Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
F T L A D E L F I A (ESTADO S UNIDOS) U N A P A R T I D A D E C A Z A GRUPO D E CAZADORES ENTUSIASTAS D E LÁ AVIACIÓN, CON LAS PIEZAS COBRADAS DURANTE U N VUELO. (FOTO V I D A L) un aldeano que recuerda al Bobo de Coria, hasta un retrato de Juan Belmonte, con un fondo de capea, la incopiable y suprema maravilla de Anglada, colorista luminoso y decorativo, el valor más alto, nos habla de la pintura del porvenir. Y aquí está toda España, ofreciéndose a la curiosidad extranjera v al deber estudioso del español. Ha qut venir a aprender con los ojos y con el alma nuestra historia para seguirla o torcerla, porque aquí está. ¡Y fuera un cielo alegre y un mar azul, para soñar y volar, y la canción fresca de las fuentes luminosas, y Europa en la grandeza cosmopolita de la ciudad, llena de lumbres y de humos activos, trémula y dinámica de la vida creadora! FELIPE S A S S O N E desde LO OUE M E TRAE E L CORREO D E AMÉRICA Poesías, novelas, cuentos Sobre mi mesa de trabajo, el correo de América vuelca cada vez m á s y más libros, y justo es consignar que la abundancia y copla no daña a la caJidad. Las literaturas americanas dan cada día frutos m á s sazonados y opimos, y quizá no nos hallamos lejos de que algunas de ellas alcancen su siglo de oro. Los buceos propios de las literaturas ¿s Jjgg, b 5 jóvenes termina ron y a hoJn BiBIJIIl fines y recias, nos hablan de Una prueba, entre otras muchas que podrían citarse, del grado de perfección a que han llegado las iiteraturas americanas nos lo proporciona la novela Doña Bárbara, del venezolano Rómulo Gallegos, que a fines del mes de octubre ha sido elegida como el mejor libro del mes de septiembre por el Jurado de la Asociación de este nombre, subrayando el fallo con frases justamente laudatorias. Y ya que hablo de esta novela, permítaseme la pequeña vanagloria de atribuirme el honor de haber sido el primero que en España se ocupó de dicha obra, pues en este mismo diario, y en el mes de abril último- -medio año antes, por tanto, de serle otorgado el referido galardón- -le dediqué un artículo, que terminaba con este p á r r a f o Doña Bárbara es de las mejores novelas hispanoamericanas que hemos leído en estos últimos tiempos, y en su autor, Rómulo Gallegos, saludamos un novelista de fuste, cuyo nombre no t a r d a r á en abrirse paso. E l tiempo va convirtiendo en realidad mi augurio. Aquella profusión de libros con que el correo d e- A m é r i c a me f a v o r e c e c l d a vez más, me impide dedicar a cada uno un somero estudio, ni aun un comentario algo prolijo, y me he de limitar hoy, como acuse de recibo, a la parca enumeración de títulos y autores. Comencemos por los poetas, que en la república de las letras deben ocupar el puesto preferente. L a poesía americana, en general, se ha adscrito con entusiasmo a las modernas normas estéticas, que califican de antiguallas u. s artificialidades del metro y de la rima. Esto tiene l a ventaja de que la sensibilidad del poeta no está constreñida, a l discurrir por inflexibles cauces, a deformarse y desnaturalizarse; pero tiene, en cambio, el inconveniente de que toda extravagancia y simpleza tenga v í a libre para manifestarse. E s el género lineo el que tiene m á s espléndida y copiosa floración dentro de las bellas letras hispanoamericanas. ¿C u á n t o s libros de versos salen anualmente de las m i nervas de aquel Continente? Deben ser i n numerables, a juzgar por la multitud de ellos que llega a mis manos. Entre los últimamente arribados citaré Simbad, del ilustre escritor argentino A r t u ro Capdevila, cuyo amor a nuestra Patria quedó consagrado en aquel bello volumen que ostenta el rótulo de Tierras nobles. También en Simbad hay canciones compuestas por callejas de E s p a ñ a y compuestas con amor, como la dedicada a Madrid, y aquella otra Canción de las villas enamoradas, en que canta a Fuenterrabía. L a muja de Capdevila no es siempre honda y sentida, a veces gusta de trocarse en iuguetona y frivola, y entonces nos da composiciones tan deliciosas como Téléphone. Lujosamente editado recibí Los caminos del mundo, de F e r m í n Estrella Gutiérrez, autor argentino de alta estirpe intelectual y artística, que en esta su nueva, obra poética, llena de atrevidas y acertadas imágenes, da muestras de su sensibilidad quintaesenciada y en perenne tensión; Celajes, de la poetisa argentina E m i l i a Helena Citter Morosim, lia sido para mí l a revelación de un brillante estro poético, lleno de vida y de
 // Cambio Nodo4-Sevilla