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n. J San Bernardo, 18. Madrid. Apartado 8.057 D ufe, a p r o v i n c i a s y e x t r a n j e r o Tiesse M i e l e s guara e l cfran s o r t e o d e l a C i u d a d U n i v e r s i t a r i a a l O O p l s d é c i m o y mil pts. billete, Convocatoria todos los a ñ o s para P o l i c í a y Auxiliares de Contabilidad. S 50 plazas para Auxiliares administrativos. E n los dos Cuerpos de Hacienda se admiten s e ñ o r i tas. Estas clases e s t á n dirigidas por el Sr. Reus, Juez, por o p o s i c i ó n del Tribunal Supremo ele la Hacienda pública. Programa oficial, nuevas contestaciones y p r e p a r a c i ó n en el antiguo y acreditado I N S T I T U T O RETÍS E n P o l i c í a obtuvimos 143 plazas, entre ellas los n ú m e r o s 1. 2, 3, etc. y en Hacienda, seis veces el n ú m e r o 1, dos veces el numero 2 y 326 plazas. Los retratos y nombres de estos é x i t o s definitivos se publican en el prospecto que regalamos. Solicite programas gratuitos al a n t i g u o y acreditado I N S T I T U T O R E U S P l f E f í I A D O S 23; P U E R T A D E L SOI 13. y M A Y O R 1, M A D R I D Tenemos internado. EI- íEisiiSe Isálleles jísarss i o d o s i o s s o i r l e o s d e s d e u n d é c i m o era a d e Pablo 1 60 A Y POLICÍA MOTORES DIESEL ECONÓMICOS MOTO- BOMBAS Almirante. 15. Madrid E X P R É S para trasegar vinos, licores, drogas, gasolina, p e t r ó l e o s alcohol, etc. E l mejor sistema conocido. De utilidad para todos. C u r a c i ó n radical garantizada, sin o p e r a c i ó n ni pomadas. No se cobra hasta estar curado. C l í n i c a doctor riJanes. Hortaleza, 17. pra) izqda. 10 a 1 y 3 a 1. MADRID morranas- varices- uiceras M Formule J LESQUENOIEU MARAVILLOSA CREMA DE PERFUME SUAVE BELLEZA DE VENTA EN TODA ESPAÑA P R E C I O 35 ptas. Pedidos al APARTADO 2! Irún (Guipúzcoa) S. A. LA REINE DES CREMES PARÍS- FRANGE r ú s t i c a s en toda E s p a ñ a compro. J M Brito, A l c a l á 96, Madrid. p r e c i o s a y a c r e d i t a d a t i e n d a en el m e j o r sitio c a p i t a l a n d a l u z a A m p l i a s f a c i l i d a d e s pago. A p a r t a d o 9 2 2, M a d r i d i N A Sa 224 FERNANDEZ Y GONZÁLEZ EL PASTELERO D E MADRIGAL 1 221 si, y fuertemente preocupado también como alcalde, Dorque tardaba demasiado la resolución del Rey don Felipe acerca de la queja que doña A n a había dado il Rey contra don Rodrigo, para que éste, que conocía demasiado a Felipe II, no temiese, por lo que ardaba en resolver, algún suceso grave. L a verdad es que la conciencia del alcalde le decía jue había andado excesivamente rígido y tremendo con los de Madrigal, y que el Rey podía no en: ontrar muy de su gusto el que se apretase tanto i sus leales vasallos. Una de las cosas más terribles 3 el Rey don Felipe era que ni su secretario, ni sus Didores, ni sus alcaldes, ni ninguno, en fin, de los jue le servían, sabían a qué atenerse para que el feey estuviese contento de ellos; porque Felipe II, lomo todos los déspotas, era muy difícil de satisfacer, y vacilaba demasiado en sus resoluciones para jue los que estaban pendientes de ellas no esperasen con ansiedad la determinación del Rey. De la misma manera, a doña A n a de Austria le inquietaba esta tardanza, porque ella creía haber dicho lo bastante al Rey acerca de la importancia y de la violencia de don Rodrigo de Santillana, sn cuya queja le habían sostenido el superior de los agustinos y el Ayuntamiento de Madrigal, para que ul Re sin más información, hubiese quitado de la villa al alcalde y enviado otro que, por malo que fuese, no podía ser tan formidable como don Rodrigo de Santillana. Entretanto, doña A n a y Gabriel de Espinosa se veían, ya en altas horas de la noche, ya en la casa de campo que doña A n a tenía fuera de Madrigal, acompañados siempre de fray Miguel de los Santos y ocupándose siempre de los medios de apresurar la ida de Gabriel ele Espinosa a Lisboa. Se habían recibido algunas cartas de Portugal que los habían alentado en extremo; todo Portugal sabía ya que el Rey don Sebastián no había muerto; se conspiraba en secreto, y el espíritu público, siempre hostil a los españoles, siempre ansiando romper el yugo, no podía ser mejor ni inspirar otra cosa que la casi certeza del triunfo. D o ñ a A n a se volvía más loca cada día. De una parte la enloquecía el amor, y de otra, la ambición. Gabriel de Espinosa había llegado a ser para ella -V o s no sois española- -la dijo, notando el acen- i to visiblemente extranjero de Sayda Mirian. -No, señora- -contestó ésta- no soy española, ¿TS de dónde sois? -preguntó doña A n a a quien empezaba a mortificar de una manera grave Sayda Mirian. Sayda M i r i a n que estaba ya prevenida, contestó: Soy de la Isla de Malta. ¿Y de buena familia? ¡O h! Sí, señora; de la mejor familia de la isla. -Y sin embargo, sois nodriza. -L a madre de esta criatura es tal, que bien puede ser una Reina nodriza de su hija. Dijo Sayda Mirian estas palabras con tal altivez, que doña A n a de Austria tuvo que hacer un violen to esfuerzo para ocultar su irritación. -N o os pregunto ni vuestro nombre ni el de 13 madre de esa niña, porque, según creo, son un misterio. -Que puede aclarar si quiere el señor Gabrief de Espinosa- -dijo Sayda M i r i a n sin dar la menoi intención a estas palabras y con gran naturalidad, -Señor Gabriel de Espinosa- -dijo doña A n a dij Austria- os doy las gracias porque me habéis dejado conocer vuestra hermosa hija y su hermosí sima nodriza. ¿S o i s casada? -dijo doña A n a dirigiendo 1 palabra a Sayda Mirian. ¡O h! Sí, señora- -dijo la sultana, poniéndose vivamente encendida- S i yo no fuera casada, na criaría a Gabriela; esto sería de todo punto impe sible. -Y vuestro marido, ¿es persona principal? -T a n bueno como el mejor entre los mejores. ¿Y consiente vuestro marido que estéis en Madrigal? -Y o señora, no hago nada, no me atrevería 3 hacer nada sin su consentimiento. ¿Sabéis a qué ha venido a Madrigal el sefíoí Gabriel de Espinosa? M i r i a n miró naturalmente a Gabriel, porque n ¡sabía qué contestar; Gabriel dijo: -L o sabe; sabe, como lo sabéis vos, señora, qut yo soy el Rey de Portugal. -Por eso, sin duda, la madre de vuestra hija
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