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conocida. D e suerte que- -con ésta y m u chas otras modificaciones que el autor hubo de introducir en su admirable e intensa obra, para, accediendo a l o s deseos de la Dirección del teatro, -entretener algo al público, amén de los despiadados cortes y supresiones de que la partitura hubo de ser víctima por razones políticas- -el Boris Godunoff, nacido armado de todas las armas de la belleza severa de l a mente de su creador, como M i n e r v a de la mente de Zeus, hubo de quedar en parte desarmado ante el público. Y ello por propia condescendencia del autor, que ya era algo, mucho. Pero l a colaboración- -arreglo de R i m s k y K o r s a k o f f que tuvo la indudable ventaja de dar a conocer la obra a los países extranjeros- -acabó de privarla de su especial y casi salvaje perfume primitivo. L a ex- cusa de R i m s k y- K o r s a k o f f es sensata, por cuanto se asienta en la necesidad de arreglar y a. veces mejorar la obra con una orquestación adecuada y sabia, y sabida es lá incapacidad, 3 a conocida casi total ignorancia de Mussorgsky en cuestiones de sabia orquestación. L a colaboración- arreglo de R i m s k y ha dotado al Boris de un más d i latado plano de sustentación, haciéndole accesible a la espiritualidad media del público, -pero ello no ha sido logrado sin sacrificar grandemente lo mejor- -por más inaccesible, precisamente, y de superior categoría- -de la música y del dramatismo de la cbra original. Todo esto y los infinitos pormenores del proceso de creación y puesta en escena de la o t r a- -e n cuya descripción no tengo lugar para extenderme- -han sido patentizados por la exhumación y publicación de los manus- critcs originales del libreto y partitura de la ópera en cuestión, con que la sección de Música del departamento de publicaciones del Estado ha dado comienzo a su i n teresante labor en Rusia. ¡De manera que únicamente ahora, cerca de medio siglo después de la muerte de Mussorgsky, va a ser dado a los estudiosos conocer la verdadera obra de este artista genial. Quien desde el principio la conoció al día y asistió a todo lo largo del proceso de su creación fué el entrañable amigo y compañero del autor, R i m s k y- K o r s a k o f f pero, por las razones dichas, ni sus ediciones de 1896 y 150 S, n i l a primitiva de Bessel, publicada en 1874, poce después del estreno de la ópera, han dado una idea fidedigna de lo que el autor creó. I5 U Idea más fidedigna e interesante de la vida y obras de tal genio l a da el libro recientemente publicado por Von Riesemann, titulado Moitssorgsky. Enriquecido con una abundantísima documentación, puesta a su alcance en la biblioteca de Leningrado, por A R i m s k y- K o r s a k o f f hijo del célebre músico y director de la sección Musical de la Biblioteca dicha, el lector, músico o no, halla en sus páginas elementos bastantes para conocer la interesante vida del autor de Khovanischina y de La feria de Sorotschinsk. P o r la lectura de tal libro se viene en conocimiento de l a turbulenta vida que hubo de llevar el genial músico, a quien, según la clásica creencia, debieron de amar m u cho los dioses, ya que murió en plena j u ventud intelectuajl apenas cumplidos ios cuarenta y dos años. Trágica pobreza, absoluta miseria, fueron, al decir de muchos, la causa de muerte tan extemporánea. A l decir de otros, la embriaguez, a l a que, al parecer, se entregó periódicamente en sus últimos años, desesperado ante la indiferencia ambiente y la hostilidad con que se oponían los que podían hacerlo a la consecución de sus ambiciones. Dramática su labor de creación. E n la mayor pobreza vivían él y R i m s k y- K o r s a k o f f juntos, compartiendo la misma habitación y el mismo piano. E l único medio de sustento del. último eran las copias de partituras ajenas y las orquestaciones pobremente pagadas de músicos inferiores. E l medio de sustento de Mussorgsky, su mezquino sueldo de funcionario del ministerio de C o municaciones, en el que desempeñó sus funciones durante dieciocho años. E 3 mutuo sacrificio y un compañerismo entrañable de ejemplar reciprocidad les permitía poder sobrellevar tan mísera vida y dedicar, además, al trabajo artístico el tiempo y energías indispensables, Durante toda lia mañana; Mussorgsky trabajaba al piano, mientras R i m s k y copiaba partituraís. Ají mediodía éste se sentaba al piano, que aquél abandonaba para i r al ministerio a cumplir con su obligación... Y así nacieron las admirables obras citadas, porque quien las d ó vida no pudo por menos de crearlas, aun en medie de las tribulaciones y de la animosidad en que hubieron de i r surgiendo, sin que le quedara, a l menos, el consuelo de que las obras que el público había de conocer después iban a ser suyas, intactas, como él las concibiera... sin sospechar que para que el mundo empezase a conocerlas en su verdadera esencia habría de ser necesaria una profunda y radical revolución social ¡que subvirtiera el orden de todo lo existente i en su país. Revolución que ya predecía el idiota de su Boris Goditnoff a l maldecir al Z a r en una de las escenas que hasta ahora habían sido regularmente mutiladas; escena, por cierto, de las que más impresion a r! en la obra. Y que acusa la visión proP f é t i c a de que estaba dotado el autor... acaso porque tanta injusticia como la de que él era víctima agudizaba su sentido de maléfico vaticinio. MUSSORGSKY, AUTOR D E BORIS GODUNOFF MARIANO D E ALARCON