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PERITOS BACHILLERATO AGRICOL INSTITUTO- VASCO -PERITOS AGRÍCOLAS AS DICINA DERECHO! VETERINARIA C u r s o s de t o d a l a c a r r e r a p r á c t i c a s de L a b o r a t o r i o p r o f e s o r e s a u x i l i a r e s y a y u d a n t e s d e l a s F a c u l t a d e s y E s c u e l a M A G N I F I C O Í N T E R N A D O C a l e f a c c i ó n c e n t r a l b a ñ o s etc. F a r m a c i a 2 y F n e n c a r r a l 60. M a d r i d (f r e n t e a l a F a c u l t a d d e F a r m a c i a) 4 P r ó x i m a convocatoria. P a r a e l p r o g r a m a oficial, contestaciones c o m p l e t a s y p r e p a r a c i ó n T I T U T O R E t T S P R E C I A D O S 23, M A D R I D R e g a l a m o s p r o g r a m a y p r o s p e c t o T e n e m o s 1927) i n g r e s a r o n t o d o s n u e s t r o s a l u m n o s e n l a s d e T e l é g r a f o s o b t u v i m o s l a s plazas n ú m s y en R a d i o o b t u v i m o s dos veces e l n ú m e r o 1 y 1.9 plazas, c u y o s n o m b r e s y a p e l l i d o s f i g u r a n Rtf IA ftUIM OPOSICIONES A CORREOS, TELÉGRAFOS Y RADIOTELEGRAFÍA j e n l a s clases o p o r c o r r e s p o n d e n c i a e l I N S internado. É x i t o s E n l a s de Correos (a ñ o 3, 11, 22, 54, 90. 97, 101, 102, 109, 111 y 159, en e l p r o s p e c t o q u e r e g a l a m o s P l a z a s c o n 2.500 ptas. y ascensos h a s t a 6.000. P r o g r a m a o f i c i a l c o n t e s t a c i o n e s y p r e p a r a c i ó n e n e l I N S T I T U T O R E U S P R E C I A D O S 23. 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T r a b a j o artístico, m a n u a l sencillo, p r o pio p a r a ejecutarlo en f a milia (cualquier localidad) Escribid: Apartado n ú m e r o 4 1 M a d r i d 1192 FERNANDEZ Y GONZÁLEZ EL PASTELERO DE MADRIGAI 189 bió el que no se agriasen las contestaciones entre Venecia- y España. -Gracias a mi paciencia, porque vos habéis sido siempre, don R o d r i g o iracundo y violento, j queréis llevarlo todo a punta de lanza. M i primer y más penoso trabajo fué el reduciros a la razón y apearos de vuestras exageraciones, porque no sé cuántas cosas pedíais para que España se. satisfaciese de un pretendido agravio, porque l a verdad es que la nao apresada era pirata, había desplegado ilegítimamente la bandera española y no hay razón alguna para pretender que l a bandera cubra el delito; pero tampoco estaba Venecia en el caso de romper, sus buenas relaciones con España por un asunto t a l se creyó, porque se quiso creer, que la nao no era p i rata; se indemnizó a los dueños, se salió de aquel apuro, y todos quedamos contentos. -P o r vuestros buenos oficios, lo repito; así lo manifesté al virrey de Ñapóles, conde de Lemus, que os escribió dándoos las gracias. -Cumplí en aquella ocasión con mi deber de gobernante de Venecia, y no hay por qué agradecerme lo que hice. Pero antes que de Venecia salieseis cumplí también con mi deber respecto a vos como hombre. M e debéis la vida, señor don Rodrigo de Santillana. ¡Y o! -d i j o el alcalde con extrañeza. -Vos. -S i os debo l a vida, lo ignoro. -Porque yo cuando os l a salvé no me di a cono- cer de vos. ¿N o recordáis haberos encontrado en un gran, peligro, en un peligro de muerte, hace oche años, en Venecia, en el Gran Canal, más allá de Rialto? -S í- -d i j o estremeciéndose el alcalde, como al recuerdo de un gran peligro unido a una de esas situaciones que jamás se o l v i d a n- estuve a. punto de ser asesinado y f u i salvado no. sé por quién. -P o r mí; los del Consejo de los Diez velan siempre por Venecia, y uno de ellos alternativamente recorre durante la noche, en una góndola del E s tado, los canales, para ver si se ejerce bien la vigilancia por los esbirros; el senador qué hace este servicio ya generalmente disfrazado, y cubierto e l rostro con uü antifaz para- poder pbséryaf mejor, yj señor Pietro Mastta será arrojado del Consejo, depuesto y degradado de su dignidad de senador, borrado su nombre como patricio del L i b r o de O r o de Venecia, declarado no ciudadano de ella y entregado a vuestra justicia. Pero si Vuestra Majestad se desentendiere de esta carta, no reconociere l a inviolabilidad de monseñor Pietro Mastta y mandare proceder contra él, l a Serenísima República de Venecia se considerará gravemente ofendida, tendrá a Vuestra Majestad por su enemigo, le declarará la guerra y la hará- a Vuestra Majestad con todo su poder, con l a ayuda de Dios, de la Virgen María y del evangelista San Marcos. Seguían la fecha, que era de primero de agosto, la firma del D u x la de los del Consejo de los Diez, notándose l a singularidad de que también firmaba monseñor Pietro Mastta, y el gran sello de Venecia. Aquella carta pesaba tanto en las manos de don Rodrigo, que casi 110 podía sostenerla, porque hay. momento en que un peso moral abruma tanto como un peso físico. Por lo mismo, don Rodrigo volvió a poner, apenas leída, aquella carta sobre la mesa. -V e o- -d i j o Aben- Shariar- -que, a pesar de lo claro y terminante de esa carta, no l a habéis comprendido. ¿Y qué os mueve a creer que no he comprendido lo que se contiene en este documento? -Q u e no me lo habéis devuelto, señor don R o drigo de Santillana, y que vos no podéis tenerlo más que el tiempo estrictamente necesario p- ara remitirle con completa seguridad y sigilo al Rey don Felipe; para ello era necesario que vos me hubieseis preso por algún delito, y aún no hemos llegado a ese caso, n i llegaremos- -S i n embargo, señor Pietro Mastta, la presencia en España y de incógnito de un personaje tal como vos, haría concebir sospechas al menos prudente; y como el Rey mi señor no puede fiar mucho en la buena amistad de Venecia, yo, como leal vasallo del Rey de España, he determinado enviar y enviaré esa carta al Rey mi señor. -Estáis sentenciado, don Rodrigo, a hacer disparates por exceso dé una severidad que no cosn