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rugieron los leones fundidos con el urente tomado en África a Jos moros, o si los ujieres, centinelas discretos de la representación nacional, dieron aviso a las autoridades de que se había alterado el orden público por un infierno de desocupados. L o cierto es que con tal motivo se suspendió la sesión de orden del presidente de la Cámara. Aunque los revoques, pinturas, afeites, estuques, humos y guaches de las ninfas revoltosas eran múltiples, discoloros y variopintos, y pudieran significar disimulos de vejez, por la agilidad en los saltos, corvetas, regates, patillas, cruzados, batimanes y cabriolas de que hacían ostentación las del solevanto, se adivinaba claramente que muchas de ellas no tenían edad de ser madres, aunque buscasen a diario ocasión de conseguirlo. Parecían frutos inmaturos del vicio, cogidos al azar en las sentinas y prostíbulos de la gran urbe por mano experta, acostumbrada a dirigir asonadas y motines. Las mismas cigarreras, a quienes de antiguo encantan las revoluciones callejeras, desdeñaron ser fuerza auxiliar de aquella tropa vociferante, saltatriz, sin disciplina, que cantaba y bailaba, sin que nadie supiese el por qué de tal barullo y gritería. Aquí de Quevedo en el Infierno enmendado Z a r a b u I I Í a y b u l l í b u l l í de zarabulll, b u l l í CU 5 ¡cuz, orden del atrevido, fiero, barbón, que las concertaba y dirigía, no iban tan pronto como las bulliciosas zangoteantes de Quevedo camino del Infierno, porque Satanás, amigo de carnes manidas y conciencias putrefactas, no las encontraba en sazón; pero por las oleadas turbulentas y las embestidas pujantes y, agresoras daban a entender que querían i n vadir el Congreso, asaltando las ventanas, casi rasantes con los adoquines, las cuales, en aquel entonces, se hallaban desprovistas del retorcido balconaje de hierro, pintado de verde, que lucen ahora para asombro de viajeros incautos. E n esto... mas si he de referir la historieta con pelos y señales y el reposo necesario que exige la narración verídica de tan increíbles aventuras, preciso es que el lector compasivo me conceda el breve descanso, la tregua decente que supone una ¡A v e M a r í a! requiebro santo, que el A r c á n g e l Gabriel enseñó a los hombres, para que pudieran ensalzar como es debido las sacrosantas funciones de la maternidad; ignotos misterios, que consiste en zurcir y enhebrar el tiempo pasado con el venidero, utilizando el hilo de oro de una nueva creación. P o r este inacabable cuasi divino producir sostengo que las madres, seres predilectos están más cerca del Trono de Dios que los hombres, aunque éstos sean Reyes, guerreros o poetas, con los cráneos en escabeche, como atiborrados de falso humo y laurel. ¡M a d r e y doncella eterna, perfume de la creación! ¡A v e M a r í a! Deja que una de las estrellas de tu corona me preste su luz para que cuente este cuento de cuentos, que fué verdad inconcusa hace menos de un siglo. RAFAEL C O M E N G E AUTORRETRATO DE ÁNGEL DE LA FUENTE, NOTABLE DIBUJANTE, COLABORADOR DE A B C FALLECIDO EN ESTA CORTE A q de infamia, hacinadas sin orden, raposu e l l a s infelices, ascuas de miseria, ahala f no l a V c r a c r u z Y o Tna bullo y m e meneo, rr. e bailo y me zangoteo, ino refocilo y recreo por medio m a r a v e d í 2 a: -abu! lí! t P U E R T O D E S A N T A M A R Í A (CÁDIZ) U N BANQUETE EL NUEVO PRESIDENTE DE LA CONFEDERACIÓN GREMIAL ESPAÑOLA, D. DANIEL MARTÍNEZ Y GARCÍA (x) EN EL BANQUETE QUE SE LE DIO CON MOTIVO DE SU ELECCIÓN PARA DICHO CARGO. (FOTO CASTROVERDE)
 // Cambio Nodo4-Sevilla