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ABC. MARTES 28 DE ENERO DE 1930. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 31, INFORMACIONES Y NOTICIAS DEPORTIVAS Real Betis Balompié, tres tantos; D e p o r t i v o Alavés, dos. E l Sevilla empata a cero en la Coruña. E l S p o r t i n g y el Iberia empatan en V a lencia y O v i e d o respectivamente. V i c t o r i a del M a d r i d en Barcelona y del A r e n a s en M a d r i d O t r o s partidos. FÚTBOLReal Betis Balompié trestantos; Deportivo Alavés, dos Un buen partido. L o fué el que presenciamos el domingo pasado, entre el campeón de V i z c a y a y el Real Betis. Lógicamente- ¿quién ha dicho que en fútbol no hay lógica? Algún día trataremos de la inexactitud de este lugar común, tan empleado por algunos, que confunden la lógica con la magnesia- el partido tenía que ser así. D e un lado, el Deportivo Alavés, derrotado el domingo anterior, había de superarse en un ansia natural de adquirir puntos. Y el ambiente era propicio. U n enemigo que figuraba en último lugar, una semana de descanso, sin el handicap físico que produce un largo viaje, y a mayor abundamiento, que diría un leguleyo, un día frío, lluvioso, francamente nórdico, y un terreno blando, encharcado, resbaladizo, ideal para un equipo que fía su eficiencia, más que a una técnica depurada, a unas cualidades de bríos y resistencias. De otro lado, el Betis, dispuesto a no dejar escapar un punto del campo, por, el peligro inminente de un cambio de división. Y porque al ganarlos tiene una esperanza, remota, pero real, de un cambio radical en la clasificación. E n estas circunstancias, con la moral levantada, por arte del empate de León, donde los favoritos sucumben estrepitosamente, sin conseguir siquiera el goal de honor, el partido tenía que ser un choque de lucha disputada, de fases brillantes, de alternativas en el dominio y de emoción reinante durante los noventa minutos de juego. Y así fué. Y terminó el match con la victoria del que desarrolló más juego y del que en todo momento llevó la iniciativa en la colocación de los números en el marcador. Interesantísimo el primer tiempo. Con ráfagas de dominio alterno, que dio al partido gran visualidad, transcurrió todo él. E n traron en jaque ambos tríos defensivos, y si la zaga alavesa superó a la sevillana, el eje local desplazaba al forastero. Y Quincoces vino en ayuda de su eje, y, uno tras otro, bombeó numerosos balones hacia el marco bético, consiguiendo romper el glacialismo del público, en una ovación cerrada. Y una jugada personal que Herrera i n tentó, a modo de ensayo para el futuro y como prueba de sus facultades en vías de recuperación, originó un comer, que A l t u na sacó, y Angelillo, bien situado, suavemente colocó en la red, por el ángulo contrario, consiguiendo el 0- 1 que había de campear durante el descanso. E n el acoso, en el amago al marco local, dos ocasiones claras tuvieron los alaveses de marcar. Y en ambas, de una manera i n explicable, enviaron el pelotón por encima del larguero. E n justa reciprocidad- -una reciprocidad pintoresca de los enemigos del goal- -los béticos desaprovecharon ocasiones de aumentar su tanteo, verbo y gracia, el balón que Enrique pifió, solo, ante la boca de siete metros que separa un lateral de otro. Luego, tras el descanso, acuciados por ese talismán que se fragua en las casetas, y cuya misteriosa influencia algún día trataremos de penetrar, los alaveses salieron, desencadenados, en una furiosa ofensiva, por el empate. Oselito. L o s d e r B e t i s p a r e c í a n r a t o n e s a r lao de sus c o n t r a r í o s pero, c o m p a r e c r e e r í a n que er balón e r a u n queso y p a r e cían tigres. E l segundo t a n t o que le h i c i e r o n a J e sús o. n a d i e pase s i n h a b l a r c o n el p o r tero. Quincoces, su portería. en l a f o r m i d a b l e d e f e n s a de Y lo consiguieron a los siete minutos de juego. Fué Olivares, que el domingo tuvo un gran interior en Areta, el ex athlético de Madrid, quien envió a la red un balón, que hubiera podido evitar una salida oportuna de Jesús o una mayor inteligencia y compenetración con sus compañeros de trío. Y aquí hubiera venido la catástrofe, el decaimiento. clásico que hacía presa en el Betis y lo dejaba a merced del enemigo, que se ensañaba con él, vapuleándole, desconcertándole, dejándole en estado lastimoso. Eso que se llama desinflamiento, como si los equipos fueran globos de feria. Pero eso era antes. H o y hay fondo, hoy tiene el equipo gas para un viaje a Buenos Aires del Graff Zeppelín. Y ordenadamente, con serenidad, con. codicia, pero con juego, el equipo sevillano se lanzó en busca del desempate. Y en durísima pugna contra la defensa española internacional llovieron los remates, que Beristain despejaba en último término, hasta que la intensidad en el ataque tuvo su premio en un goal, que Herrera y Altuna consiguieron al alimón. Fué necesario que los del Deportivo consiguieran el empate a dos con un goal mate- -sin brillantez- un goal absurdo, en el que colaboraron Jesús y Jesusín, para que se pusiera de manifiesto el nervio, la capacidad que hoy tiene el once blanquiverde. Y vimos los mejores minutos del partido. L a pareja Quincoces- Ciriaco tuvo sus momentos más felices, y al sacar la gama de sus recursos vino también en su ayuda la suerte, teniendo una actuación, que difícilmente, lograrán igualar en el curso de la temporada. Altuna amenazaba constantemente en sus internadas, Enrique ensayó el tiro con ía bota, ya enmohecida por falta de práctica, Herrera y Aranda comenzaron a explicar los programas de sus respectivas cátedras, y hasta Manolín. en ese momento, arrepentido de su mala actuación, se asomó al balcón de los sustos, esquivando los minúsculos tacos, que se le antojaban espigones del río... Y vino el goal de la victoria, espléndido de ejecución. Pase de Manolín, que Aranda bombeó hacia el centro, y Herrera envió de cabeza a la red. Momentos de gran juego, creados por la excelente actuación de la línea media, donde Regueiro d i o tal vez el mejor partido de la temporada, descollando del trío, donde Angelillo demostró su afianzamiento en el eje, y Adolfo una recuperación de forma, que ya se estaba dejando sentir. Hasta el último minuto, el partido tuvo esa emoción, que da la mínima diferencia, si bien es de hacer notar que el Alavés daba ya muestras de decaimiento. Y aunque el público deseaba la terminación del partido, de prolongarse ésta, hubieran obtenido los béticos mayor número de goals, que también los de casa vencieron en resistencia a conjunto de tanta envergadura como el campeón de Vizcaya. L o que más flojeó en el Betis fué el trío defensivo- -junto a aciertos innegables, como la parada de Jesús en el primer tiempo- -Manolín y Enrique que tuvo de todo. Por el grupo forastero se distinguieron, en primer término, los zagueros y el meta, especialmente los primeros, cuya labor fué lucidísima y tuvieron un empleo constante, que prueba la intensidad del ataque enemigo. E l trio central del ataque alavés superó bastante a las alas y en los medios, algo bruscos, U r q u i r i y Rey, dejaron buena i m presión en el público. A l arbitro, Sr. Montero, se le presentó un partido difícil. N o por coacción del púI Mico, que no existió en ningún momesto,