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MADRID. E N L A IGLESIA D E L A CONCEPCIÓN MARTÍNEZ BODA DE LA SEÑORITA CONSTANCIA SAXCHEZ- GUERRA CON E L ALFÉREZ D E NAVIO D. JOSÉ ESTRELLA (FOTO V. MURO) gálica, muy felices de ver en el habla de una raza nueva. Todo eso pudo pasar, y no pasó; Martí puso gustosamente su cuerpo en la rueda de moler becerros- -y uno que otro héroe- q u c e s la guerra; la Tueda bruta nos majó esa carne de faisán del bajío, que es la más fina que haya hecho el demiurgo de la A m é rica, y nos tronchó una vida que nos vino tasada como para ochenta años. Darío se continúa con dignidad en Lugones; Rodó en alguna manera completó a Montalvo; en cuanto a Martí, él quiere y no quiere volver en Vasconcelos. E l mejicano recibió su fuego puro; pero el tierno le falta, el agua caritativa que desaltera y hace que el calor no nos vuelva astilla de yesca. M a r t i salió echado de Cuba y se puso a rondar al Caribe, haciendo a la isla un verdadero cortejo de faisán, o de amante arrojado, que no quiere irse. Vivió sucesivamente en Venezuela, en Méjico y en Centroamérica. Su pasión de Cuba parecía cosa de carne, imperativo y amarra de carne, que no se puede cortar. S i n perdonarle la sania insensatez con que fué a meterse al matadero, yo suelo entenderlo en el apego m í o del trópico. E l trópico es como una voluntad muy fuerte, que cuando coge, toma, no sólo en cuanto al calor, que se vuelve necesidad del hueso, sino en cuanto al alimento del ojo por el paisaje, que lo nutre como un tuétano. E l trópico es una aristocracia geográfica, de luz de formas y de aire tónicos; aunque esa aristocracia aparezca llena de costurones feos y de tristes miserias también de tatuaje más o menos evidente de esclavitud, todo ello es política, es decir, cosa inferior a la geografía. Se parece el trópico a las reinas gitanas que yo v i en una fiesta de las Santas Marías del M a r en la Provenza: perfil sin tacha, cuer; po sin tacha; danza, de retardar a las Pobreciías Antillas perfectas, a las que trellas sobre el campo; y en el aire movide de la danza la pobreciia hedía... Debe cos- re puede aplicar la copla del pueblo nuestro: tar algo más lavar aquello que lavar a k Rosa codiciada, gitana: la gitana tiene poca espera, porque ¡rosa deshojada. se h a r á vieja; la tierra, emparentado con Saturno, cuenta con e l tiempo. E l pensaMoza muy donosa, miento, me lo hallaría v i! Vasconcelos; pero almendra dulce y pan da una consolación grande a los que necesiaunque l a guarde el á n g e l tamos ser consolados en nuestra pena pol- me la d e s c u b r i r á n! la tierra bella de la América. Decía que entiendo la pasión caribe de Una superstición que yo llamo de l a leMartí. Apenas si yo me aproximé al t r ó- gua un respeto del perímetro, que es pura pico y lo toqué con las yemas, y le tengo barbarie del ojo, nos domina en el Sur y, el apego que a las cosas excelentes, que no nos hace desdeñar a los pequeños países, se ven en vano, y de las cuales quedamos entre ellos a las donosas islas. E n g a ñ a basconvencidos por los cinco sentidos, y para tante el bulto geográfico: si al Brasil se mucho tiempo. E n los países de cielo bajo, le taja el borde atlántico, en que la poblaen que la nube sucia toca la coronilla; en ción es decorosa, no resultará mucho m á s los paisajes desabridos, que hay que tru- grande que el Perú, y la misma Argentina, far con éste o el otro achaque histórico, ¡reducida a cifra de densidad, no aventaja para que embriaguen; c- n éstos otoños que mucho a Colombia. E n Europa nos m i den de otra manera, estimando al habinos regalan un día de siete horas, yo no tante corno núcleo del kilómetro, y al k i me consuelo, yo no me resarciré nunca del lómetro baldío como depreciador precisatrópico perdido y que no vuelvo a tener. mente ele! habitante. Enumeraba yo a un U n a fascinación más hincada, de niño i francés, con un poquito de énfasis, nuesque se crió con la fruta óptima y de jo- t r o s 2 1 países. Pero ¿cuántos millones de ven cuyos amores se recortaron en aque- ¡habitantes? me dijo, sonriendo. Después lla luz magistral, debió ser la de M a r t i L a I de la respuesta: M i amiga, todos son pepatria que él cuenta y enseña le saca un i q; cños países acento de niño encandilado, de varón plutarquiano también, que dice a cada párra- I H a b r í a que castigarnos la vanidad del fo deber o sacrificio pero, sobre todo, Sur, el olvido de las Antillas y el gran desde amante con desgarrón, de amante que dén de Centroaméríca con esa frase eficaz no puede desaprender un paisaje cabal en y corta, como una pincelada del yodo que cura: Todos pequeños p a í s e s el espacio sus partes. nunca ha sido calidad y el hombre sigue Aquella patria él la llamaba Cuba pero, siendo el vestido de lujo de una región; dennaturalmente, se llama Jas Antillas. Ningu- sidad significa posibilidad de casi todos los na de ellas es sola, y por eso en la desgra- bienes, de ciencia, arte y religión. Las A n cia también andan juntas; la poca agua, cho- imas son menudos países densos; bastante cando en cada una, más las junta que las población y sentada en una tierra perfecta. separa; el cielo de Puerto Rico dicen que GABRIELA M I S T R A L no tiene un gramo, menos de azul que el de j es- Santo Domingo. iCayi- (Genova) enero, -1930.
 // Cambio Nodo4-Sevilla