Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ROMA. UNA CONFERENCIA DEL DOCTOS. E N L A CASA ASUERO ANTE DE LA ESPAÑA ESPAÑOLA. (FOTO PETITTl) COLONIA estratégica rapidez, por la urgencia que el chan por contrarrestarla así los moralistas instinto vital siente de remediar esas pérdi- como las interesadas, por senectud o fealdas. Y a ella obedecen con la mayor dili- dad nativa, en que el vestido vuelva a disigencia las mujeres jóvenes, en quienes aquel mular los planos y líneas corporales. Ahora bien, para los efectos de la escasez obscuro instinto de la especie habla con voz de hombres con aptitud conyugal, es lo mismo más imperativa. A esa fuerza profunda se añaden estímu- que mueran muchos como que los vivientes los secundarios, tendencias de imitación, se resistan al matrimonio, o que los disnueseficacia de la propaganda comercial, a la que tos a él carezcan de los recursos necesarios interesan esos cambios en el consumo de para el sostenimiento de las cargas comunes. los artículos de lujo. Pero la causa inicial E l doctor Marafión ha demostrado qué las de que la moda salte bruscamente desde las vírgenes prudentes, cuando buscan un novio formas más hipócritas y estrafalarias del con dinero, casi están obedeciendo a un insrecato en la ropa a las menos púdicas es tinto sagrado en defensa de la especie. E l más poderosa que las voluntades individua- número de los hombres que respondan a ese les. Y mientras no desaparece, en vano lu- ideal es en todas partes relativamente esca- so, y el de las muchachas que obedecen a aquel plausible instinto de buscar maridos acaudalados es más amplio cada vez. De modo que el problema se halla planteado ahora hasta en Norteamérica, como si hubiera disminuido considerablemente la cantidad de varones aptos para el connubio, y, poi tanto, ia concurrencia femenina hubiese de ejercitarse con aspereza idéntica a la de Jos países donde la guerra u otra calamidad haya reducido en grandes proporciones el censo masculino. Véanse las fotografías de las muchachas yanquis de todas las clases sociales, y se comprobará, por la exigüidad- -a mi parecer encantadora, es claro- -de sus vestidos, cómo obedecen? la misma ley. Y ese telegrama que el New York Herald reproduce, y que expresa la alarma de las firmantes, ante la idea de que se intente obligarlas, en nombre de la moda parisién a cubrirse las piernas, no es una protesta nacionalista, sino un grito del sexo débil contra e propósito de constreñirlo a una especie de desarme parcial, mucho más trascendente y difícil que el naval, de que en Londres va a tratarse dentro de pocos días. CÓRDOBA. LAS AUTORIDADES LOCALES E ACTO INAUGURAL LA BENDICIÓN E INAUGURACIÓN (FOTO SANTOS) No. L o esencial de las modas femeninas no es caprichoso, aunque lo parezca Sus cambios dijérase que responden a motivos profundos. L a Revue des, Deux Mondes está publicando ahora una serie de cartas, que Próspero Merimée dirigió a la condesa de Montijo, madre de la Emperatriz Eugenia. E n una de ellas, el gran escritor comunica ü su noble amiga que ha dejado de usarse la crinolina, y que algunas damas de la Corte se han presentado con véspidos que, por lo estrechos, parecen fundas de paraguas. E r a en 1866. y nada hacía prever, lógicamente, que estuviera próximo el sangriento ocaso de la. Monarquía imperial. Pero ¿no estaba en el aire el presentimiento de que se aeerca. ba el término de una época y era inminente el comienzo de otra? E l l o es que el m i r i ñaque desapareció y las mujeres se vistieron trajes ceñidos. Sin motivo aparente. Pero. en. verdad, se aproximaban grandes acontecí mientes. Acababa de reñirse la bata! oíe Sadowa. Y faltaban en Francia cuatro año? para Sedán, v tre para que estallase la ReveHició: eu Esr aíia. INVITADOS E N I t w PUJOL D E L A NUEVA. CASA Y M A Q U I N A R I A D E L A V O Z?