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A B C. SÁBADO i i D E E N E R O D E 1930. ADICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 10 ORÍGENES D E L A ESCENA ESPAÑOLA Bajo este epígrafe pensamos reproducir y resumir brevemente aquellos juicios, descripciones y anécdotas que puedan procurar a nuestros lectores un conocimiento somero de las costumbres del teatro clásico español. L a organización teatral que regía esas costumbres en el Siglo de Oro ofrece materia dilatada de amenidad y enseñanza, y a divulgarla entre el g r a n público, sobre l a fe de críticos insignes y testigos de l a época, tiende esta sección. Decoraciones y tramoya de los teatros españoles E s sabido que en los años de mayor popularidad de Lope de Vega Madrid tenía dos teatros: los famosos corrales de la Cruz y del Príncipe. E n ellos, la escena (tablado) -según la descripción que el conde de Schack hace en su Literatura y arta dramático- -se elevaba entonces algunos pies sobre el patio, y estaba mucho más próxima a los espectadores que en los nuestros modernos. N o había orquesta entre- la escena y la parte que denominamos parterre o patio, y los músicos, que desde el principio de la representación tocaban y cantaban, habían de subir a las tablas. T a m poco se conocía el telón que ocultase el escenario, y de aquí que, al empezar una pieza, no era dable presentarse en diversos grupos, puesto que los actores habían de ofrecerse primero al público. Encontrábase en el fondo una elevación murada lo alto del teatro) que servía para distintos usos, como, por ejemplo, para figurar las murallas de tina ciudad, el balcón, de una casa, una torre, una montaña, etc. L a escena no era, ni con mucho, tan profunda como la de nuestros teatros, sino, al contrario, más prominente hacia los espectadores. Su decoración consistía en diversas cortinas o tapices de xm solo color o sencillos, pendientes del fondo, y dejando varias entradas, que representaban ya un aposento o una sala, ya una calle, y a un jardín o una selva, sin mudarse n i alterarse nunca. Las cortinas sencillas exornaban la mayor parte de las escenas, representando diversas localidades, según lo exigían las necesidades del teatro. Cuando éste quedaba vacío y los personajes habían de venir por otra entrada, era menester que los cambios de decoración, no sensibles, se supusiesen por los espectadores. Estos cambios no dependían inmediatamente de la salida de los personajes, y la fantasía de los espectadores, como tantas otras DE COMEDIANTES veces, se encargaba de lo restante. L a última Cuenta el valenciano Juan de Timoneda, mitad del segundo acto de la comedia, de Calderón, EL alcaide de sí mismo, por ejem- de quien tomo el rótulo precedente, que en plo, se supone ocurrir en el parque de un su. tierra vivía, una mujer entremetida, de castillo, y de repente, sin contar con la des- esas que quieren a toda costa y evento saaparición de los interlocutores del diálogo, berlo todo: a Fulana quién la sirve, y Fulase traslada la escena a lo interior del mismo. no a quién sirve, y Fulana en qué entiende, Cuando del curso de la acción no se de- y Fulano con quién, y cómo, y dónde, y por ducía con claridad el lugar en donde ocurría, qué... L a cual entrometida demandó a un case apelaba a los demás medios escénicos que ballero estando en conversación que le presofrecía el arte y se podían utilizar. Su elec- i tase un libro que tenía de las vidas de los ción quedaba al arbitrio de los directores diez Emperadores. de escena, puesto que los poetas lo hacían- -Señora- -replicó el caballero- ya lo raras veces y sólo en los casos más urgen- vendí, porque soy muy enemigo de saber v i tes. D e aquí no escaso desorden en la re- das ajenas. presentación de las obras dramáticas, suceY de la misma suerte hago aquí, lector diendo que ciertas decoraciones se emplea- amigo, profesión de fe de no regalar tu ban en casos determinados por el solo mo- gusto con entremetimientos de sabueso. De tivo de que agradaban y estaban a mano, semana en semana iré acarreando, en sobreaunque no fuesen necesarias; mientras que mesa v para tu alivio, aquellas notas de la en otros, en que no había el aparato escé- farándula que zumben con más pertinacia en nico conveniente, se acudía, contra lo re- mis oídos de traspunte. Anda uno entre gengular y esperado, a la imaginación de los te que es famosa por la vida libertada y espectadores. vagabunda, chocarrera, maliciosa, apta en lo Se prea india en absoluto ele! encanto de de procurar risas y lágrimas, gozar cada día Jos seatidos, de ctjanto constituye la ilusión 3 e mundos nuevos, buenos trajes y gastar verdadera. L a pintura escenográfica con su- sin k. -cuenta de mañana; que vive del ¿nga- jeción a las reglas de la perspectiva lineal ño, viviendo todas las vidas menos aquella- de suerte que el teatro representase un cua- que por natural condescendencia de los ciedro con la apariencia de lo real, era com- los les pertenece; gente tan entrometida, que pletamente desconocida. Bastaba ofrecer al- es su oficio, no ya husmear en la cocina ajegunas casas o árboles de cartón o de tela na, pero introducirse de rondón en el ánimapintados para significar una casa o una sel- misma del cocinero y aun del señor, si a va, y no estorbaban las cortinas de color mano viene. Los comediantes son por natuu n i f o r m e d e l fondo y de los costados, que raleza y oficio fisgones y entrometidos en permanecían en su lugar ordinario. Des- ajenos quehaceres, holgorios y pesadumbres, pués- de servir una decoración de esta es- que lian de representar como si fueran propecie 110 se mostraba grande empeño en pios. Y viviendo a su lado, tengo a gala la hacerla desaparecer al acabarse la escena, discreción y el no olvidar nunca la sencillez: y se utilizaba en seguida para figurar otro ni los buenos modales que a todo buen traslugar algo semejante al anterior. Con mu- punte, agudo en el oír y sabio en el callar, cha frecuencia se significa el cambio de corresponde. lugar descorriendo una de las cortinas y Y sin más requilorios por ahora, te diré dejando ver el objeto esencial de la nueva en seguida, en el tono humilde que mejor escena; de todas maneras, hacíase esto par- me cuadra, las nuevas que escuché ayer en cialmente, porque el resto del teatro no va- rolde de comediantes a la hora del reposo y riaba, destacándose sólo una escena redu- la sobremesa. Que voy temiendo ya por nii cida en el cuadro de otra más vasta. A me- buen normVe, y que te adelantes al retablo nudo se verificaban estas mudanzas de suer- para recordarme lo de: Llaneza, muchate que desde su parte anterior, que repre- cho no te encumbres, que toda afectación sentaba una calle o un aposento, penetraba es mala. Y aunque vive uno entre cómicos la vista en otro o en una casa. y autores, en este baratillo de vanidades que es el teatro, a orgullo tengo todavía el conA N T Ó N G I U L I O B R A- servar, sin tilde contagiosa, la humildad de mi rango y oficio. Y así, pues, oigo, apuntó y digo: GAGLIA Encuéntrase estos días en Madrid el gran- -D i g o primero que el sutil Jacinto Beanimador del teatro de los Independientes, de Roma, Antón Giulio Bragaglia, una de las navente ha declarado este año de fiesta de personalidades más eminentes de la escena guarda, y que dice: Dejemos en paz y desmoderna, a quien Italia debe su renovación canso a los cómicos, a los críticos, a los peteatral. Nosotros le recordamos particular- riodistas, a mis colegas y a l p ú b l i c o H a mente como adaptador escénico de algunos renunciado definitivamente a estrenar en episodios de Don Quijote. Es en su patria esta temporada. Como escribir, escribe y ha lo que Baty en F r a n c i a lo que fué Stanis- escrito en los últimos meses; mas como eslavsky en Rusia. U n innovador. U n revo- trenar, no estrenará por ahora, si no es allucionario del arte escénico. Soy un inge- guna nueva marca de cigarros. Don Jacinto nierodé la poesía representativa ha dicho pasa los días jugando al ajedrez y lanzando, él mismo, y, en su briosa cruzada contra como siempre, rehiletes envenenados a diestro y siniestro, con gran algazara de comelas viejas fórmulas teatrales, defensor de! diantes murmuradores. teatro teatral, antiliterario, de concepción mecánica, a tono con la época, ha recogido- -N o es cierto que el teatro de Apolo, la adhesión de la juventud italiana, y, con que empezará a derrumbarse en breve, vaya ella, el triunfo y el renombre universales. a ser resucitado por los hermanos Patuei Sus esfuerzos se resumen en esta frase Nada de Apolo- -dicen- un teatro, nuey afortunada: N o hagamos poesía de teatro, y basta, sin vestigios del anterior. Tif ear sino poesía en el teatro expresión de su tro de los Sres. Patuel se construirá illa fobia literaria. L a literatura ha arruinado castiza plaza del Progreso, con faclia ajj a al teatro. Los poetas han utilizado la esce- las calles de la Magdalena, Lavapiés y- áé na para su poesía extraescénica, olvidándo- beza. Pero el teatro será grande, moderno, con todos los detalles de una instalación de se de la poesía genuina del teatro. Bragaglia estará pocos. días en Madrid. nuestro siglo y nada castizo. M i r e usted Dará dos conferencias en la Residencia de -decía ayer uno de ellos- por no llevarnos, n i siquiera nos llevamos unas esplénEstudiantes, y volverá en seguida a Roma didas arañas del viejo Apolo. L e aseguro con su compañía. que será un teatro del más moderno estilo. ¿Y qué nombre llevará? N o sabemos S O B R E M E S A Y A L I V I O aún; pero, desde luego, no será A p o l o Apolo concluyó en la espléndida etapa última, que resumía las glorias del género c h i co, tan oportunamente galvanizadas por el popular empresario. E l teatro de la plaza del Progreso tendrá uno de los escenarios más amplios de M a d r i d 17 metros de fondo. -El vestíbulo, de 70 metros, y la sala de. 58. E s tará dedicado a grandes espectáculos, y por él desfilarán igualmente las compañías, de todos los géneros teatrales. Se inaugurará, probablemente, el Sábado de Gloria del año próximo. -Y ya que, al parecer, hay empeño en destruir teatros (pues se habla de una compra de la Zarzuela por l a entidad bancaria que todos saben) anunciemos la construcción próxima de otro nuevo, que servirá de sede artística al matrimonio Díaz de A r t i gas. Se levantará en la calle del Rea! calle nonnata, entre las plazas del Callao y Santo Domingo, y, según los mejores pronósticos, será inaugurado a su regreso de América por la compañía Artigas. ¿Capitalista? U n bilbaíno. Y siendo un bilbaíno capitalista. ¿110 se tratará de D Horacio Echevarrieta? -E l Gran Metropolitano, recientemente inaugurado, uno de los mejores coliseos de