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A B C. J U E V E S 16 D E E N E R O D E 1930. EDICIÓN DiS ANDALUCÍA. P A G 7 fácilmente, j Y que todos, sin embargó, recordamos a quienes más impresión nos produjeron! España no puede quejarse. Es un hecho que se destaca; con los numerosos que ta: brillantemente la representan, bastante m á s y en tonos mucho m á s intensos, que otras naciones, al parecer más grandes y más poderosas. Divas, pintores, directores de orquesta, literatos, concertistas, hombres de ciencia, bailarinas, actores, tonadilleras, hombres y mujeres de muy distintas índoles, surgen y triunfan en el extranjero con esplendores de gloria perenne. Y si no todos, como empecé diciendo, llegan al gran público, innegable es que a todos, cada uno en su esfera, les debemos algo. Salieron de E s p a ñ a mirando hacia el mundo, y con España llenaron el mundo! Como ien otros siglos... M I G U E L DE Z A R R A G A OPTIMISMO D E L A MAÑANA Amanece Armoniosa y melodiosamente van despertando- -con el día- -arroyos, fuentes, pájaros. H a y una gran paz- -clara y optimista. L a mañana dice al alma: Eres libre e irresponsable: y todos tus deberes están en el deber único de la vida: respira intensamente este aire limpio que te damos en gracia: y alégrate de haber nacido: G. M A R T Í N E Z S I E R R A no oigas al corazón- -que siempre te atormenta o- -más bien- -que todo tu cuerpo sea corazón y que la palpitación sea el ritmo universal de la tierra- -matinal, glorioso, despreLos que llegaron al gran público ocupado ama si quieres: E n más de una ocasión lo dije, y bueno es déjate amar: que insista para que no haya confusiones: v salta de gozo- -como recién nacido. no todo el que se aparece por Nueva Y o r k Íio hay problemas: aunque le rebose el talento y se vuelva con no- hay dudas: unos cuantos elogios periodísticos en la carno hay profundidad inquietadora- -ni en el tera, puede decir que de verdad triunfó. muido ni en el alma. Esto es: que llegó al gran público. N o A l Y a lo ves: la luz mañanera penetra en gran público son muy pocos los que pudielas frondas: ron llegar. Y hasta, entre los que llegaron, el verde de las hojas se hace transparenmás de uno se olvidó muy pronto. te- -casi luminoso: Durante los diez últimos años fueron basel sol atraviesa el agua de las fuentes y baja hasta el lecho mismo del arroyo- -do- tantes los que lograron darse a conocer. Y ¿a quiénes se recuerda? Pablo Casáis, M a rando la arena y los guijos. ría Barrientes, Zuloaga, Catalina Barcena, N o hay misterio: Mardones... (Y o me acuerdo también, y cou no hay misterio: cariño, de Pepe Pinazo, Beltrán- Masses, L ó no hay misterio. pez Mezquita, Graziella Paretto, E l v i r a H i L a Naturaleza entera canta con voz dalgo, Angeles Otein, Sedaño, Amalia M o pueril: lina, Conchita Piquer, T r i n i y, ¿cómo no? sé tú también- -alma- -como niña o como la inmortal María Guerrero, reencarnada cordera. ahora en su sobrina Maruja, tan merecedoTodo es jugoso, sabroso y amable: todo ra, con Fernandito, de la gloriosa herense regocija mansamente. cia... regocíjate t ú como arroyo al s o l Pero aquí se vive muy de prisa y el prey canta como pájaro que acaba de dessente se hace pronto pasado. Y ¿quiénes pertar canta- -porque como el pájaro- -y como la son, en la hora actual, los españoles cuyos fuente- -y como la tierra- -que es tu madre nombres resuenan familiarmente en los oíy tu cuna- -naces cada mañana a vida nueva: dos norteamericanos? Para orgullo nuesy debes agradecer en gozo la promesa que tro, no son pocos: Lucrezia Bori, a la que muchos tienen por italiana; l a Argentina, te trae cada nuevo día. Ayer- -cuando cerraste los ojos- -estaba cuyo éxito insólito es verdaderamente incomsobre ti la pesadumbre del día vivido, del co- parable; Arbós, cuya batuta maga electrirazón cansado, de la desesperada esperan- zó a los norteamericanos, que quisieran haza, que puso tristeza y ardor en tus ojos, a cerlo suyo; Andrés Segovla, con su guitarra fuerza de mirar al camino -con sol- -por bruja, a la que Reguío Sainz de la Maza ha de dar la batalla muy pronto; José Iturdonde había de venir lo esperado. Y porque no llegó, te arrojaste al sueño be, el maravilloso guitarrista, al que bas- -como a una sepultura- -y los párpados, al tó una noche para que en todos los círculos artísticos se hablara de él como de algo cerrarse, te parecieron, plomo derretido. extraordinario; el Cuarteto Aguilar, con sus. A h o r a a la esperanza le han brotado románticos laúdes... (Los críticos de arte flores. han elogiado efusivamente al sevillano. A l Y las alas del corazón sienten el refri- fonso Grosso por sus luminosas pinturas, gerio del rocío. que están recorriendo de triunfo en triunfo Vamos a esperar- -sin saber qué espe- los principales salones de los Estados- Uniramos. dos, y al vanguardista Gabriel García l í a Y que por unas horas- -todas las irres- roto, cuya Exposición fué tama de los más ponsables horas matutinas- -nuestra esperan- onuestos comentarios. E l público teatral- no za sea una realidad. olvida las bellas representaciones de El cen- -Bendita la hora en. que para dar vida tenario, de los hermano Quintero, ni las al sueño no es menester cerrar los ojos. de Los intereses creados, de Benavente- Las Todas las palabras pacificadoras son efi- gentes de ciencia recuerdan, y aguardan caces cuando los ojos se han cerrado en la aún. los sensacionales experimentos del aunoche. togiro de L a Cierva. Y los lectores de libros Entonces- -al abrirlos de nuevo en la ma- españoles continúan saboreando, preferenteñana- -puede asomarse el alma a ellos como, mente, las nobles obras de Concha Espia ventanas que abren sobre un jardín des- na, que con tantos millares de admiradores conocido. cuenta aquí. ...Pero, ¿y si los ojos se cerraron? Entonces la frescura de la mañana es Tales son los nombres de España que en como el frío precursor de la fiebre: los Estados Unidos suenan y resuenan. ¿Que y la boca está amarga acaso no he citado a todos? Es posible, y y ia rosada luz parece lívida: mucho sentiría la omisión de alguno. Pero y el perfume del aire- -por demasiado hasta eso seria perdonable, y a fin de cuenfuerte para el cerebro enfermo- -causa vér- tas no haría m á s que confirmar lo que ventigos y apenas si se puede sufrir. go diciendo: que unos y otros olvidamos Y como la esperanza no durmió, no despierta y el m á s negro pesimismo es para el corazón desconsolado el pesimismo del amanecer. Porque la pena dice: U n día más de arrastrar el tormento. -L a selva puede ser optimista a cada amanecer, porque cada noche descansa y cae sobre ella el rocío del cielo: y los pájaros no saben sufrir, porque todas- las noches les encuentran dormidos: y las fuentes no duermen, pero el agua que va por el cauce es a cada instante agua nueva y no sabe de penas antiguas. A B C E N N U E V A YORK Nueva Y o r k diciembre, 1929. EVOCACIONES LLANAS SEVI- La torre de la Plata U n a bien entendida urbanización hará, de nuestro puerto el eje vital de la nueva Sevilla. N o es de temer que la transformación de las orillas, tan cantadas, comprometan el prestigio del paisaje y menos cuando un compatriota adoptivo ha preservado con culto cuidado una característica construcción amenazada de muerte. E l Sr. GonzálezAbreu, al hacer Instituto de Estudios H i s panocubanos el antiguo convento de los Remedios, enclavado en la banda de Triana, de cara al palacio de San Telmo, hermoseó tan bella arquitectura, que ya puede ser recogida en su espejo por el río, una vez desmontadas las- utilitarias y antiestéticas instalaciones que la ocultaron. H o y la explanada que se extiende en la delantera del Instituto aparace rasa y dispuesta a recibir un monumento a Sebastián Elcano, cuya primera piedra ya soporta. A dicha explanada, antiguo puerto de las Muías, en el que rindió viaje, después de haber rodeado el mundo, el inmortal marino, llevará el puente de San Telmo en construcción. E n un recorrido por tan hermosos y esperanzados parajes hemos disfrutado la vista de Sevilla, fondo de cumplida belleza para el paseo futuro, que, continuación de la calle Betis, será desahogo y recreo de los trianeros. Sevilla y su río. E l desamor de Sevilla por su río. Siempre ha sido éste un punto obscuro en nuestra trayectoria a través de los siglos. L a z o de comunión universal, estas aguas tan marineras, picadas por la sal de las mareas, cargaron con nuestras naves cuando marchábamos a cumplir los grandes destinos, e hicieron decir a Rodrigo Carc esta hermosura de Sevilla: ¡Vínculo de ambos orbes imperiosa, reina del mar, eternamente salve! ¡Salve, primera fábrica española, madre de todas, hija de ti sola! Pero las nereidas del Betis menguaron tanta belleza con sus escamas, eme frasruan la fiebre de las inundaciones. ¡Arenal de Sevilla! A l final del siglo x v í n todavía amedrentada la ciudad, apenas piensa en asomarse a sus murallas. Desde la baranda del balcón de los Remedios recomponemos el paisaje de la época. A partir del puente de barcas, emplazado aproximadamente en donde hoy lo está el de Isabel II, encontramos extramuros tan escasas construcciones, que su reducido número no puede menes de contrastar con la importancia de nuestra vida, fluvial. De izquierda a derecha encontrábase en primer lugar, completamente aislado, el