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ABC. VIERNES 3 DE E N E R O D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 17. go, ésta, como todas, según algunas opiniones, tienen que ser necesariamente analfabetas. Por último me ha visitado el Sr. Rubinstein, director de The Day, de Nueva York. E l jefe del Gobierno tenía sobre la mesa dos libros, y, señalándolos, dijo a los informadores Uno de ellos habla de la Dictadura del Sr. Cambó, y otro, que se titula La España Inmortal, recopila varios discursos del padre jover, que en Cataluña pone muy alto el nombre de la Iglesia con su saber y con su elecuencia. Yo he oído a este sacerdote varias oraciones, que pueden considerarse como modelo de exaltación religiosa y patriótica. Se trata de un iluminado, de un verdadero místico. E l general Barrera ha editado el libro, rindiéndole de este modo un homenaje de admiración y de afecto. E l jefe del Gobierno recogió sus papeles y se disponía a salir del despacho, cuando, enfrentándose de nuevo con los periodistas, dijo sonriente: Y nada más... porque después de las declaraciones que hice esta mañana, y en vista de que todo está tranquilo, se habrá esfumado un poco la emoción de los impacientes que esperaban nuestra partida. Quizá sea para ellos una decepción. ¿No es éso? Uno de los informadores aludió entonces al interés político del día y dijo que tan interesante como las declaraciones del presidente a la salida de Palacio era la nota que publicaba La Nación. -I Cuál? ¿L a de Unión Patriótica? Porque esa lleva mi firma. -La otra. -Ah, sí; pero esa va por cuenta del periódico claro es que yo la he visto y la he aprobado. Sucede con frecuencia que me atribuyen muchas cosas que no son mías, y tal vez por esto algunos quieren ver contradicciones donde no las hay. Hubo una, la de ni de plazos, ni fechas pero aquello lo dije en un momento de mal humor. Todo plazo me parece largo y toda fecha lejana para dejar paso a otra situación. Lo que realmente me molesta y disgusta es, que ante la seguridad y la lealtad de la Dictadura, que se da a sí misma, escalonamientos en el tránsito a la normalidad, vengan algunos impacientes con estridencias, que yo reputo de contraproducentes. E l presidente se despidió cariñosamente de los periodistas, deseándoles mil felicidades en este año. Hemos de decir sinceramente que encontramos justo, ponderador y discreto el acuerdo. Acaso pecaba de excesiva previsión el querer fijar programa para todo el año y comprender en él las normas que han de regir el paso de la Dictadura a otra situación que ya sin este carácter prepare la instauración de un régimen normal. Someter a las Corporaciones locales y provinciales a una renovación parcial atribuyendo una parte de ella a designación ajena al Gobierno y a su órgano ciudadano! a Unión Patriótica, nos parece acertado. De este modo, sin que se interrumpa la magnífica obra que en general vienen realizando Diputaciones y Ayuntamientos, se garantiza la intervención y crítica en lo que pudiera tener de erróneo, dándose para ello independencia, estabilidad y garantía al sector que represente la fiscalización. Hay en este asunto un aspecto que nos inquieta. De lo que de su resolución conocemos, parece deducirse la insistencia del general Primo de Rivera en apartarse de la gobernación del país, aunque sin abandonar su situación cívica como jefe de la fuerza considerable representada por las Uniones Patrióticas, en fecha próxima, indeterminada, a partir del vencimiento del semestre, para el que el programa ha sido previsto. Sobre este- punto y dedica en su N U M E R O- i A L M A N A Q U E que se pondrá a la venta el próximo domingo, un amplio espacio y una especial atención a su sección habitual En ella encontrarán los pequeños lectores de B L A N C O Y N E G R O cuanto pueda soñar su imaginación de divertido y de ameno: Cuentos interesantes, historietas graciosísimas, ingeniosas caricaturas, ideas prácticas para la casa de muñecas y la decoración del cuarto de juguetes, lecciones de Historia Natural, redactadas en un divertido y original estilo; recetas de dulces, canciones infantiles, problemas y mil cosas más a cual más atrayente y simpática. que tanto instruye y deleita a los grandes, se preocupa también de los chicos, y ha confeccionado con todo cariño y la más escrupulosa selección este interesante, divertido y. lleno de variedad. m ti lite ¡fü iButia venderá en toda España su extraordinario A L M A N A Q U E al precio de NUMERO- e La nota de La Nación deseábamos disipar nuestras dudas, y aun sin obtener declaración concreta, hemos confirmado nuestra inquietud, porque nos ha parecido adivinar que el marqués de Estelia no aspirará ni deseará seguir gobernando después de cumplido el programa más que en el caso de que algún problema difícil de orden interior o exterior le retenga obligatoriamente en el Poder. Nos tranquiliza, sin embargo, la consideración lógica de que la situación que haya de suceder a la actual no será de ningún modo antitética, ni tendenciosamente hostil a la obra y significación esencial de la Dictadura, sino la adecuada para servir de puente o soldadura a la que tenga más tarde la misión política de dar vida a la normalidad del porvenir. Dentro de esos propósitos, la Asamblea Nacional parece llamada a alcanzar; la duración de su existencia legal y su misión en esta última etapa puede ser importantísima, pues sobre abrir cauces y dar facilidades a la fiscalización de la intensa gestión ministerial, será órgano adecuado para dictaminar sobre proyectos de leyes, algunos de los cuales representan instrumentos precisos para alzar la restauración que no puede ser eterna en la. forma que actualmente se aplica. Nuestra impresión, en suma, es de confianza y serenidad en el porvenir, que nos parece sabiamente previsto, como esperábamos, y lo venimos afirmando, frente a las fantasías descabelladas que son lanzadas a la circulación. Ahora bien: habrá que contar con ios imponderables palabra que hoy está de moda, que pueden enredarlo todo, pues si agitan pasiones en forma y medida que signifique turbulencia, nos parece que el general Primo de Rivera, que vino a poner orden en la desquiciada vida política de España, no podría, patrióticamente, mantener sus propósitos y se vería obligado a atender requerimientos del gran núcleo de opinión que en él tiene puesta toda su confianza. Un sentimiento de justicia nos impulsa a desear que las cosas sucedan como nuestro jefe las jia previsto, porque ello le permitirá el bien ganado descanso, después del más largo y laborioso período de gobernación del país que registra la historia de España, y porque tenemos fe ciega en que su inspiración, que ha bastado para rehacer a nuestra Patria y rodearla de prestigio, confiamos la lleve siempre por el camino del acierto para el bien público. Y a ven los suspicaces malévolos y enre-