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A B C. S Á B A D O 25 D E E N E R O D E 1930. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G T I V a escrita en cuadros, porque es m s á sencillo, más fácil de darle interés, y me pareció que imperaba esa modalidad. No hice más que quitársela a las zarzuelas, a donde los habíamos relegado. No he visto ningún ensayo, y no he de ver el estreno. L a salud, todavía quebrantada, no me permite buscar el riesgo de esa emoción, para mí muy intensa. Tengo ilusión en la obra. Pero no vale la pena de hablar de lo que tal vez tenga yo solo. MANUEL L I N A R E S R I V A S ¡Ayer se estrenó en el Infanta Isabel, de Madrid, la tragedia grotesca La condesa está triste, de Carlos Arniches. E n este momento en que con tan justa solicitud llama a las puertas del teatro la gente joven, asistida y estimulada por una crítica que ejercen hombres de amplia orientación, sólidamente preparados, es más d i fícil que nunca decir algo de la comedia propia, escrita sin aquella capacidad renovadora que sólo pueden dar las audacias y los bríos juveniles. La condesa está triste... es una tragedia grotesca, en la que propongo dejar íntegras para la juventud todas sus divinas preeminencias. S i este propósito realza, claro y firme de color, sobre el estarcido de la comedia, me daré por satisfecho. Y nada vale la pena añadir a esto. M i teatro- -todo el mundo lo sabe- -es intrascendente. Divertir un poco, emocionar otro poco... y pasar el rato. Nada más. Que así sea también esta vez. Para ello cuento con esos notabilísimos actores del Infanta Isabel, a los que tantas tinto, esclavos de otras maneras; quisiéramos vivir, intensamente, con pasión, con voluptuosidad, la vida de este transeúnte ignorado, sentir sus alegrías, expandirnos en sus dolores. Transportar toda la fina sentimentalidad del artista a un medio social inferior; infiltrar de de: adeza una realidad ruda; elaborar un nuevo realismo, no escueto y repulsivo como el anterior, sino impregnado de una sutil idealidad: esa es la obra de S i D U G O S A N TOSE món Gantillon. Y eso es Maya. ¡Qué importa la realidad! Sobre la tosca realidad, el poeta extiende sus cendales sutiles de ida idealización. E n este pobre foMaya, l a f a m o s a c o m e d i a de gonero- -personaje de Maya- lisiado por la G a n t i l l o n se e s t r e n a h o y s á b a d o e n l a Z a r z u e l a d e M a d r i d t r a- 1 guerra, metido en el fondo de un transatlántico, lejos del sol y del azul, ¡cuánta i n d u c i d a p o r Azoríri. tensa poesía no hay! Y cómo la tragedia de Simón Gantillon ha reunido, bajo el título su vida mísera nos interesa más que las genérico de Marinas, las tres solas obras gestas retumbantes de cualquier otro gran teatrales que hasta ahora lleva estrenadas. personaje de teatro! Gantillon es el dramaturgo de la ilusión y Ilusiones y nostalgias: todo Gantillon está de las nostalgias. E n un medio social infeen esas dos palabras. L a mano que se agita rior, puede darse tan fina emotividad como en un barco que se aleja; esta mujer. Maya, en un medio aristocrático; hombres y mujeque ofrece un instante de quietud; el viajero res de la masa anónima pueden tener para el septentrional, que desdr el radiante país del artista, para el observador, un acervo de senMediodía piensa- -también aquí en Maya- -timientos tan delicados, tan finos, como los en las lucecitas rojas que brillan allá lejos. que atesoren otros hombres y otras mujeentre las nieves de su Patria... res de superior estirpe. A veces, en la calle, AZORIN en el camino, en una ciudad que no conocemos, nuestras miradas- -llenas de interés, tal vez de angustia- -se van tras un transeúnte, Sancho Avendaño, d r a m a en tres actos y nueve cuadros, de L i n a r e s un obrero, un mendigo, que contemplamos R i v a s estrenado e n el Español, un momento y que no volveremos a ver. de M a d r i d a y e r v i e r n e s Adivinamos en esa figura un drama, un dolor íntimo, algo que nos atrae profundamenEs una obra rectilínea, porque, tratándote sin que sepamos por qué. Y quisiéramos, se de un drama, me parece la forma más nosotros, recluidos en un medio social disadecuada. españoles, sino en el altar mayor de la parroquia. Concepción Rodríguez estrenó las primeras obras románticas españolas, y casi todas aquellas con que Fígaro pretendió en vano lograr como autor dramático la fama que había alcanzado como periodista. L a excelsa actriz cansóse pronto de su arte, y etí plena juventud, el 1836, pidió la jubilación, no volviendo a triunfar sobre la escena. AUTOCRÍTICAS H A R L AS k i n -No. Lo que se dice feo, no; pero, ¡por Dios! ¿no existen una docena de actores de la pantalla cien veces más perfectos y elegantes? -Para mí, como soy una vulgar chiquilla, no... Para mí, que le lloré unos días y que estuve sin maquillar mis labios con CREMA al Jugo de Rosas (1) una semana, nada tan fulgurante como su mirada infinita. -Respeto tu romanticismo, querida Gloria; mas no participo de él. Yo sé que todo es cuestión de simpatía o antipatía. A veces nos reímos de un pobre ser contrahecho y ridículo, y puede 3 ue si hablásemos con él fuera tal su gracia que cambiáramos de opinión. A toda mujer bien le habrás oído hablar con entusiasmo del aroma del JABÓN ACACIAS MADRILEÑAS (2) ¿verdad... Pues mi primita prefiere uno que fabrican en su casa muy parecido al amoníaco. -En fin, ¿quedamos en que detestas a nuestro ídolo? -Tanto como detestarle, no. Pero me tiene muy disgustada. ¡Figúrate que anoche no vino a verme! ¿Luego tú y él... -Estamos en relaciones desde hace tiempo, tontina... Desde hace tiempo... (1) Precio, 2,50. (2) Pastilla grande, 0,7 E. ídem pequeña, 0,35. SIMPATÍAS Y ANTIPATBAS -Sera, todo lo que tú quieras, pero no me gusta. -Eres la primera mujer a quien se lo oigo decir. ¡Bah; porque la mayoría- -y siento que tú estés entre ella- -habla p o r hablar... ¿Qué encontráis en ese muchacho, v a m o s a ver... ¿Es alto? -No. ¿E s gracioso? -Tampoco. ¿Elegante? ¡Así, así... ¡Pero mira de un modo... ¡Tiene unos ojos azules, rodeados de pestañas negrísimas, que parece un anuncio de LAPICES al Humo de Sándalo (1) ¡Exageráis... Todas estáis locas por él, cada una le encuentra un encanto irresistible, y, sin embargo, el secreto de su fascinación no está en su físico, sino en su historia, amorosa. Es el caso extraordinario de Rodolfo yalentino. ¿También era feo el pobre Rodolfo? (1) Precio, 1 pta. y 1,25. ai V le G SA I M H A L L A Z G O PARA MAS. TENER SIEMPRE FRESCOS Y M O J O S E O S 1 ASIOS. Precio: 2,50. Falirócada por PERFUMERÍA a iríd F L O R A LIA, S. A Méjico