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A B C. MIÉRCOLES 8 D E E N E R O D E 1 9 3 0 EDICIÓN DiS ANDALUCÍA. P A G 7 gen, y me parece probable que me atormente la conciencia el día de mañana si hoy no me dejo guiar por este noble impulso. Filade fia es un Estado suficientemente importante dentro de la Unión y no pienso que a los austríacos les sea desagradable asegurarse su alianza y amistad por medio tan sencillo... Pero después le subió a los ojos una oleada de desaliento y dejó caer su brazo a, lo argo de! cuerpo. -r- Sin embargo, me permito dudar q m sea exactamente ese el propósito de El Mundo de Mañana y de las deliciosas señoritas vienesas Me permito dudar también de que. si eüas no están convencidas de antemano, logre convencerías yo. y que vean en mi proposición! a única que las circunstancias les ofrecen para salir airosamente del concur so... Yo, amigo mío, no soy un gran sugestkinador de multitudes de ojos claros y ensortijados cabellos: reconozco que mi fuerza de persuasión es deficiente, y en diversas ocasiones he procurado fortificarla con varios remedios, sin éxito brillante. Hace pocos días he querido estudiar el llanto del cocodrilo... ¡Perfectamente, amigo m í o el llanto del cocodrilo... No le creo a usted tan ignorante que no haya oído hablar de sus lágrimas como medio de convicción... Me he pasado horas y horas frente a la piscina del Tier- gatten, donde tienen su morada! os caimanes... J a m á s conseguí verles llorar, aunque empíeé para ello, a escondidas de los guardas, maneras y discursos harto reprobables, preciso es confesarlo... Volvió por última vez la mirada melancólica hacia la vitrina de los retratos, y luego, con ademán decidido, empujó la mampara y salió a a calle... -Evidentemente: hay que resignarse, y si yo siguiera contemplando esos cien oíos de tan dulce mirar, acabaría por no podei olvidarlos nunca, y sería desgraciado para toda la vida. Y después de subirse con ademán enérgico, el cuello del abrigo, extendió su puño hacia Occidente: ¡E s o s franceses, amigo mío. esos franceses... ¡Y yo que hubiera podido ser tan feliz en su lugar! MARIANO TOMAS Viena, diciembre, 1929. riachuelo. A lo largo de aquellos 200 kilómetros sók puede detenerse la vista en dos altas mesetas que abren horizontes a los pueblos de Huéneja y Gérgal. Volar sobre aquellos terrenos no inspira en verdad la conveniente seguridad. Sería necesario preparar antes la ruta abriendo entre los riscos de la sierra aeródromos eventuales, labor bien difícil en aquél intrincado laberinto de montañas. Pero, aun comprendiendo las dificultades que todo ello opone a la realización de servicios regulares, nada tan hermoso como cruzar en vuelo de turismo sobre aquella quebrada serranía. Aquel terreno agreste, apartado en zonas extensas de todo lugar habitado, es la más exacta expresión de una naturaleza, muerta. Y o recordaba, asomándome a los altos cachos que bordean la carretera como centinelas, la inefable impresión que recibí el día en que por primera vez sentí la decantada grandeza de Castilla, en la que nunca había creído a la vista de las mesetas manchegas. U n atardecer de otoño, desde la cumbre en que se asienta el vetusto castillo de Castillnuovo, residencia de los señores de Escudero, en la provincia de Segovia, advertí embelesado toda la inmensa serenidad de aquel paisaje, que tenía la belleza de su propia desnudez. Comprendí que encerraban algún encanto misterioso aquellas tierras tranquilas, ligeramente onduladas, donde la quietud de las sombras producía calma en el ánimo. Sentí, a la vista del horizonte lejano, esa misma sensación de, grandiosidad que produce el mar por la inalterable inmovilidad de las tonalidades que refleja. Así. ahora, atravesando la gran masa montañosa que se extiende entre Granada y A mería. me extasiaba en el mi- terio de aquellos montes alargados que parecen tendidos en e lecho de enormes simas, adonde llega una luz tan quieta, que señala en las cresta- s e p u l t a s líneas inmóviles, que se- paran las sombras de la penumbra incierta. Comprendí entonces todo el interés de réa izar el vuelo sobre aquellos naraies. y recordé la emoción sentida cuando, hace va varios años, pude admirarlos desde el aire llegando del mar. Me explicaba por qué me pareció entonces Granada más b? 11 a 1 que nunca. Para saborear por enero las bellezas de Granada, hace falta haber disfrutado antes de este panorama espléndido y sentir en el rostro, con diferencia, de minutos, el viento templado del Mediterráneo y el aire frío de Sierra Nevada; haber admirado aquella naturaleza muerta colgado de la altura desde donde la vista penetra sin saciarse en aquella atmósfera límpida, hasta quebrarse en las escarpadas costas de África; llegar, por fin, sobre la sierra gigante coronada de nieve y admirar el contraste de su blancura con las verdes tonalidades de la vega recogida a su amparo. Se comprende por qué el último Rey moro no sintió toda su tristeza hasta que vio Granada desde la cumbre de estas montañas. Cuando se siente la emoción que produce esta gran naturaleza muerta, parece que inspiran un mayor deseo el vivo reflejo de los alicatados y el fino bordado de lo ajimeces. Cuando de nuevo visite Almería, buscaré a mi amigo. Después de haberme oído todas las dificultades. que hoy se oponen al establecimiento de los servicios regulares sobre aquella masa montañosa, no quiero dejar de decirle que, si la ocasión se le brinda propicia, la aproveche, para ver desde el aire uno de los más grandiosos panorama que ofrece España, antes de que se lo cuenten los turistas extranjeros. JÓSE MARTA ESPINOSA A B C EN CHILE Sardinas en aceite Unos acreditados conserveros de sardinas, establecidos en Bueu (Pontevedra) han sido tan amables que me han enviado, por correo, certificadas, unas latas de sard ñas conservadas en aceite, para probarme que. he cometido algunos errores discurriendo en una clónica anterior sobre la calidad de as conservas que llegaban a Chile. E l regalo de los industriales amables ha probado que en efecto, su producción es exquisita y que sus sardinas, comidas, aquí, tenían. exce ente sabor, que su integridad era perfecta y que las unidades envasadas no pueden ser superadas. Tota mente de acuerdo. Por eso me apresuro a decirles que eso. es to correcto. Eso es lo que hace falta. No se han de servir pedidos que, inicialmente, son reputados ya en f á b r i c a d e ¡a más baja calidad E s preferible decir a los comerciantes que hacen, esos pedidos que España no está dispuesta, a hacerles el agosto a costa de su reputación. Creo firmemente que las preparaciones californianas, que se introducen en- Chile, y en otras partes, con el pomposo nombre de sardinas en aceite- de oliva ni son sar dinas ni han visto los olivos más que en la etiqueta de la caja de lata. Contra esa osada superchería deben actuar las Cámaras españolas de Comercio, en lugar de perder el tiempo en. la elaboración de estadísticas, que nadie lee, y en la publicación de bo etmes, que nadie estudia. Las Cámaras de Comercio de nuestra bandera son as, más indicadas para denunciar las suplantaciones a los Gobiernos de los países que se ven inundados por una producción fraudulenta. Ye. agradezco mucho a los señores conserveros de Bueu lo que me han escrito, instruyéndome con detalles que sólo en general conocía. Y confieso que ignoraba que en lo atañente a la acidez del aceite, tos onserveros españoles han procurado no quebrantar la tolerancia estatuida para estas elaboraciones. E n mi crónica, posiblemente incurrí en ua error de apreciación sobre el efecto de los aceites mezclados sobre la hojalata. Es muy probable que no haya sido l a acidez del a c COSAS DEL AIRE Única en precios, suruco y DE AS calidades Plaza San ÍMeron- ío. 1 y 2. Teléf. 50339. E n una reciente visita a Almena me pre MADRID guntaba un am: go, entusiasta de los progresos de la aviación r- ¿S o n ciertas, en verdad, tantas dificultades como se oponen, a su juicio, para esSemanario e s p a ñ o l de c i n e m a t o g r a f í a tablecer, con las m á x i m a i garantías de seguridad, la línea aérea que una nuestra ciudad con Granada? T o d o s los cantantes e m p l e a n siempre Acababa yo de recorrer en automóvil la las pastillas ingles- as distancia que separa ambas poblaciones, y aún no me había repuesto de la sorpresa que causa atravesar ...quella masa montañosa, áspera y brava, donde los riscos se entrecruE s a es la mejor r e c o m e n d a c i ó n para zan formando un laberinto inextricable. Desde Granada, la cinta del camino- -una la tos v las afecciones de la g a r g a n t a bien cuidada carretera- -escala penosamente; dando vue tas y revueltas, la sierra- esquivando hábilmente las quebraduras que bajan rápidas hasta las simas profundas, Francisco Alvares! Ooitsiantina. para descender más tarde, con los mismos peligros, a la vega de Guadix, alimentada con el agua clara y fresca que llega de las til público debe leer diariamente cumbres, deslizándose sin prisa por cauces estrechísimos, que serpean, retorciéndose, por nuestra sección de anuncios por entre las montañas. palabras clasificados en secciones. Más allá, buscando el mar, los montes se entretejen de nuevo sin dejar entre ellos sino En ellos encontrará constantemenvalles tan estrechos, que difícilmente puede cruiar por su. fondo pedregoso el hilo de un te asuntos que pueden interesarle De Sierra Nevada al mar EL AííCft MEDIAS SILUETAS E V A N S ANÍS SAN ISIDRO
 // Cambio Nodo4-Sevilla