreción su misión diplomática, y será, además, un auténtico representante de la intelectualidad colombiana en Madrid. GUILLERMO C A M A C H O Y MONTOYA Bogotá, noviembre, 1929. EL MISTERIO INTER- NACIONAL Intelligence Service L a admiración es un sentimiento que no adquiere su plenitud sino sobre la base de nuestra ignorancia total de la realidad que lo- suscita. Es raro que ese sentimiento sobreviva al examen de lo que lo sostiene. E l entusiasmo opera casi siempre en el vacío. Conocer una cosa equivale a rebajarla de precio. ¿Usted admira a Inglaterra, lector? Lea usted el libro de Roberto Boncord sobre la Intelligence Service y moderará usted su entusiasmo por ese pueblo. Sus páginas nos hacen pasar frecuentemente de la curiosidad a la indignación. ¿Como es posible qut un país de grandes tradiciones históricas, que representa, en la política, el máximo progreso, porqre allí el parlamentarismo es una sana verdad, haya hecho de la Intelligence Service uno de los soportes, ataso el principal, de su influencia en el mundo? E l oportunismo es un principio de conducta condicionado por ciertas reglas morales, que un hombre medianamente escrupuloso procura 110 violar. Precisamente una c i vilización no es sino la suma de esos escrúpulos puesta al servicio de un orden de j ideales de aprovechamiento universal. E n eso coinciden las religiones todas y casi todos los filósofos. Pero está escrito que el ser humano no pueda vivir sin traicionarse y sin contraer graves deudas de conciencia con el prójimo. Privadamente, esas deudas se transforman en remordimientos si no son saldadas. E n cambio, si las contrae un pueblo, el carácter utilitario de tales infracciones morales, no solamente las absuelve, sino que las da apariencias de virtudes. E l hipócrita, si es una persona, peca contra el Santo Espíritu, porque menoscaba el caudal de verdades que ha ido acumulando la honradez. Esas verdades son dos faros que alumbran la conciencia universal. S i n ellas el hombre y la hera se nivelarían zoológicamente. ¿De acuerdo? L a Intelligence Service es la mayor ofensa que se ha inferido al Santo Espíritu. E l pueblo que sostiene esa organización pierde en gran parte el derecho a nuestro respeto. Y ¿qué es la Intelligence Service? U n Instituto de espionaje, que se gobierna por este cínico principio: el éxito. A Inglaterra le importa conservar la hegemonía mundial que conquistaron hace tres siglos sus escuadras, y la Intelligence Service es un poderoso instrumento de acción para ese designio. Cuando se ha promovido un debate sobre los orígenes de la gran guerra hemos sostenido siempre que, a quererlo Inglaterra, hubiese podido conjurarla. Es posible que no se hubiera evitado irrevocablemente, pero de Inglaterra dependió el retrasar, y tal vez el amortiguar, ia deflagración. Con anunciar a tiempo que ella no permanecería neutral si el territorio belga era invadido, los Imperios Centrales hubieran tenido menos prisa por romper el equilibrio de Europa. Pero Inglaterra hizo entonces lo que ha hecho siempre: se reservó, 110 sin ordenar a sus escuadras que tuvieran sus calderas a alta presión. H i z o más, según ha demostrado el almirante inglés Consetk: mandó sus hombres a la línea de fuego, sin interrumpir sus relaciones comerciales con los países neutrales del Norte de Europa, lo cual equivalía a abastecer a Alemania de víveres. L a nación inglesa, apresurémonos a hacerlo constar en su honor, no sólo no se prestó a esa duplicidad, sino que la ignoraba. Fué la obra exclusiva de la Intelligence Service, que es un poder rival del Estado. ¿Podría desaparecer ese organismo? Sin duda. Pastaría con que se quisiera su supresión. Pero los pueblos, como los seres, aisladamente, llevan consigo tal vez para que se produzca la armonía de los contrarios, la honestidad y la bellaquería, la virtud y el vicio, igualmente útiles, según los casos. Los detritus más repulsivos contribuyen a la lozanía del mundo vegetal. A Inglaterra lo único que la importa es seguir dominando. Ese ideal, que legitimó la piratería de un Drake, haciendo de un bandido del océano un héroe estatuable, honesta en nuestro tiempo el que exista y funcione la Intelligence Service, que es el antro del espionaje inglés. Si hubiese en el mundo un país que encarnase las virtudes más preclaras, sus empeños civilizadores nos parecerían tan justificados, que lo mejor del espíritu universal se pondría deliberadamente al servicio de sus fines. Carlos V y su augusto hijo, agotando las energías de su país en imponer el catolicismo en toda Europa, pueden fracasar, pero no se empequeñecen. E n el fondo de esa gran ilusión palpita el deseo de ennoblecer a la Humanidad. E l que todos los pueblos de Europa se hubiesen coligado para defender la civilización griega antes de que Roma la sojuzgase militarmente, desnaturalizando sus ideas esenciales, sería un. hecho, no sólo explicable, sino plausible. Las religiones y el pensamiento son, hasta ahora, 1 con el arte, toda la dignidad del immda, Asegurar su hegemonía y defenderla por toj dos los medios es obedecer al Santo Espíritu, como diría el conde de Keyserling. Pero ¿se nos quiere decir, qué gérmenes de vita lidad moral contiene la dominación inglesa? ¿Qué altos ideales informan la civilización jj de ese país? E n América son dueños los i n gleses del Canadá, y en Asia, de la India y de casi todas las tierras que riega el E u frates. Crean v deshacen Estados, señalan límites al poder ajeno v estorban la influenj j ciá de países que han sido y son implícitamente sus aliados. Las dificultades con que tropieza Francia en Siria son promovidas por la Intelligence Service, es decir, por I n glaterra. ¿Y por qué? ¿En nombre de qué poderosos estímulos éticos se opera con una tal ambición? M u y sencillo; porque el mundo no es más que un pretexto, dentro de la creación, para que se hable inglés en todas las latitudes. Lá Gran Bretaña carece del prestigio histórico de Roma. N o representa, como Grecia, una gran tradición filosófica y artística. N o se ha desangrado, como E s paña, por un ideal religioso. N o ha contribuido, como Francia, a ensanchar los límites de la dignidad humana, ni ha trabajado, como ella, por mejorar las condiciones sociales de la vida. A Inglaterra no le debe l a civilización contemporánea más que el régimen parlamentario, que parece, dentro de los sistemas de Gobierno, un mal menor. Eso es todo. Y s i n embargo, la diplomacia inglesa, admiración de papanatas y de snobs, nos está alucinando a todos para hacernos creer oue. sin la hegemonía británica el equilibrio del mundo no sería estable. Visionarios y generosos, como todos los pueblos que se embriagan con el alcohol de la democracia, recaen ahora en la vieja ilusión revolucionaria de que el eje del mundo moral sea el derecho. Esas corrientes de pacifismo que. van de Pafís a Ginebra, de Ginebra a L o carno y de Locarno a L a Hava. obra de un Eolo francés, pretenden hacer del Derecho un instrumento de ponderación universal, que retrase o imposibilite las tragedias de sangre entre los pueblos. Pues bien: a ese ideal, evidentemente falso, como todas las creaciones del optimismo político, opone la Gran Bretaña otro ideal, más tangible: sus escuadras, y en el diálogo. entre Briand y Snowden. es la tesis la que triunfa. E l mundo está condenado a permanecer de rodillas ante la hegemonía inglesa... MANUEL BUENO París, diciembre, 1929. A BC EN CHILE Colonización condicionada Polacos y austríacos vendrán al Perú. A Chile vendrán algunas familias bávaras. L a s inmigraciones austríacas y polacas son la consecuencia de conciertos concretos con el Gobierno peruano, así como la enida de los bávaros a Chile es el resultado de acuerdos que garantizarán él porvenir de los inmigrantes de origen germánico. Los Gobiernos, de Austria y de Polonia enviaron agentes especiales para proponer las bases de una repoblación del Perú. Esos futuros pobladores de los valles v montañas del viejo Imperio de los Incas no se rán a las aventuras de lo desconocido, como hicieron los precursores esnañoles e tállanos, que, sin protección de sus Gobiernos, arribaron a plavas ignotas en buscc de un bienestar obtenido en franca lucha con inda suerte de adversidades. Estos inmigranres de Polonia y de Austria se incorporarán a
 // Cambio Nodo4-Sevilla