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VISTA GENERAL D E L PABELLÓN Hacia una nueva arquitectura. E L P A B E L L Ó N D E A L E M A N I A E N L A EXPOSICIÓN DE BARCELONA N la plaza de Bellas Artes de la E x posición, de Barcelona, sereno, luminoso- -agua, cristal y mármol- se alza en armoniosas proporciones el pabellón nacional de Alemania, en parte cerrado, parte descubierto. Bloques de obscuro mármol veteado e inmensas lunas de cristal, en bastidores de níquel, forman al interior los cuerpos divisorios- -rectángulos verticales- y, sobre ellos- -rectángulo horizontal- como un inmenso tablero, el techo plano y de suave blancura. Unas butacas de cuero blanco- -amplio el asiento, amplio el respaldo- -montadas sobre fina armadura de acero niquelado, una mesa- -luna y metal- una alfombra negra, y, en el ángulo de un patio descubierto, una estatua, desnudo de mujer, forman todo el mobiliario. Fuera, dos lienzos completos de muro, de piedra blanca, pulida, con los oue forma ángulo otra pared incipiente cortada por el espacio. Siguiendo el muro lateral, un banco de piedra largo y desnudo. A los pies, el agua inmóvil de un estanque, de donde surgen allá en el fondo unas plantas e x ó ticas que rehuyen la exhibición. Líneas puras, líneas geométricas. Grandeza y austeridad. Todo es belleza y paradoja en este pabellón que parece desnudo y está saturado de cálculo, que parece sobrio y encierra una fortuna en materiales. N i el pobre podría construirlo ni el tonto sabría imaginarlo; es la manifestación de un espíritu superior que no hace ostentación de su fortuna. E l creador de esta maravillosa obra plástica es un joven arquitecto, ya célebre en Stuttgart y B e r l í n Mies van der Kohe. E l Gobierno alemán ha tenido un gran acierto encargando a un artista tan moderno la construcción de su pabellón, marcando así oficialmente la tendencia artística de un pueblo que se ha adelantado como ninguno a las n u e v a s orientaciones arquitectónicas. E Esta dirección única, cuyo espíritu- -sencillez, supresión de lo superfluo- -se revela en todas las instalaciones alemanas, ha impuesto a sus stands una uniformidad sobria y estética, señalando así un marco a posibles fantasías de expositores individuales. L a disciplina alemana puesta al servicio del arte ha ganado aquí una noble y necesaria batalla. La arquitectura es de todas las artes la que m á s se resiste al progreso. Estática, anticuada, parece aprisionada bajo las piedras seculares y sin comprensión hacia el presente. L a vivienda del hombre de hoy- -mecanizado- -no puede ser la misma de sus antepasados, el hombre guerrers el hombre místico, el hombre romántico. De buscar inspiraciones retrospectivas, habría que llegar m á s allá, al hombre primitivo, al que construía racionalmente, por necesidad, sin complicaciones cerebrales ni seiitimentV ¿s. Lo superfluo es hoy absurdo; la vida es GALERÍA DESCUBIERTA