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A B C MARTES 1 4 DE ENERO DE 1930. EDICIÓN DE ANDALUCÍA. PAG. 10 VÍdos y que la charla retiene en la barbería; un cliente, libre ya de la silla torturadora, entrega un duro, para el pago del servicio. E l amo examina con detención la moneda, y, devolviéndola al que la entregase, dice: -Es falso. ¿Ealso? -De arriba abajo. Como el propietario, del supuesto duro falso da muestras de no estar conforme con. el parecer del barbero, un parroquiano se ofrece para fallar en el litigio. M i r a la moneda, le da varias vueltas, y dice, sentenciosamente -Este duro es falso. Pasa de una a otra mano, y todos convienen en que el disco es falso. Su propietario se queda cariacontecido y apesadumbrado. E l dueño se enternece, y dice, con la mayor naturalidad del mundo: -No se apure usted por eso; es fácil- de endosar. L o que debe hacer usted es tocarlo lo menos posible, y, metido entre otros, o dándolo de noche, lo pasará usted. -L o mejor- -interrumpe un parroquiano- -es guardarlo para limosnas o propina. ¡A ver quién se ío devuelve! Y o me libro así de la moneda falsa del año. -Pues yo- -añade otro- -se la doy al chico de una tienda de libros rayados, que en moneda no entiende una papa. ¡N o es razón de que quede con ella! ¡A ver! -exclaman todos. Como se trata de buenas personas, se establece una noble pugna entre barberos y clientes por dar consejos e instrucciones al del duro para quitárselo de encima. Este promete seguirlos, y, muy reconocido, toma el sombrero y se va. Luego, en la barbería, con la satisfacción del deber, cumplido, aquellos honrados menestrales siguen hablando de la necesidad urgente que tiene España de ser gobernada por políticos honestos, austeros en la vida pública y en la privada. III L a escena, en un Círculo cualquiera. U n socio pide a un criado el periódico X. -N o se le encuentra. Antes que usted lo han pedido otros señores socios, y no se ha encontrado. -i E s que se lo han llevado? -Señor... -E s mucha cosa esa que el periódico X desaparezca casi todos los días. Por toda respuesta, el criado se encoge ligeramente: de hombros. Malhumorado el socio, se dirige a Secretaría. E l secretario está con el vocal de turno, y ante los dos el socio se quej a y protesta de la habitual desaparición del- periódico X. -N o me hable usted de eso- -dice, contrariado, el vocal- Es una vergüenza. Se llevan los peridicos, desaparecen los libros, las plumas estilográficas que se dejan por. un momento sobre, la mesa; se- hurta el j a bón de los lavabos, las toallas y hasta, ¡asómbrese usted! las bombillas eléctricas, el papel secante y el higiénico. Menos mal que nuestro Círculo no es una excepción. E n todos ocurre lo mismo, poco m á s o menos lo mismo... -He oído decir que un socio recuperó una cartera con billetes que se le había extraviado en uní salón, -Cierto, pero sin billetes. COLOFÓN Existe una ausencia de. sentido moral colectiva, que no es específica de ningún país. Podrían escribirse cientos de escenas como; las tres apuntadas, y el marco de su acción lo mismo podría ser Madrid que P a rís, E l Cairo, Londres o Viena. L a moral que priva es la de no cogerse los dedos en las mallas de la justicia. Salvado este peligro, vía libre para todo linaje de transgresión nes. Con trabajo encontraríamos quince hombres estrictamente honrados. E l que noj haya defraudado al Estado, engañado a l c o m prador, especulado ilícitamente en perjuicio! de tercero o cometido una acción inconfesable, que levante el dedo o arroje la p r i mera piedra. S i n e! Código penal y la cárcel, ¡qué de infamias y delitos no se cometerían! Apenas si interesa la sanción pública. L a conciencia, está más sorda que una tapia. Sin carmín no hay mejilla que se encienda. Basta en el sagrado del hogar han de cerrarse puertas, echar la llave a la gaveta. E l vestido sucedió a! pudor, pero, los cerrojos precedieron a la propiedad. Llevarse a, casa, por el ahorro de diez céntimos, un periódico del Casino, parece nada, y, sin embargo, es una ratería que aconseja ponernos en guardia contra él individuo que la cometa, pues, como dice Scho. penhaüer, el hombre que viola el reglamento de un Club violará también las leyes del Estado en presentándosele ocasión. Liemos progresado en cultura y en humanitarismo, pero no en moralidad. E n este respecto, el fracaso de la civilización es absoluto y total. Marco Aurelio escribió para los ángeles, y Séneca para los amantes de la poesía. Ñ o sólo no progresamos en moralidad colectiva, sino que tal vez retrocedemos. Nunca se habían cometido tantas estafas como ahora, y nunca Una corriente de aire, un cambio brusco de temperatura, y ya hemos cojido un fuerte catarro de cabeza con o sinfiebre. Abandonado este simple catarro recae sobre eí pecho y ya tenemos la bronquitis aguda con sus ataques de tos que molestan al pecho y le impiden dormir. No conviene nunca abandonar un catarro mas de 48 horas; córtelo immediatamente con algunas Pastillas Richelet (verdadera poción seca) mas activas que el mejor de los jarabes. Antisépticas, cicatrizantes, agradables al paladar hacen imposible la vida de los microbios, secando las mucosas facilitando la respiración y no estropeando el estomago. Acción immediata progresiva y duradera verdadera medicina seo Venta M farmacia y droguerías. N a W hoy mismo un fofleto as ¡espiratorias qnt s i le remitirá gratuitamente al LaboratorL RICHELET, San Bartolomé, 22- 24, SAN SESASTÍÁfi.