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ACODANDO LAS BOCAS. O P E R A C I Ó N Q U E CONSISTE E N R E L L E N A LOS GADOS D E JARAS Y TOMILLOS, D E J A N DO E N T R E E L L O S FSPACIO S U F I C I E N T E PARA Q U E E N TRE HASTA E L COI O U N B R A Z O H U MANO que, como usted sabe, los conejos tienen sus sendas predilectas, caminitos que ellos mismos construyen en su incesante ir y venir... Elegida la vereda colocan en ella treinta, cuarenta, cincuenta lazos... y a esperar unas horas, lejos de aquellos sitios... ¡por si acaso! ¿Y el lazo- -preguntamos- -es i g u a l siempre? -Varía según el procedimiento que lo sujeta, y, así, es de piedra cuando una piedra lo aprisiona, de estaca si una de éstas, clavada en el suelo, impide que se arranque 1? lazada, o de cuerda si con ella se aló al tomillar o la mata de jara. Pero, además, la confección es muy distinta, porque unos dan dos vueltas al alambre y otros tres; aquél corta la estaquilla redonda, éste más afilada... Nimios detalles que a veces tienen gran importancia para los guardas jurados, quienes por el hilo sacan el ovillo... Colocadas las trampas la operación para el lacero es coser y cantar, ya que una vez borrada lo que llaman la muerte, es decir, la señal que el conejo, al morir, lia dejado en la arena escarbada y revuelta, no tiene más que desprender del alambre la pieza cobrada y meterla en el saco. Y vean si es curioso que jamás se equivoquen en la cuenta ni pierdan nunca un Y V I E N E LUEGO L A DENUNCIA D E L GUARDA... solo lazo, a pesar de que la operación de tiene el- inconveniente de que se les des- como 1 lacero, -como el perrero, frágiles recoger se hace de noche... -Nos habla usted- -atajamos- -sólo de co- cubra si es mucha la claridad lunar, subsá- de memoria o fuertes de afición, olvídanse nanlo yendo en cuadrilla. Así, la presencia pronto del castigo que se les impuso por innejeros: ¿es que las perdices... del guarda ante las escopetas- -todas con un fringir la ley de Caza y vuelven a las anda- -Mire usted- -nos replica con viveza- la perdiz es más lista que el conejo; pero, cartón blanco en el punto de mira- -coincide das, porque es tal vez el lema de su vida con diversos disparos que lo desorientan y V i v i r para cazar ya que cualquiera de además, no abunda tanto ni es, por esto, tan son en realidad un a modo de sálvese el estos furtivos podría recitar, parodiando al segura... que pueda... poeta: G a r ó es que los laceros ponen también sus- ¿Alguno, sin embargo, quedará deteTe c o n t a r é en un cantar trampitas, pero sólo ¡por si... las perdices! l a ruedía de m i existencia: Tal opinan, al menos, los ases de la afi- nido? cazar hacer penitencia- -E n efecto, a, veces hay que pasar el ción, gente experta, atrevida, conocedora del y luego vuelta a- cazar monte y capaz de quitarle el gato al mismo mal trago de dejar en rehenes a un amigo mientras desaparecen los demás espereros, guarda... ¡Porque les cuesta tanto a estos hombres- -Pues cuando ellos, tan destacados, lo amparándose en las sombras de las encinas resistirse a la llamada del bosque o a los aseguran... ¿cómo dudar? ¿Queda algún y chaparras... atractivos que, indudablemente, encierra una Y entonces viene el registro- -que el guar- espera en el monte, a, lá luz de la luna, en dañador? da verifica sin demora- el comiso del arma, noche silenciosa, llena de paz y de mis- -Los espereros Dañadores con armas, la detención, la denuncia, el juzgado y terios... ya que, como indica su nombre, cazan a íla caraba! espera en sitios donde el conejo abunda. MANUEL TERCERO Pero todo termina- -que no hay bien ni Prefieren tales cazadores las noches de (Fotos Duque. luna para escopetear la pieza, y aunque esto mal que cien años dure- y el esperero,
 // Cambio Nodo4-Sevilla