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MADRID- SEVILLA 17 D E E N E R O D E 1930. NUMERO S U E L T O 10 CTS. DIARIO ILUSTRADO. A Ñ O V 3 GÉ S 1 MOSEXTO N. 8.443 REDACCIÓN: PRADO DE SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES Y ANUNCIOS: MUÑOZ OLIVE. CERCANA A T E T U A N SEVILLA Waldo F r a n k ha hecho por la causa de los ricano. Les ha pedido nada menos que su Estados Unidos mucho m á s que todas las colaboración espiritual para una obra copersonalidades de elevada representación que mún. Les ha dicho: en viaje de acercamiento han visitado has- C o n nosotros compartís América, el sueta ahora los países del Plata. Esto servirá ño y el ideal y l a misión del nuevo munpara ayudar a iluminar las conciencias dor- do. Con nosotros compartís la amenaza comidas, que creen que un intelectual no es mún, un falso organismo mundial, organisino un simple expositor de frases entrete- zado por el poder y para el poder, creador Interpretaciones nidas y ociosas. Incluso en el orden de los del caos. P o r nosotros, os ruego: creced m á s Por Buenos Aires han desfilado siempre valores reclamistas, un intelectual puede des- conscientes de vosotros mismos, m á s articuios más esclarecidos conferenciantes del mun- arrollar una fuerza de reclamo bastante más lados. D i r i g i d vuestra riqueza de energía, do. Los grandes intelectuales de Europa han eficaz que todas las oficinas técnicas de pro- formulad vuestra visión. L a tarea de crear solido hablar a los argentinos como situán- paganda de Nueva Y o r k y de L o s Angeles. los valores del nuevo mundo necesita de E s lo que ha ocurrido en el caso de Waldo cada una de las naciones en ambas A m é dose, si no de mayor a menor, cuando mericas... nos de la parte de afuera. Pero últimamen- Frank. E l cual empezó por presentarse al públite el escritor norteamericano Waldo F r a n k Fües bien; hay en A m é r i c a un secreto ha interrumpido esa costumbre. H a hablado co argentino muy diferentemente a como la y hondo sentimiento separatista que apuna los argentinos desde dentro, es decir, s i- generalidad podía esperar que se presentase ta en los mismos lejanos días de l a primera tuándose en la actitud de un americano que un espécimen yanqui. Nada de alta estatura, colonización, y Waldo F r a n k se encarga habla de igual a igual con otros america- espaldas anchas, vigorosos ademanes e ideas ahora de traducirlo claramente. Habla sin nos. Y que tes habla, además, del destino, enérgicas; el público argentino, al contrario, ambages de una misión y u n espíritu amela responsabilidad y la misión espiritual de veía aparecer un hombre mediano, de aspecto ricanos frente a Europa. E s en suma, la deAmérica frente al problema de la nueva cul- más bien tímido, de voz insinuante, que les claración pública y abierta del separatismo hablaba con cierta entonación mística, como tura que aparece en el mundo. americano. ¿E x i s t e de veras una misión conEste acierto del gran escritor norteameri- de augur o vidente. L a porción de sangre tinental aparte? ¿P u e d e realmente A m é r i c a hebrea que hay en Waldo Frank ayudaría cano ha recibido la compensación merecida. trazar por sí misma un ademán nuevo y Aunque el público de Buenos Aires suele indudablemente a conseguir ese efecto. Todo autónomo de cultura? N o es fácil responprodigar su afecto y su aplauso a todos los el sentido de la ideología catastrófica de der a ciertas interrogaciones. E n cambio es notables mensajeros de la inteligencia que Spengler está, por otra. parte, contenido en indudable, para quienes conocemos en su acuden allí, con Waldo Frank se ha extre- la literatura de Waldo Frank, el cual no intimidad el alma americana, que hay en mado el aplauso, a un punto que rebasa todo b ace otra cosa que utilizar americanamente América un espíritu continentalista, vago y lo conocido hasta ahora. Bien puede hablar- la idea spengleriana; es decir, que empie- disimulado tal vez, pero capaz de manifesse de una excepción. O podemos también za por afirmar que la civilización occidental tarse con fuerza cuando las circunstancias emplear la palabra record, ya que se trata de está virtualmente moribunda; pero en segui- fueran favorables. A los viejos nacionalisun producto propiamente americano. Para da quiere que América haga causa aparte, mos habrá, pues, que agregar pronto acaso marcar el índice del entusiasmo que ha pro- que se separe de Europa, que se salve por una nueva forma de separación: los contiducido el hecho, bastará decir que la señora sí misma. Para lo cual se dirige a los ameVictoria Ocampo, el m á s activo exponente ricanos del Sur con ese aire de profeta, sim- nentalismos. Que en América se forme una conciencia de la intelectualidad femenina en el país del pático y sugestivo, impresionante y cautiPlata, dejando de lado a Rabindranath T a- vador, que ante la gente de Buenos Aires continental muy fuerte, una especie de patriotismo panamericano, es cuestión que por gore, Ortega y Gasset y el conde de K e y- ha presentado. serling, se dispone ya a dirigirse a los E s- L a creación del nuevo mundo necesita su trascendencia excede a l a limitación de tados Unidos para fundar una revista de de ambas Américas les ha dicho a los ame- un artículo. T a l vez todo cuanto Waldo gran envergadura, como dicen los france- ricanos del Sur. Agregando en seguida: Frank ha dicho en Buenos Aires no pase ses, que recoja y exponga el pensamiento de Existen grupos de minoría en los Estados de un mero entretenimiento de profesional toda América. Unidos dedicados a nuestra tarea. E n nin- de la inteligencia que va haciendo su oficio por el camino. Pero creo que estas cuestioNos hallamos, pues, ante un fenómeno de gún país hay m á s buena voluntad, m á s tanes poseen una real importancia, un verdaextraordinario interés. Aniérica comienza a lento, que en estos grupos de minoría de la exigir un puesto autónomo, un puesto dife- América del Norte. E n ningún país se en- dero interés para todos (para los españo es renciado en medio del mundo. América em- cuentra este grupo m á s sitiado de peligro. deberían tener m á s interés que para nadie) piézala querer tener una conciencia, una per- Porque el enemigo está sobre nosotros. Cada y en tal sentido informativo las expongo sonalidad continental, pero no en el aspecto fuerza en los Estados Unidos es c e n t r í f u g a aouí. JOSÉ M S A L A V E R R I A político v económico precisamente o única- en la superficie de nuestra vida hay luz, éximente, sino en el orden de la inteligencia, to, dinero. E l norteamericano de talento tiedel espíritu, de la cultura. Y esta especie de ne que ser heroico en su voluntad para reseparatismo, como casi todos los separatis- sistir a esa corrupción del éxito, para poder mos, asume un sentido de protesta contra la permanecer obscuro, tranquilo centro de incapacidad del dominador y una voluntad vida americana de donde brota la creación. de desarrollar libremente las propias posibi- E l norteamericano creador necesita ayuda. Ricardo Calvo ha tenido la ocurrencia lidades geniales. E n efecto, y ya se com- Nuestro estado es precario. E l alimento que feliz, de hacer El alcalde de Zalamea en prenderá lo que esto tiene que halagar a una recibimos de la brillante y desfalleciente E u- el pueblo donde vivió el propio Pedro Cresgente impresionable, Waldo Frank les ha d i- ropa es con m á s frecuencia veneno que ali- po. Esto nos tiene hoy devaneando por las cho a los americanos del Sur qua Europa es mento. Dirijámonos hacia vosotros. E n mu- calles de este pueblo evocador y escondiuna cosa en crisis, un continente que se chas maneras vosotros estáis más intactos... do... ¿S e r á verdad que vivió aquí aquel faderrumba por senilidad, y que, en la dramáFácil es comprender el efecto que estas moso alcalde? ¿Sé desarrolló- -históricamentica responsabilidad del momento, América palabras, han tenido que producir en los te, en realidad- -aquel suceso en Zalamea? tiene el deber de extirpar de su propia alma argentinos. Imaginemos, por ejemplo, el Estas preguntas no pueden formularse acuí todo lo que- le queda de vejez y de ruina efecto que habrán causado en un Leopoldo en voz alta. Tienen un son de irreverencia, europea, y crearse una nueva cultura, nacer ¡Lugones. Habituados los americanos del Sur de sacrilegio, que es rechazado con fervoa una nueva y propia vida. a que las grandes inteligencias europeas ios rosa, con santa indignación. S i fuéramos a dar beligerancia a todas las consideren como gentes en formación, como- ¿E x i s t i ó Homero? ¿E x i s t i ó el C i i malicias, podríamos sospechar que el gran discípulos a quienes se adoctrina, y en rea- -nos pregunta, indignado, un 1 v. y i; i, escritor norteamericano no ha hecho otra lidad como coloniales, el hecho de T una de Zalamea cuando nos hemos atrevido a H- insinuar alguna irreverente sospecha. cosa, en. el fondo, que colaborar en la cam- mentalidad eminente les conceda ph p a ñ a de propaganda que los Estados Unidos gerancia les ha colmado de justa t sí acDesde lo alto de la azotea de la casa n sostienen para quedarse con el práctico do- ción. E l escritor norteamericano ha ¡e. rido que mora el actual sucesor del famoso a l las fibras m á s sensibles del orgullo surame- calde tendemos la vista por el paisaje adus- minio de toda América. L o cierto es flue U N F E N Ó M E N O INTELECTUAL E N BUENOS AIRES Z A L A M E A Y PEDRO CRESPO
 // Cambio Nodo4-Sevilla