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A nuestros comunicantes, en general. -V a r i o s señores comunicantes han tenido la amabilidad de inostrarse contradictores nuestros en algunos puntos. Otros nos piden aclaración sobre afirmaciones, cuyo sentido no han logrado descifrar. N o hay para qué decir que agradecemos las alabanzas de unos; que nos consideramos honrados con las observaciones que nos oponen otros, aunque no en todas se manifieste una u r bana corrección, y que nos sentimos cordialmente halagados respondiendo, tanto a los contradictores, siempre dignos de atención, como a los curiosos a quienes un sano y plausible deseo de enterarse bien de las cosas incita a preguntar o a exponer a l guna duda. M i gratitud a todos. Especial para un señar catedrático. -Un distinguido profesor opina que én un d i bujo que acompañaba el articulo E l peso de la l u z y en el cual se intentaba dar una idea de l a distribución de las diferentes radiaciones, los rayos infrarrojos ocupaban un lugar inverso del que deben ocupar, según nuestros conocimientos actuales. H e de advertir, respecto de esta observación, que en el dibujo se quería interpretar la dispersión común l a llamada normal, no una dispersión anómala; y se intentaba combinar el espectro luminoso con los rayos invisibles para representar el orden general de las r a diaciones y claro está que la posición representativa de los distintos elementos componentes del espectro solar (véase fig. X) debía y debe ser l a interpretada en el dibujo cuya propiedad se controvierte. E l aludido profesor sabe, mejor que el autor de estas líneas, que, en l a mayor parte de las substancias, el índice de refracción aumenta cuando la longitud de onda disminuye, y que son pocos los cuerpos. en los cuales dejar de ser función de crecimiento constante cuando l decrece. E n estos últimos la dispersión que se produce es la anómala. P o r tanto, parece natural que en un artículo de divulgación se suponga un prisma corriente y no las disoluciones alcohólicas de fucsina (Ghristiansen, Schtschegliaieff) ni los pris- mas cruzados (K u n d t) n i las llamas n i vapores empleados por W o o d Ebert. y otros i n vestigadores que se cuentan por docenas; y, asimismo, parece lógico que se dispongan las radiaciones en el orden ordinario en que se disponen, por octavas naturales, en escala de crecimiento de la longitud de onda l, o de decrecimiento de la frecuencia. N o había para qué mencionar índices de refracción (motivo por el cual Jos rayos que se representaban refractados en el dibujo son, como límite, el violado y el rojo) sino marcar las posiciones de las radiaciones ultravioladas e infrarrojas en los lugares que les corresponden en tal distribución general de radiaciones. A s í lo que hizo el autor fué situar éstas por orden de frecuencia y de longitud de onda, siguiendo la gradación del espectro visible a partir de los rayos l u m i nosos extremos. L a presencia de la pantalla no significaba otra cosa que dar idea de tal orden en la dispersión normal. T a n interesante es esta distribución general de los rayos, que la labor inapreciable de Hólweck y de Nichols y Tear ha tenido como fin principal llenar los huecos en la escala de longitudes de onda, entre los rayos X y ios ultraviolados el primero, y entre los i n frarrojos y los eléctricos Nichols y Tear. Creemos, por lo dicho, que la representación del dibujo puede darse en artículos de esta naturaleza sin detrimento alguno de la consideración que pueda merecer la c i e n c i a española entre autores extranjeros. Castelfranchi (italiano) W a t s o n (inglés) T i l l i e u x (francés) Graetz (alemán) Stormer (noruego) Chwolson (ruso) etc. no disponen de manera distinta la representación de los r a y o s y entiendo, salvo mejor parecer, que no es desdeñable la compañía de estos expositores e investigadores de los fenómenos fisicps. Cortes a obliga. N o ignoramos el hecho de que Newton, Poiricaré y Einstein han sido los portadores de las gallinas; pe ro tampoco desconocemos que, en cuanto a relatividad y a sus históVicos experimentos, no, han ido a la zaga Galüeo, Thomson, Abranam, M í- ohelson n i Lórentz, maestros de la investigación, en cuyos principios y teorías descubrió copiosos manantiales de trabajo el genial ¡Einstein, el cual halló, asimismo, un poderoso instrumento matemático en las fórmulas y descubrimientos de Gauss, L e v i- C i vitá, etc. Aunque de una manera modestísima, como aderezamos todo lo nuestro, hace casi u n lustro que intentamos exponer popularmente, en varios folletos, la teoría de la relatividad, exposición de que no tardará en aparecer el I V volumen. Advertiremos, por último, que nuestro ilustre contradictor, a l hacer sus reparos, echó en olvido que el prisma triangular recto tiene seis vértices, tres caras y dos bases. Suponemos fundadamente que el vértice y a base a que él se refiere son la arista refringente y la cara opuesta, representados en la sección recta del prisma por el vértice y l a base correspondientes del triángulo resultante de dicha sección. Y perdone el distinguido catedrático que aquí pongamos punto a estas consideraciones. L a cortedad del espacio también obliga. Para el duque de... y otros comunicantes. L a razón de que vayamos, durante la noche, a mayor velocidad que durante el día, es perfectamente comprensible: basta considerar que u n punto del Ecuador terrestre o de cualquiera de los círculos paralelos se mueve de noche, aproximadamente, en el mismo sentido en que se traslada la tierra en su órbita, y que de día se mueve en sentido contrarió. E s t a composición de movimientos da por resultado; eri el primer caso (de noche) l a suma de ambas velocidades; en el segundo (de día) la diferencia de ellas. E l grabado Xb puede, servir para tener idea clara del hecho. Supongamos que residimos en el punto Aáel Ecuador. E n virtud del movimiento de rotación de l a T i e r r a nos trasladaremos durante l a noche (hemisferio opuesto al sol) de la situación A a la situación B. E n este movimiento giratorio nos llevará el planeta a una velocidad de 463 metros por segundo; pero como, simultáneamente, nos trasladamos por la órbita del FIGURA CURVA xe. UNA PELOTA LANZADA A L ESPACIO E N DIRECCIÓN MIENTRAS LA PELOTA ESTA ÓRBITA VERTICAL EN EL I20 NO SUTlK Y BAJA VT- RTICAI. MT- XTE, LA TIERRA SINO- Q U E HA D E S C R I B E 1. -X E N SU INDICADA E N El. GRABADO. AIRE (CUATRO SRGUXDüs) RECORRIDO KILÓMETROS
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