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VjbAD ID SS lLLA 14 D E E N E R O D E 1930. NUMERO 10 CTS. CERCANA A TETUAN, SEVILLA DIARIO ILUSTRADO. N. A Ñ O V 1 GÉ 8.440 S 1 MOSEXTO OLIVE, SU E L T O REDACCIÓN: PRADO DE SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES Y ANUNCIOS: MUÑOZ V 1 A 1 E EN REDONDO Interpretaciones A l a vuelta de un largo viaje no faltan personas que se asombren de que uno haya ido tan lejos y haya regresado tan pronto y fáciimente. Como si tal cosa. ¡L a r g o viaj e! Y no sabe uno cómo convencerles de que todo se ha hecho hoy breve, rápido y fácil, y que el mundo es cada día m á s pequeño, visto por el lado de la Geografía. Otros, entonces, Je preguntan a uno cómo ha encontrado a su país al regreso, y q u é impresión le ha producido España. P e r o E s p a ñ a no produce una impresión, sino muchas impresiones. E s un inexpresable gozo para el alma, por ejemplo, el ver la. manera jocunda, dichosa, con que aparece flotando sobre el mar el apretado caserío de Cádiz, con sus torres, su blancura y su prodigio de fina l u z una imagen de ciudad entre atlántica y helena, que está pidiendo el complemento de unos trirremes con espolón y popa levantada, o una flota de galeones reales empavesados de banderas y gallardetes. Después, en el muelle, hombres de poca talla y económica musculatura que lían despacio sus cigarrillos y fuman, fuman sin cesar, como si toda una vida se circunscribiese a un cigarrillo sin fin. Y al mismo tiempo que el eterno cigarrillo andaluz, la inagotable amabilidad andaluza. Estamos, verbigracia, parados al borde de la acera, pensando en cómo podríamos ir más directamente a! a Central de Teléfonos. Los dos debemos de ofrecer una exacta apariencia del buen turista desorientado. L l e ga entonces una mujer del pueblo, llena de una ociosa curiosidad provinciana; se para, nos mira, sonríe y prorrumpe con una especie de ternura protectora: ¡Mírelos a h í los dos, paraditos, que acaso no conocen las calles de C á d i z ¿A d o n de querían; dirigirse, por si yo puedo enseñarles? -A l a Central de Teléfonos, señora. ¿Teléfonos? Y o no sé dónde es. Pero aguarde usted... (Y detiene a un hombre que cruza a nuestro lado. Fulano, a ver si puede usted enseñarles a estos forasteros la Casa de los Fdéí onos. E n efecto; el hombre que pasa, con aire de artesano distinguido o de pequeño negociante, se ruboriza un poco, y, parco en palabras por él respeto y por cortesía, nos dice que le sigamos, que él nos guiará. Y pasa una calle, volvemos una esquina, otra calle, otra esquina... Y o me avergüenzo de tener que abusar tanto de Ja bondad de un desconocido, y le ruego que nos deje, puesto que ya estamos cerca de la Central de Teléfonos. Pero él insiste en acompañarnos hasta la misma puerta. ¡Casi medio kilómetro de acompañamiento! Le, ofrezco mi mano. -Muchas gracias, señor. -N o hay de qué, caballero... Afortunadamente (pase lo que pase y. digan lo que diganV hay un lugar en el mundo, y el lugar es España, donde estas nobles cosas pueden todavía acontecer normal y cotidianamente. Y a está recuperada la Patria. E n seguida viene el desfile de las costas meridionales y levantinas, que equivale a una posesión v i- sual y cinematográfica de la tierra de E s- sones, guarachas, bambucos. U n a perspecpaña. Allí, sobre los contrafuertes de tono tiva de extenso y bello mundo hispánico se moreno, eleva su altísima nieve la Sierra abre, entonces, ante mi fantasía de español, Nevada. Blanquean los cortijos en las lade- que se ha reintegrado al seno de la capital, ras de los montes. U n a población blanca a donde todos están esperando que suban y. orilla del mar. Otra población blanca en bajen Gobiernos. aquella altura. Y de noche (una luna teatral sobre el Mediterráneo como un lago) JOSÉ M S A L A V E R R I A los faros guiñan vigilantes, intranquilos, con repentinos chispazos de luz que van acribillando al h orizonte. Hasta que el buque se recuesta en el muelle de Barcelona. E l viaje en redondo ha terminado. Y como para celebrar el buen comportamiento y la exactitud de la travesía, los focos luminosos de la Exposición, por detrás del biombo obscuro de la monCaracterísticas del año jubilar taña de Montjuich, esparcen en el cielo Pocos días antes de la M i s a de Oro, con sus grandes haces de luz en abanico y forman algo así como una bienvenida, como cuya celebración tocaban las cumbres dos una decoración, como una apoteosis celes- magnos acaecimientos: el cincuentenario tial. Pero es que Barcelona, en realidad, es sacerdotal del Papa y su primera salida un pueblo en constante apoteosis. Calles después de cincuenta y nueve a ñ o s los emgrandes y anchas; plazas inmensas y monu- bajadores- de las naciones oficialmente rementales Exposiciones universales; orfeo- ¡presentadas en el Vaticano acudían al P o n nes. Precisamente las Pascuas están encima tífice en ofrenda del homenaje de 30 países. y puede admirarse el sentido de la apoteo- Llevó la voz del Cuerpo diplomático el m i sis por el lado de ía alimentación. Las tien- nistro del Brasil. Expresiva profesión de fe, das rebosan de pavos y embutidos. ¡Ilustre reconocimiento terminante de la soberanía emporio gastronómico! E l catalán come mu- papal; ferviente los de una vida bienhechocho y a conciencia de lo que come. P o r eso ra, efusiva gratitud por la obra pacifista de la gente ofrece en la calle tal aspecto de ro- P í o X I sobre estos valores que con toda bustez y actividad. Gente toda bien vestida, precisión y justez- a bastarían de suyo para bien nutrida, lo mismo los ricos como l o s! clasificar el discurso pronunciado por M a pobres. S i es que en Barcelona existen los galhaes de Azevedo como una página hispobres. Cuando menos, se recibe la impre- tórica, otro importa destacar, por ser resusión de que en Barcelona, y en toda Cata- men oportuno y admirable exponente de la luña, la pobreza está considerada como una significación del a ñ o jubilar del Santo Padre. Ofrecemos a Vuestra Santidad- -decía el vergüenza, que todos, altos y bajos, procuembajador americano- -nuestro homenaje m á s ran suprimir o disimular. A l contrario de lo que pasa en Madrid. respetuoso y el de los Gobiernos y los pueE n volviendo a Madrid vuelve uno a sor- blos que cerca de V o s representamos. U n prenderse de cómo aquí está casi, casi san- arzobispo de mi país os ha- llamadf. con eletificada, legalizada y organizada la idea de gante y justa frase, plenipotenciario de Dios. pobreza. Ser pobre, para el concepto moral Pues bien, Señor, que el plenipotenciario del Habitante de Madrid, no supone una de Dios se digne recibir y acoger las feliv e r g ü e n z a es nada más que un accidente, y, citaciones de aquellos que gobiernan a los en muchísimos casos, un medio de ganarse hombres en esta ciudad del Vaticano, que, la vida. Bastante gente mal vestida por ¡a aunque reducida en dimensiones, es, no obscalle. Rotos y caídos. Abundancia de ente- tante, la casa solariega de todos los catócos y valetudinarios. E s decir, la verdade- licos y el hogar prodigioso donde se conra negación de la eugenesia. Como si con centra y desde el cual irradia una fuerza una combinación de sentimentalismo demo- de universalidad tal como j a m á s se iguacrático v de piedad católica se hubiese lle- ló, ni será posible que nunca ni por nadie gado a conseguir que procreasen y se mul- se asemeje. Recogida por. el Papa la declaración- del tiplicasen tranquila v normalmente aquellos seres que la naturaleza en cualquier otro ministro brasileño, hubo de precisar su sensitio hubiera (por piedad y por instinto de tido, diciendo que esas palabras traducen conservación obligado a no reproducirse. elegantemente las otras latinas que con freAparte de esto, uno observa que Madrid per- cuencia se leen en los actos diplomáticos de severa en su única preocupación espiritual: la Santa Sede de plenitudine potestalis aposla caída del Gobierno. Se ve, por consi- tolícele, con todo el poder de los apóstoles, guiente, que la principal misión de una ca- pues en verdad se trata del. plenipotenciario pital de Estado consiste en- hacer, o esperar, del buen Dios que suban y caigan Gobiernos. Plenitud de poderes apostólicos implica el concepto, por lo que hace referencia a l a Y a está uno, pues, reintegrado a su P a- extensión, a ía intensidad y a la permatria y en medio de legítimos españoles. L a nencia. Plenitud de vida que no consiente vida sigue como antes. Acaso el espíritu tie- pérdidas por causa de enfermeda d ni exne fugas frecuentes hacia lo lejos, -hacia el tenuaciones por efectos de vejez, antes al mu litio complicado, en el que palpitan cosas contrario, siempre, en lozanía juvenil, s i n tan profundas y fuertes; hacia ese. mundo manchas ni arrugas como quien en todo donde tantas cosas podrían preocupar a los momento encarna, simboliza y expresa la i n españoles, donde tantas cosas podría aún. pesante obra redentora de Cristo, en la H u hacer E s p a ñ a Y al fin me decido por el manidad que sé va sucediendo de día en dia, fonógrafo, moderno vehículo ele las nos- e n e l mundo social; que se va t r a n s f o r m á n talgias y los sueños. Pongo uno tras otro d o l e siglo, en siglo. Sin mudanza ni alteralos discos oportunos que cantan joropos, ción éirlo substancial, el Pontificado y la. Igle- RELIEVES D E ACCIÓN CATÓLICA
 // Cambio Nodo4-Sevilla