Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
MADRID- SEVILLA 18 D E E N E R O D E 1 930. NUMERO 10 CTS. CERCANA A TETUAN, SEVILLA DIARIO ILUSTRAD O A Ñ O VI G É SIMO S EX T O N. 8.444 P E SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES Y ANUNCIOS: MUÑOZ SUELTO f OLIVE. REDACCIÓN: PRADO FALSOS Y APASIONADOS 1 UJC 1 QSSOBRE L A A C C I Ó N D E ESPAÑA EN MARRUECOS Se impone ia protesta Cuando el Gobierno español j u z g ó necesario desmentir el absurdo rumor de que iba España a movilizar y enviar tropas a M a rruecos y a Guinea a petición de Francia, y para ayudar sus planes, rumor absurdo, repetimos, y falso de toda falsedad, porque ni ocurre nada anormal en e l Marruecos francés, ni en los dominios franceses del África occidental, ni, de ocurrir, necesitaría para nada Francia ayuda ajena, bastándole la propia; pero rumor que, si sirve a la campaña infame contra la peseta, evidencia el convencimiento mundial de la intimidad de afectos y relaciones entre los dos E s justo el elogio que dedica, al ambiente, pueblos; cuando tal ocurre, aparece en el pela luz, el clima y las flores de T á n g e r una riódico m á s autorizado de P a r í s en Le de las m á s admirables bahías del MediteTemps del 31 del pasado diciembre, un arrráneo, pero no lo es cuándo atribuye todos tículo, fin y resumen de una serie muy i n los males que sufre al presente a España, teresante, que, bajo el epígrafe L a creaacusándola de seguir l a doctrina del mal ción marroquí viene publicando el ex d i mayor y resuelta a anular su importancia y putado y especializado escritor M J Ladreit a perjudicarle. Tánger- -dice- -muere, de no de Lacharriére, en el que, con el pretexto ser francés. de hacer comparaciones, siempre odiosas, según el adagio, se molesta y hasta se agraEs muy verdad que T á n g e r es ejemplo via la actuación de nuestro país en M a único en el mundo de una ciudad sin hinrruecos. que tiene que costear con sus pobres recursos financieros urbanos o b r a s j traLos que como yo hemos sido y seguimos bajos que corresponden en realidad a un siendo fervientes devotos de la intimidad presupuesto de Estado: se refiere principalhispanofrancesa, en especial en Marruecos, mente al puerto. Pero, ¿cabe achacar el abV por estimarla igualmente beneficiosa para fe dos países la hemos patrióticamente sersurdo a E s p a ñ a? ¿H a sido nuestro país quien os se empeñara en hacer de T á n g e r un Estado vido y defendido en puestos oficiales y en la internacional sin recursos y con muchas nePrensa, así en los momentos de apuro, ducesidades? rante la gran guerra, como en los de gloria y de éxito, no podemos por menos de España no ha pretendido, como se afirestremecernos al comprobar cómo, por apama, convertir a T á n g e r en territorio espasionamiento o enfermizo grgullo para ensalñol. Monsieur Ladreit de L a c h a r r i é r e lo sabe, zar a Francia, se rebaja y ofende a España, y si sostiene lo contrario es para dañar la teL a pacificación en nuestra zona es m á s sis española. incurriendo en errores e injusticias que i r r i efectiva que la francesa; nada tiene de extan. T a l es el caso del referido artículo. T á n g e r y su pequeñísimo hinterland estraño, porque, desgraciadamente, es veinte t á n enclavados por entero en la zona espaNinguna necesidad tenía el Sr. T. Ladreit veces más pequeña que ésta. E n l a zona de Lacharriére, al elogiar merecidamente la española como en la francesa se desarma al ñola de Marruecos y rodeados de l a misma obra admirable realizada por Francia en M a- indígena y se persigue el contrabando de por todas partes. A lo que E s p a ñ a aspiró rruecos, ensalzada por todos los españoles, armas, pero no es exacto, como el citado es- fué a que, sin dejar T á n g e r de ser marrode ofender y humillar a España en el R i f critor asegura, que en la española se fu- quí, se organizase y administrase por las Sabe de sobra el citado escritor que en el sile en el acto al que se le coge con armas, autoridades marroquíes y españolas de nuesreparto, por desigual injusto, que se hizo aunque éstas sean inofensivas Todo, por tra zona, según corresponde a la Geografía de Marruecos, correspondió a España la par- afán de presentarnos como crueles, lo que y conviene a todos. T á n g e r hubiera seguido siendo tan marroquí como lo son al presente m á s dura, selvática y pobre, a pesar de no encaja en el. temperamento español. lo cual y de llevarnos Francia en África un Nada tiene de extraño que incurra en ta- te Rabat, Casablanca y Fez, gobernados y siglo de delantera (va ahora a celebn el mañas exageraciones y falsedades quien, administrados por las autoridades marroprimer centenario de la conquista y colo- para hacer una frase despectiva, aparenta quíes y francesas de l a zona francesa. E s nización de Argelia) es sorprendente lo que ignorar que desde las primeras invasiones irritante que se diga que si T á n g e r pasara hemos hecho y lo que se está haciendo, re- muslímicas en España vinieron, no sólo á r a- a ser parte, integrante de la zona española conocido por cuantos franceses, militares o bes, que eran Jos jefes y directores, sino con de Marruecos dejaría de ser marroquí para paisanos, han recorrido y estudiado nues- ellos numerosísimos bereberes, bravios e i n- ser español, v que, en cambio, se sostenga tra zona sin la maldita tristeza del bien aje- dómitos. Dice a s í Bajo el pretexto de que que Rabat, Casablanca y Fez no dejan de r L o atestiguan los escritos de generales los árabes ocuparon en otro tiempo la Pen- ¡ser marroquíes por estar en la zona fran- ií- íignes. en particular del mariscal Pétain. ínsuía, que en Córdoba y Granada crearon cesa y dirigidos por Francia. E l l o no obstante, y después de veinticinco Cen njs activos de civilización política, arT á n g e r tiene y t e n d r á alma española poraños de legítimo ejercicio reconocido por tística y literaria, pretender, atraerse a las que no en balde está tan cerca y a la vista de el Gabinete amigo ele París, se lamenta de tribus del R i f que son bereberes, desberbe- nuestras costas; porque la colonia española oue fraccionemos a Marruecos, convirtien- rizándolas. Sólo el árabe es hablado por los es superior a todas las demás extranjeras do la zona de influencia en Protectorado encargados de la Administración española; que es lo mismo que han hecho los france- sólo el árabe se enseña en las escuelas. Para reunidas; porque el carácter áú tnero. tanses, Y lo que se convino en el Tratado del constituir una España mayor, España reniega gerino, muchos de origen andaluz, simpatiza y concuerda m á s con nuestra raza; por- 27 de noviembre de 1912, en cuyo artículo 25 se dice que la vigilancia de las aguas territoriales será ejercida por los elementos que organice la autoridad local o por los del Gobierno protector de cada zona. H a y pues, dos Gobiernos protectores. Por el hecho de haber encontrado, al entrar en nuestra zona por Berkan, parejas de Regulares y de la Guardia civil, deduce piadosamente que el país debe estar en plena insurrección, sólo dominada por la fuerza. Afirma que al salir de la zona francesa la impresión es penosa, y que ningún indígena sonríe. Semejantes asertos enervan por lo mal intencionados. Y por si no fuera bastante, torciendo la verdad histórica, presenta a Francia como nuestra salvadora en el R i f Dice a s í S a bidas son las prolongadas dificultades que encontraron nuestros vecinos en el Norte marroquí, y cómo fueron vencidas en 1926, f racias a la acción militar de Francia Así se engaña al lector francés mal informado, y así se molesta el legítimo patriotismo español. Vivos están, por fortuna, los actores de la colaboración militar hispanofrancesa en 1926, y todos ellos, a comenzar p o r e l presidente Briand y por el mariscal Pétain, pueden atestiguar que fué Francia la que, después de sus fracasos en 1925, vino a buscar la cooperación española. E n 1921 sufrió España su catástrofe, que soportó sola, sin auxilios ajenos ni solicitar apoyo de nadie; Francia, m á s práctica, más resuelta y con la gloria de la gran guerra sobre sus espaldas, no tuvo inconveniente en rendirse a la evidencia de que para dominar a Abd- elK r i n i que nos había dañado, y lo estaba haciendo a ella, el medio menos costoso y el más efectivo era proceder de acuerdo, formando la tijera. A España le tocó la parte dura y sangrienta del desembarco en Alhucemas y de 1 a ocupación de A x d i r desalojando al rebelde de su guarida, y la forma en que lo hizo mereció unánimes elogios del Alto Mando militar francés. Esta es la verdad escueta que J Ladreit de L a charriére trata de obscurecer con frase insidiosa. de sus dioses, al menos en apariencia, y se entrega al Profeta E s curioso que después de habérsenos acusado tantos años de fanáticos católicos y de inquisitoriales se nos reproche ahora cíe transigir en exceso con Mahoma. E n cuanto al idioma beréber, el ex diputado francés sabe que se cultiva y se enseña en el R i f y que se debe a un español, fray Hilarión de Sarrionandía, la primera gramática beréber. Después de exponer que l a explotación del país está todavía en gran parte en proyecto (lo propio ocurre en l a zona francesa) que Melilla sólo debe su prosperidad a las Minas del R i f de reconocer que T e t u á n es ciudad limpia, aunque desanimada; de elogiar el desarrollo de Ceuta, al que atribuye secretos designios, y sin referirse para nada a A r c i l a Larache y Alcázar, que es la parte mejor y más progresiva del Protectorado español, pasa nuestro autor a ocuparse de T á n g e r y lo hace también en términos desagradables para España.