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A B C. S Á B A D O n D E ENERO DE 1930. E P I C I O N D E ANDALUCÍA. PAG. 6 E s decir; que para el Tribunal Supremo! causadas por los restos pendientes de pago. de Hacienda los restos pendientes de pago j C a d a presupuesto- -dice- -absorbe por gasion pagos aplazados no formalizaciones tos aplazados de ejercicios anteriores una contables aplazadas; que tales restos han cantidad equivalente a la que lega por retía pesar sobre las liquidaciones de presusultas a ejercicios posteriores Aunque la puestos posteriores que la política finanaseveración no sea del todo exacta, confirciera que los produce merece sus serenas ma mi tesis, porque prueba que las resultas censuras: y, finalmente, que los restos pende un año. contra lo sostenido por el minisdientes de pagos, o pagos aplazados, llegatro líneas antes, son pagos en el siguiente; ron a alcanzar en el ejercicio de 1927 la y que los presupuestos- -desde que se romcantidad de 5,61.976.952,30 pesetas, que papió el equilibrio entre los restos pendientes san- -transcribo literalmente el texto de la de pago y de cobro (año de 1900) y, sobre M e m o r i a- -a l presupuesto de 1928 con el catodo, desde que el desequilibrio se ha agravarácter de Resultas de ejercicios cerrados, do- no pueden cerrarse sin déficit, sino orno obligaciones reconocidas y liquidadas cargando sobre el siguiente la herencia o ledurante el año de 1927, y no satisfechas en gado negativos, que recibió del anterior. Que el transcurso del ejercicio es- lo que se trataba de demostrar. Y no podía ser otra cosa, porque el artícuDos palabras no más acerca de una conlo 77 de la ley de Contabilidad, que regula tradicción que el ministro de Hacienda quie 3 a liquidación de los presupuestos, no deja re ver en las frases de mi artículo, relaciolugar a duda alguna. P o r él los restos pennadas con el aumento de 485 millones de pedientes de pago 110 son formalizaciones setas en los gastos y la indotación del precontables aplazadas sino cantidades desupuesto a pesar del aumento. E l ministro bidas a los acreedores del Estado. A s í sin de Hacienda acepta que éste, aunque en l a menor reserva; sin la menor anfibología. apariencia no es más que de 77 millones, en L segunda parte (de la liquidación del realidad, por los traspasos de que hice menpresupuesto) -se lee en dicho precepto- -se ción, es de 485 (ya dije que fijaba esta cifra contraerá a los gastos, y detallará por el sin bajar a detalles) L a confesión, aunque mismo orden de capítulos y artículos del tardía, llegó por fin. Pero el aumento de presupuesto los créditos concedidos para gastos no es incompatible con la indotación, cada servicio, tanto por la ley, cuanto por desgraciadamente. ¡Que lo digan los curas, otras disposiciones, en concepto de supletolos oficiales y jefes del Ejército, los jueces rios o extraordinarios, los derechos reconov magistrados, los funcionarios del Estado, cidos v liquidados a favor de los acreedolos torreros, los carteros- peatones, los peones res del Estado, los pagos hechos a cuenta camineros, las viudas y los huérfanos de de los mismos créditos, las obligaciones remilitares fallecidos antes de 1918! ¡Que lo conocidas y que por no haberse satisfecho diga nuestro presupuesto del Ejército, que deban pasar como resultas a la ciienta del no consiente más que una permanencia en presupuesto siguiente ¿Está claro... Pues filas de seis meses! ¡Que lo diga ese T r i b u a otra cosa. nal Supremo, con Salas de tres magistrados, Y la otra cosa es el concepto que el m i y a lo más de cinco! ¡Que lo digan los misnistro de Hacienda tiene de las herencias 1 mos ministros, con sueldos de a 2.000 pesetas al mes, qu ¿evidentemente 110 llenan l a condición de sostener a los que los perciben en las posiciones de sus cargos! Aumentar los gastos no es equivalente a dotar los servicios E s sencillamente, gastar más. Y, gastar más no es gastar bien. Y esta debía haber sido la obra de a Dictadura, en el orden financiero. Organizar la Hacienda pública de modo que lo que se gastase se gastase bien. L o digo con dolor, de cuya sinceridad no tengo que dar pruebas, porque está a la vista. L a Dictadura no ha tocado a la constitución financiera del antiguo régimen. Se ha limitado a aumentar sus proporciones, sin utilizar siquiera alguna lección aislada que pudiera ser aprovechable. Y nada más, porque, por desgracia, es bastante. 1 VÍCTOR PRADERA Por última vez recabo la hospitalidad de A B C- -que mucfc o agradezco- -para apostillar brevísimamente el anterior artículo. E l Sr. Pradera se aíerra a un juego de palabras. Pero no se trata de palabras, sino de hechos E l sostiene que los restos pendientes de pagos son pagos aplazados materialmente. Y yo afirmo: Primero, que la i n mensa mayor parte de esos restos sólo implican aplazamiento de contabilizaciones y no de pagos efectivos, y segundo, que una porción variable de ellos consiste en meras retenciones preventivas de crédito que se anulan en el ejercicio siguiente. Estas afirmaciones se pueden probar, y las he probado ya con argumentos incontrastables; pero, a mayor abundamiento, sugiero uno nuevo al Sr. Pradera. De ser cierta la tesis que el Sr. Pradera sustenta, en 1927 dejaron Las enfermedades del mentó agradable, inofensivo siempre en todas las edades y de resultados positivos para quitar el dotar de estómago, acedías vómitos, aguas de boca, malas digestiones, diarreas en niños y adultos, etc.