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A B C. M A R T E S a 8 D E E N E R O D E 1930. ADICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 10 cuando el mismo París, en punto a nostalgias del Romanticismo, se contentaba con los bailes dirigidos por Jean Gabriel Domergue y las Exposiciones, al par retrospectivas y en moda, de la Galería Parmentier, en las que descollaban profanas y aun satánicas reliquias españolas, como unas zapatillas de raso de Lola Montes. E l marqués de la Vega Inclán fundó el nombrado Museo; el marqués de la Vega Inclán, toda una silueta de los tiempos en que Merimée viajaba por la Península, y con sus pelos crinados, su espíritu correoso, y a un tiempo inquisitorial y heterodoxo, y con su rumbosa gitanería, mezclada al decoro del procer, fraterno de los conspiradores, como Aviraneta y de los guerrilleros como Zurbano, que fusilaran por liberal. E n una sobremesa del marqués de Bellamar, el doctor Marañón consideraba a D Benigno como el español más interesante del día, y nos propusimos rendirle un homenaje público, que acaso no desentonaría en el centenario del Romanticismo. Aunque el primer tributo se debe a una casa, sencillamente a una casa de ladrillo, madera y hierro. Nadie que haya pasado una vez junto a ella ha podido olvidarla, y son incontables sus admiradores, estaba por decir enamorados, amantes, y a lo largo de los años hemos vivido los apasionados de esa vivienda con el temor de que desapareciese un buen día. N o hay cuidado. L a ocupan los nietos de sus constructores, que a su vez ya podrían ser abuelos, y en su interior se conserva el mobiliario primitivo del palacete, sin que ni siquiera se dispersaran los caprichos decorativos, bolas de vidrio con jardincillos en su interior, espejos diminutos y poliédricos, que multiplican y reducen la cara de quien en ellos se m i r a alfombras de flores, cestillos de porcelana, urnas, hasta el papel de un gabinete, ejemplar único, pues es de los que se estampaban en V i e n a en sobres de decoración de teatro infantil y que reproducían los Sitios Reales de los Hapsburgos. Apenas si la humedad levantó una ampolla en el empapelado, junto a una ventana del jardín. ¡E l jardín! U n a tapia; en lo alto, una verja, y en la esquina, un cenador de persianas verdes, con enredadera de madreselvas y jazmines. Sobresalen los troncos seculares y con hiedras; al fondo surge la morada, ocre y con una terraza de baranda de hierro, y con esmeraldino maderamen, y... se ve la luna y se oye al ruiseñor. ¿N o la habéis reconocido? Está en la Castellana, al comienzo de la calle de Goya. E s un anacronismo, entre los hoteles fraternos de los de las películas. Más elegante que ellos, y en su simplicidad de quinta, mucho más lujoso. Imaginaos los millones que representa el jardín y la renta que podría obtenerse construyendo allí un rascaciclos. Nadie tema. Sus propietarios y moradores son sus primeros embrujados, y han de conservarla como la fabricaron sus ascendientes, en la época que eran huertas las señoriles vías del barrio de Salamanca, y una casa de campo a la que se iba a caballo, la nostálgica, lírica mansión, digna de un homenaje sentimental. Si acaso, los señores de Castillo van añadiéndole linaje con las colecciones de grabados, esmaltes, tallas, azulejos y aquellos candelabros de cristal de roca, y la seda con un Alberto Durero, y los bocetos de San Antonio de la Florida, y los guadameciles, y aquel tapiz persa... Se entra a la casa por ur. a puertecita en la calle de Goya, entre las acacias. íbamos r Pérez de A y a l a y yo, invitados, con otros amigos, al almuerzo. Huele el comedor ai un extraño y precioso perfume, a Jerez. E n efecto, se sacaron de la bodega unas botellas que datan de los tiempos del estreno de Hernani; una se ha roto, y quedo aromado el parquet. Mejor, y vamos con otra botella de vino ya casi del- tono de la caoba. Bebiéndolo, pensé que en el cente. nario del Romanticismo una noche había que reunir en el cenador de las persianas verdes a unas damas y unos artistas, y en un momento dado se descorrería un chai de cachemira, que estaba sirviendo de telón, y veíase la luna y a poco cantaba el ruiseñor... E l brindis o el responso del Romanticismo, a cargo del pájaro. FEDERICO G A R C Í A SANCHIZ HACIA E L FIN D E LA DICTADURA E l problema de su sucesión N o hace muchas horas que he cerrado un libro de política N o creo yo que la Historia sea tan severa para con la Dictadura como lo es el que ha trazado esas páginas, demasiado influido por el lema que las sirve de título. E s más: estoy seguro que el general Primo de Rivera ocupará l u gar de honor en el corazón de los buenos españoles del futuro si su retirada o su caída no coinciden con momentos de intranquilidad o perturbación para la Patria. Caso curioso, el porvenir de su figura histórica va Cuando el catarro le atenaza y le Lace toser dia y noche, defiéndase sin que por esto deje sus ocupaciones, pues este simple catarro puede interesarle el pecho y provocar las peores complicaciones. Tome V, enseguida algunas Pastillas Richelet que accionan enseguida y le curarán esta mala tos que le inquieta á V. Agradables al paladar, no estropean el estomago y obran tan rápida y eficazmente como el mejor de los jarabes. Tomadas durante la epidemia gripal inmunizan por su potente poder antiséptico y microbicidad. Acción immediata progresiva y duradera PASTILLA; seca I verdadera medicina
 // Cambio Nodo4-Sevilla