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MADRID- SEVILLA 16 D E E N E R O D E 1 930. NUMERO 10 C T S CERCANA A T E T U A N SEVILLA DIARIO DO. ILUSTRA- AÑO V 1 GÉ jtf SIMOSEXTO N 8.442 SUELTO REDACCIÓN: PRADO D E SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES Y ANUNCIOS: MUÑOZ O L I V E bien como dos aspectos o momentos de una troversia guie comentamos cuando dirige a misma idea viviente, que en un dinamismo su contradictor la disyuntiva suprema; la total van anticipándose y modificándose mu- Realidad, tal cual nos es dada, con su motuamente hasta llegar a un punto de con- vimiento, su causalidad, su contingencia, su vergencia final estructura jerárquica y su finalidad, ¿conEllo es que M Brunschvicg encuentra en tiene en sí misma las razones de su perfecIdealismo y realismo su pensamiento personal, resistencias- insupe- ta inteligibilidad? De ser así, no hay moMuy interesante la discusión sobre el rables a sumarse a toda metafísica que fue- tivo para llegar a la afirmación de un Dios ateísmo habida en el seno de la Société ra como la consagración de los postulados Creador; en caso contrario, se puede buscar Francaise de Philosophie, y de que da cuen- del sentido común en orden al problema de y encontrar en un orden trascendente la rata uno de los últimos Boletines de aquella la Divinidad, hasta el punt de no vacilar zón suficiente que en el inmanente no se importante entidad. Tomaron parte en la en arrostrar, por parte del vulgo, la sos- halla controversia las figuras más sobresalientes pecha de- ateísmo con tal de guardar riguPero este orden trascendente, ¿no se hadel pensamiento filosófico francés- -M. León rosa fidelidad al Dios que no existe sino llará precisamente, en el recurso idealista al Brunschvicg, como ponente, y los señores en espíritu y en verdad Porque la rea- espíritu No tal, si por espíritu se enBlondel, Gilson, Lenoir, Leór, Le Roy, Mar- lidad de la Naturaleza, solidaria a través de espíritu humano, incel y Parodi- y si bien no salió de ella, la inmensidad del espacio y del tiempo, es- tiende simplemente elque por doquiera excolectivo, ni era de esperar, la unanimidad de pare- capa inevitablemente al realismo del senti- dividual osu limitación, lo mismo en su proceres, no dejaron de señalarse actitudes har- do común Por el contrario, si el Uni- perimenta to significativas en orden a la posición actual verso, inorgánico u orgánico, existe como pio fuero interior que frente a la mole indel. magno problema ante el pensamiento tal, es gracias a la actividad una e indivisi- gente del universo físico. L a trascendencia filosófico. ble de un pensamiento que, mediante Ja del espíritu en cuestión habría de superar, combinación del cálculo con Ja experiencia, no menos que a este universo, a la concienMonsieur León Brunschvicg es uno de cia humana en qué se refleja y se plasma. los más autorizados campeones del idealis- ha sabido coordinar hasta lo infinito los Ahora bien, entendido así el Espíritu absomo en medio de la intelectualidad francesa, movimientos de las cosas y los aconteci- luto, ¿en qué puede diferir del Dios de tan trabajada por el sedimento ancestral del mientos de la vida Cualquier otro modo Abraham, de Isaac y de Jacob que tanto positivismo y del materialismo. Su Intro- de pensar se le antoja a M Brunschvicg parece ofender la susceptibilidad filosófica duction a la vie de l esprit habrá contribuí- propio de una estructura mental hoy defi- ele M Brunschvicg, y aun del Dios de Moi do, seguramente, a liberar a no pocos de nitivamente caduca sés, que se nos muestra en el Génesis de la inveterada servidumbre de rastreras conNo deja de ser también un tanto amena uniéndose a Sí mismo con la palabra insupecepciones y elevar sü vuelo hacia perspec- esta facilidad cotí que, espíritus por lo de- rable: Yo soy el que soy tivas más altas y nobles del mundo y de la más tan distinguidos como el del filósofo vida. Desgraciadamente, semejante rescate francés citado, extienden esquelas de defunJUAN Z A R A G U E T A y emancipación no se logran, a bordo de la ción a cuenta de doctrinas que no son la filosofía de M Brunschvicg, sino sacrifi- suya, y que, por otra parte, acusan actualcando el lastre de muchas cosas que, para mente una renovación de vitalidad que no L A S T R A G E D I A S DEL el hombre de sentido común constituyen es un secreto para quien sigue aún lejos la el fondo del tema de la vida humana, y sin trayectoria del pensamiento filosófico. ¿Qué ESPIÓNATE las cuales para él vendría ésta a carecer dirían, al verse así relegados al panteón de del verdadero objeto y fundamento. Y así, la Historia, los autorizados portavoces con Los venales y los románticos en orden al problema de la Divinidad, esti- que, cada día con más; pujanza, se afirma ma el filósofo francés que entre el Dios la posición del, realismo en el pensar filoLa preocupación del espionaje creó durande Abraham, de Isaac y de Jacob, y el Dios sófico contemporáneo? Se. dirá que su realis- te la guerra un estado de espíritu tan suspide los filósofos y de los sabios, los ensayos mo no es precisamente el del hombre de caz y vidrioso en los ¡países- beligerantes, que de síntesis y las esperanzas de transacción sentido común Pero ¿no le. es, en. todo todo sujeto neutral, que residiera en ellos, continúan siendo ilusorios caso, harto más próximo y afín: que a esa por correcta que. fuese su actitud, inspiraba explicarse, el Es curiosa la disposición de ánimo con nebulosa ideología, que para encuentra. más sospechas. E l más leve indicio acusador poante la conciencia na que algunos se creen obligados a abordar la mundo cómoda salida de confundir a la con- día acarrearle un disgusto serio. No bastaba la limpieza de la conducta para presertarea filosófica, insatisfechos de si mismos que la varle de la desconfianza de la gente. Le era cuando por ventura no hayan llegado a arrui- ciencia con el mundo? Para todo pensamiento verdaderamente precisó tomar partido, por lo menos aparennar, en nombre de la reflexión, las ingenuas pretensiones o las- exigencias más in- comprensivo e integral, conciencia y mundo, temente en favor de la nación que le daba coercibles de la conciencia humana. Indu- sujeto y objeto, persona y cosa, son polos hospitalidad. La xenofobia, que todavía subdablemente, para cualquiera que haya per- de la Realidad, que, sin posibilidad de iden- siste en todos los pueblp s que se batieron, seguido a fondo la experiencia de la re- tificarse entre si, mutuamente se postulan se exacerbó en un grado tal, que, para l i flexión filosofea, los problemas todos de la y se completan. La conciencia explica ló- brarse de sus efectos, el extranjero tenía vida adquieren una fisonomía que para el gicamente al mundo, en cuanto cabe, reve- que disimular su condición adhiriéndose os hombre de sentido común resulta un tan- lándose a sí misma su existencia y su ra- tensiblemente a todas las manifestaciones to desconcertante; algo por el estilo de la zón de ser. sin dejar por eso de ser el mun- colectivas contra el enemigo. Se vivía en la diferencia de perspectiva en que se ofrecen do el fundamento ontolótjico de la concien- angustiosa aprensión de estar vigilado conslas cosas ante la conciencia de un niño y cia, que, siendo ella también un modo de tantemente. Y como en el curso de la lucha la de una persona mayor. Pero así como no ser- -mejor aún, la cumbre del ser, puesto el espionaje revelaba cada día más astucia llegamos de mayores, pese a las más dolo- que señorea a los demás seres moldeándo- y más audacia, el espíritu público de cada rosas desilusiones de la experiencia, a ver los a. su imagen y semejanza- nos apare- país adquiría una especie de hipersensibiliel mundo precisamente al revés de como se ce inserta en un trozo, nuestro cuerpo, de dad al recelo. E l paso de la frontera, sobre nos brindaba en nuestra edad infantil, ¿por la- propia Naturaleza física. Pero Concien- todo por el lado de Suiza, era un tormento. qué hemos de suponer mu forzosa solución cia y Mundo, correlativos entre sí, postu- La Aduana parecía un anejo de la sala del de continuidad, una r r c Ibilidad sin re- lan, a su vez a un ser absoluto, del cual Consejo. de guerra. Aquel temor al espía era medio entre el balbuceo del pensamiento es- deriven, no por vía de fabricación- Cual fundado. En todos los países, la habilidad de pontáneo, templado en la realidad vital, y el un reloj del relojero, simbolismo que, lite- un hombre inteligente y resuelto provocó que pudiera surgir, con plenitud de articu- ralmente tomado, pareos excitar los nervios más de una catástrofe. Se comprende, pues, lación y de sentido. filo tajante de la de M Brunschvicg- sino con esa relación fácilmente que ese menester fuera castigado reflexión crítica? ¿Por qué- -como objeta de dependencia trascendente que. ha recibido con implacable rigor. a M Brunschvicg su colega M Le Roy, el nombre de creación, y que no tiene par sucesor de Bergson en la cátedra del Cole- en el sistema de relaciones que. la experienUn prejuicio, muy extendido en los países gio de Francia- -hemos de considerar al cia es capaz de ofrecernos. latinos ha impreso un estigma infamante en Dios de los filósofos y de los sabios y al Por eso M Etienne Gilson, el distingui- el espía. Su oficio implica una patente de Dios dé Abraham, de Isaac y de Jacob como do profesor de la Sorbona y sagaz investi- indignidad, ¿Hasta qué punto es merecido dos divinidades antinómicas, entre las cua- gador del pensamiento medieval, acaba po- ese estigma? E l espia que se afana por su les nos fuera necesario optar y no más niendo el dedo en el punto sensible de la con- Patria, dicen los ingleses, es un. ciudadano U N D E B A T E SOBRE E L ATEÍSMO
 // Cambio Nodo4-Sevilla