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A B C. D O M I N G O 26 D E E N E R O aviador francés para este vuelo, tan ardientemente deseado y minuciosamente preparado. Asolant se casó aquella misma noche con miss P a r k e r y, después de atravesar el Atlántico, la inesperada compañera salió para París. E l matrimonio, en estas condiciones, no podía ser feliz. L a luna de miel fué corta, y, no hace muchos días, la encantadora bail a r i n a americana ha presentado ante el juez una demanda de divorcio. Miss Parker, mujer americana, lo cual quiere decir eminentemente práctica, ha demandado una pensión de 5.000 francos por mes. E l ilustre aviador no se ha tenido que esforzar mucho para demostrar que las ganancias que le proporciona la aviación, aun cuando sea llegado a la cima del triunfo, están muy lejos de igualar las de una estrella de cine o de music hall. E l juez ha hecho todo lo posible para reconciliar a los mal avenidos esposos, y no habiendo podido conseguirlo, ha reducido la pensión a 1.500 francos, que en dólares hace poco más de 60, cantidad que a miss P a r ker le ha parecido escasa. H e aquí cómo Asolant, que supo triunfar de los elementos, no ha podido vencer en este singular combate. E n el gran anfiteatro del Instituto Oceanógrafico, el senador belga Francpis, bajo los auspicios de la L i g a de la Cruz Roja, ha pronunciado una conferencia sobre L o s socorros internacionales en caso de calamidades y catástrofes E l conferenciante ilustró su trabajo con películas relativas a ciclones en Cuba, terremotos en Japón, e inundaciones en diversos países de Europa. E l público se interesó vivamente por las palabras que pronunciaba el Sr. Francois, dándose cuenta perfecta de l a importancia de la obra de la Cruz D E 19 30. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 34. moradísimo de su mujer, se ve. obligado, á los tres meses de matrimonio, a pedir el d i vorcio. Expatriado, no logra alejar de sí el amor que tiene a su mujer, y cuando, después de veinte años, muere aquélla, L a u rency recoge a su hija, que es el vivo recuerdo de su madre: más bien una reencar nación; E n las vastas llanuras africanas, rodeado de la hostilidad de los árabes, Laurency es víctima de un amor tardío; pero, por eso, salvajemente intenso. U n a noche en que el simoun azota el lugar donde vive, en que los chacales causan pavor con su lúgubre aullar, Laurency llama a su hija, con el nombre de su mujer. E l padre mira a su hija de manera extraña, con deseo mal contenido. L a hija se da cuenta del amor criminal que nace en su padre y, para librarse de él, decide fugarse con un árabe, hijo de A g a moro i m portante de l a región, que la corteja. L a concubina de Laurency ama también en silencio al apuesto y gallardo joven y, enterada de la huida, mata a la hija de Laurency. Simoun, adaptada nuevamente por su autor, ha ganado en interés y en acción. E n ciertos pasajes, Lenormand recuerda las grandezas de las tragedias griegas. L a i n terpretación fué admirable y la escenografía como ideada por el mago de los teatros de París. -Ceña. Roja, que alivia tantos dolores y miserias después de las grandes catástrofes. E n el Atelier se ha celebrado el centenario del romanticismo con una obra en tres aptos de Armarid Salacron, titulada Patchouli o decouvertes d amour. E l héroe de esta comedia es un personaje de Goethe, B y r o n o Musset, trasplantado a nuestro tiempo. Patchouli es el mote que se le dio en el Liceo cuando nuestro personaje preparaba una tesis histórica sobre los desventurados amores de la condesa Borelli y el príncipe Helder. bajo el reinado de Napoleón I I I E l esudio de estos personajes influye en la familia de Patchouli hasta tal punto que su padre, después de 25 años de fidelidad, se ve obligado a quebrantarla y le tocan las amarguras de dos amores desgraciados. L a primera se ahoga en un canal y la segunda, Fernanda, casada con un teniente de navio, se arrepiente de sus locuras y le abandona. Patchouli sigue las peripecias de este siglo y en un estudio cinematográfico encuentra nuevamente a Fernanda, convertida en star de la pantalla. Casualmente se están tomando las vistas de un episodio de l a vida de la condesa Borelli, el de la jaula de los leones, en que el príncipe Helder entró y salió vivo. Patchouli, seducido por esta coincidencia, pide que se le conceda el papel de príncipe y, como Helder, entra y sale de la jaula vivo. Pero no sin haber pasado un susto más que regular, que produce la h i laridad de los circunstantes, y, sobre todo, de su adorable Fernanda. E l C o n g r e s o N a c i o n a l de! P a r t i d o Socialista París 25, 4 tarde. E n la sesión celebrada esta mañana por el Congreso Socialista, el Sr. Ramadier. ha propuesto que se vote al principio de los debates una moción, afirmando que los problemas planteados son de táctica y no de doctrina, y que la unidad del partido no puede quedar en peligro por estas cuestiones. A continuación, el señor Paul Boncour habla, diciendo que se L a obra, como se ve, no tiene importancia, y pese a los esfuerzos de los artistas y escenógrafo, no ha gustado. Éxito verdadero lo ha conseguido Lenormand con l a nueva adaptación de Svmo n, hecha en 14 cuadros, escenificada por Gastón Baty. Laurency, a pesar de estar ena- y de los INTESTINOS MALAS DIGESTIONES, VÓMITOS, DOLOR DE ESTÓMAGO, INAPETENCIA, DIARREAS, DILATACIÓN Y ÚLCERA DEL ESTÓMAGO, se curan positivamente con el ELIXIR E S T O M A C A L S U I Z DE G poderoso iónico digestiva que triunfa siempre Se ftUOS 8 E tKtTO P E S E T A S B TELt. fi,
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