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A B C. V I E R N E S 3 D E E N E R O D E ig o. EDICIÓN D E A N D A L U C Í A PAG. n 3 marinos en navegación y en ejercicios de inmersión, son sumamente interesantes, como también aquello que se ofrece con la utilización de muy notables medios fotográficos del cinema, que producen una impresión verdaderamente sugestiva. T a l es el momento de la colisión del submarino con otro de ¡os buques en maniobra, su hundimiento, el cuadro interior del naufragio y las escenas del salvamento, en las que se han utilizado elementos reales- -buzos, cámaras de aire, canoas, etc. -combinados con otros de escenario artificial. Los momentos de agonía de los náufragos- -salvados al fin- -son intensamente emocionantes- -quizá demasiado- como lo prueba la ingenua salva de aplausos con que el público acoge el salvamento. De la parte interpretativa o acción secundaria están encargados Jack Holt, Ralph Graves y Doroty Revier. El submarino es película que ofrece todos los elementos necesarios para el éxito cinematográfico, aunque sin acusar nuevas orientaciones artísticas. ¡El estreno se verifico en el O n e Madrid. i. Dinero Como en los tiempos bíblicos el culto al Becerro de Oro llevó la corrupción al pueblo hebreo, así en l a sociedad moderna la pasión irrefrenable al dinero impulsa a los hombres por los peligrosos derroteros del deshonor y la abyección. E l eterno tema, tratado en la célebre novela de ¿o l a sirve de amplio motivo para el desarrollo de esta película, en l a que el espectador asiste al complicado mecanismo de las operaciones bursátiles, manejado por un ambicioso banquero, que no vacila en sacrificar a su desenfrenada sed de riqueza, al amor, l a m á s noble de las pasiones tíe la Humanidad. Dinero, desde el punto de vista cinematográfico, es una verdadera superproducc i ó n campean en la película los alardes de técnica; abundan las perspectivas brillantes, y los contrastes de luz y los flux están logrados con rara perfección. L a proyección de la película en los cines Bilbao e Ideal fué agradablemente acogida por el público, que en aquélla tiene ocasión de apreciar las cualidades artísticas de M a r y Glory y Pierre Alcover, figuras primarias de l a acción. plotado el bélico tema. E r r o r la cinta termina precisamente al embarcar las tropas para la vieja Europa. Luego aparece la protagonista, insignificante estrella del Broadway. Presentimos inmediatamente la amenaza de los cuadros de revista: interminables evoluciones de las segundas tiples, bellos momentos, innegables, piero tan repetidos! Segundo error; los coros aparecen, en efecto. Magníficos coros, sabiamente dosificados, lo preciso para preparar el ambiente, y resueltos con una gran habilidad para lograr ángulos nuevos. Tercera sorpresa: Nancy C a r r o l i conocíamos a la nueva estrella de la Paramount como muchacha bonita, elegante, gentil, sobre todo. Sus anteriores actuaciones, Una cana al aire, por ejemplo, nos la presentó únicamente en estos aspectos, comunes a todas las extras que esperan su oportunidad en los estudios caHfornianos. E n El ángel pecador se nevela como actriz (actriz al modo del cinema americano, -esto es, que vive su papel, no que lo representa) L a muñeca inconsciente, al margen siempre ie toda preocupación sentimental, y sobre todo su bello gesto final, mezcla de lástima, amor y piedad, casándose con su burdo adorador, predestinado a morir en el frente francés, es una creación perfecta. Y un acierto completo el film de Richard Wallace, demostración de cómo un director inteligente puede convertir en interesante un asunto conocido, resolviéndolo con sólo tres personajes, movidos casi exclusivamente en un solo escenario, y con l a mayor sobriedad en el empleo de elementos accesorios. N o podía desentonar en este conjunto admirable la actuación, perfecta siempre, de Gary Cooper y Paúl Lukas, ajustados intérpretes de los únicos papeles masculinos de la cinta. Precedió a ésta, completando el nuevo programa del Palacio de- la Prensa, Los reyes del circo, que es, en suma, una recopilación de todas las típicas espectaculares del circo, entremezclados a una historieta sentimental, cuyo artificioso desenlace adquiere expresivas proporciones caja- tróficas, para resolverse al fin en una anécdota normal y ya prevista curante la acción de la película. Víctor? c- Laglen interpreta con simpática erapresión el personaje central de este film, realizado con interesantes fotografías de la vida del circo. Tema siempre sugestivo. DESDE MARY HASTA GRETA Viaje perseguido Recuerdo, Mary Astor, las veces que, cuando mediaba mi adolescencia, te he vis; to entre las constelaciones, huida de no sé qué libro inglés que dieron por su aplicación a mis primas. Cuántas te miré en el vago sueño sin fin de aquellos años ¡a. ta sobre las cosas, serenamente ímpertuiDaike ante mis palabras. ¡Ingenua, ingenua 1 De cuan poco nos han servido aquellas puras terrazas brillantes frente al mar, desde cuyas barandas se me cayeron una tarde. ¿Recuerdas? Sólo te toqué ía punta de un dedo- -los libros del primer año de Derecho- Pero dispensa. Voy en fuga y no puedo parar en ti. N o sé quién me Ueva: el viento. ¿Y a no eres t ú? ¡A h Marceline D a y! i ú ya conoces la ciencia del guiño. A ú n conservas en tus orejillas un clindán de campanas. N i tú ni yo sabemos dónde suenan esas campanas, felizmente. Sería terrible saberlo. Campanas perdidas, como el fondo de tu voz. Quisiera detenerme ante tus pestañas, enredado, pinchándome un poco. E s triste caminar sin descanso, pero me s i guen, me persiguen. Y a continúo esta fuga: Jean Arthur, ¡deténme, por favor! Escucha. Vengo de no sé dónde. ¡O h cómo respiras, Jean Arthur, por esas ventanucas preciosas! Tenía que decirte un secreto. Aíslate, procura respirar menos. Acuérdate de Ofelia y ahógate en aire, aunque te parezca un poco absurdo. T ú acabarás con un señor formal- ¡qué tragedia! -y usarás chancletas toda la mañana. L a culpa, tuya, por respirar así para todos. ¿T e das cuenta? Cierra un poco los labios. Así. ¿H e s i l bado? ¿H a n silbado... Resbaladiza carne morena la tuya, Raquel Torres. Gracias por el silbido; bien aprendiste de aquel aventurero que cayó en tu isla proyectando la primera sombra blanca. Pero eso no importa. ¿V e s? Y a estoy haciendo concesiones, cosa que no sospechaba en el comienzo, al encontrarme con la del principio. Cuestión de cansancio. No me importa recordar quién te enseñó a silbar en medio de tus soledades oceánicas. Chata barata, porque te vistes al estilo de las Islas Marquesas, silba conmigo un poco, ahora que suena un iikelele. M á s cerca... Y a es inútil. Parece que voy sobre un tapis- roulant, en un pabellón de la risa, aunque sin r e í r m e T e a tralmente, caminando, resbalando, navegando. Eso es, navegando: Y a estoy. eri mi Show- Boat, Laura L a Plante. Y a ni recuerdo las otras entre tu perfume V éstos paisajes del Mississipí. Sé positivamente que a ti lo que más te gusta no son- esas tontas canciones románticas, sino este concierto de pitos y sirenas, más romántico todavía. Sería mejor no desembarcar nunca, seguir por este plano de cristal en gozo del rio. Chasquear a los pueblos, cuando se acercaran a las orillas. Porque tenemos derecho, sencillamente. S i no: W h y do I love you, why do you love m t Yo quiero un millonario A l i c e White es una artista deliciosa, que anima, con gracia inigualada, cualquier film, bueno o malo, en que haya de moverse como ftapper, y fiapper es en Yo quiero un millonario, estrenada el lunes en el Callao. Una fiapper empleada en el guardarropa de un hotel, enamorada de un millonario, a quien pone cerco, con el propósito de redimirse de su vida de chica pobre y trabajadora. Contando con la alegría y vivacidad, belleza y juventud de Alice White, el director ha imaginado unas cuantas situaciones, si no originales, frescas todavía y naturalmente graciosas, que provocaron la hilaridad del público del Callao. A l cabo de muchas peripecias, nos informamos de que el joven m i llonario vive a espaldas de su padre, quien lo tiene abandonado a su propia disipación. Se redimirá cambiando de. vida. Esto es, contrayendo matrimonio con la graciosa fiapper del guardarropa, fingida aristócrata, que, a última hora, descubre su humildad de origen. És, pues, una película muy divertida. D i vertida por su argumento, y especialmente por la interpretación de Alice White. Tuvo un éxito muy halagüeño. La bestia del mar E l exaltado canto al amor fraterno que constituye el asunto de esta cinta, estrenada en el cine Avenida, se desenvuelve entre las mayores incongruencias. N o se sabe porqué ocurren las cosas ni se justifican en ningún momento los movimientos de los personajes, ni mucho menos el título La bestia del mar, que hacía esmerar un argumento de fuerza dramática idéntica al interpretado hace a l gunos años por John Barrymore con la mayar fortuna. L a falta de consistencia de la fábula y de lógica en su desarrollo se compensa en algunas ocasiones por la figura simpática de George O Brien- -atleta, campeón de boxeo, estatua viva- -en un tipo de rudo marinero, de cuerda muy semejante a los que han proporcionado sus mejores éxitos al excelente actor norteamericano. Nora Lañe, bellísima, defiende con eficacia su borroso papel de sirena malograda. Un punto obscuro T i p o de vodevil. Jocosas incidencias que se producen motivadas por el exacto parecido de una muchacha con el. de una aventurera- erseguida por la Policía. Interesada en el enredo la supuesta delincuente, a la que. place, por curiosidad, aparecer como l a efectiva culpable de cuantos hechos se la imputan; las contrastadas peripecias se suceden de modo inextrincable. E s en fin, una película divertida, graciosamente, interpretada por L i l i a n Harvey. qué en el doble de su personaje, muestra una agilidad y una travesura rrruv a tono. con la traza vodevilesca de la película. U n poco lenta, como suele ocurrir en las películas de la U f a ganaría mucho reduciendo algunas escenas. El ángel pecador Í Está película, estrenada en el Pa acio de la Música, ha batido el record de las sor resas. Empieza con un desfila militar por as calles de. Nueva Y o r k al intervenir los Estados Unidos en la conflagración europea. Pensamos en seguida que nos encontramos ante un film más de los quie han exT