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SE VENDE EN FRANCIA EN LAS SIGUIENTES POBLACIONES: AGEN BEZIERS AIRE- S L ADOUR BIARRITZ ALBI BILL y MONTIGNY BOURDEAUX ALGER BOUGIE A M E L I E L E S BAINS, A N G OTJXiEME BAGNOLES D E L ORUE B I A C H E SAINT VAAST ANTIBES CANNES ARCACHON CARCASSONNE AUCH CARMATJX ARGELES COTJZON AIX BAGNERES D E CASTRES BIGORRE CERBERE BAGNERES D E CETTE C A P D AIL BATONNE CALAIS BESANQON VIOTTE DAX ESPERAZA FOIX! FONTAINEBLEAU! GRENOBLE HENDAYE J U A N L E S PINS JOIGNY LA NEGRESSE LE H A V R E LILLE LONGWI EST LOURDES LYON MARSEILLE MENTÓN MONACO j MONT D E MARSAN MONTE- GARLO MONTPELLIER MULHOUSE MIRAMONT NANTES NICE NARBONNii OLORON STE. MARIE ORAISON PARÍS PAU PERPIGNAN PORT VENDRES PERREGATJX POITIERS ROTJBAIX ST. E T I E N N E ST. J E A N D E LTJZ ST. R A P H A E L STEASBOURG SALIES D E B E A R N SALTES S C H E R ST. ATJBAN TARASCÓN S A R I E G E TARBES TOULOUSE TOURS THIERS VENISSIEUR VICHY VILLEL, VILLENETJVE f VITTEL Encontrará usted ABC en París en los principales quioscos y librerías y en las bibliotecas de fas estaciones. PRECIO AL PUBLICO EN FRANCIA: Número ordinario, 0,60 francos. Número extraordinario, 1 franco. aso FERNANDEZ Y GONZÁLEZ E L P A S T E L E R O D E M A D R I G A L 231 el decreto del Rey nuestro señor, que nada dice que se pueda tomar ni en favor n i en daño de Vuestra merced, he aqui que yo, que aprecio mucho a vuestra merced, porque sé cuánto vale, le aviso por lo que pueda convenirle, y porque sé que vuestra merced es un buen caballero, y que cuando hubiere leído esta carta la quemará y echará las cenizas al aire; porque vuestra merced sabe que al Rey nuestro señor le parecen traiciones estas confidencias, y sólo por el afecto que tengo a vuestra merced, y porque le conozco y sé que no me pondría en ningún compromiso, y porque tengo una gran confianza en l a persona que ha de poner esta carta en mano de vuestra merced, y que antes se la comerá que ojos humanos, fuera de vuestra merced, la vean, he podido atreverme a tanto; y basta ya, porque él despacho es tanto, y tan celoso el Rey porque ningún asunto se demore más de lo justo, que no tengo tiempo para nada, y quisiera que los días se volviesen años. -Guarde Dios a vuestra merced y le dé salud y buenos sucesos. D e Madrid, a 2 de septiembre de 1578. -El cardenal Granvela. Guardó cuidadosamente el alcalde esta carta en un bolsillo de su loba, y se limpió con el pañuelo el sudor que le había causado la carta del cardenal Granvela, lo que probaba hasta qué punto respetaban sus vasallos al señor Rey don Felipe I I Después abrió el otro pliego, sobre cuya nema estaba el sello de las armas reales. E l Rey. -Luego que recibiereis este nuestro Real decreto, sin dilación alguna saldréis de la villa de Madrigal, y os trasladaréis a vuestra sala de a l caldes de casa y corte de nuestra Real Chancillería de Valladolid, por convenir así a nuestro Real servicio. -Dado en nuestro Alcázar de Madrid a dos días del mes de septiembre de 1578. -Yo el R e y -A don Rodrigo de Santillana, alcalde de casa y corte de la Real Cnancillería de Valladolid. Dejó el alcalde el decreto sobre la mesa, y se volvió, a limpiar el sudor que de nuevo había cubierto su semblante. -B e s a d las manos de mi parte al señor carde- teal íurarryela dijo SanüDana- y si habéis de des cansar, quedaos en casa, donde se os preparará; aposento. -M i l mercedes, señor don Rodrigo; pero en cuanto me deis el recibo del pliego del Rey nuestro señor que os he entregado, monto a caballo y parto a Valladolid a entregar este otro pliego al señor presidente de la Cnancillería. Escribió don Rodrigo el recibo, dióselo a A l v a rado, salió éste, montó a caballo, y partió. C o n el pliego que llevaba para el presidente de l a Cnancillería se llevaba el alma de don Rodrigo de Santillana. Antes de proseguir en lo de M a d r i g a l sigamos a Alvarado y hagamos con él el camino hasta V a lladolid. Tanto picó el buen hidalgo, que aunque había salido de Madrigal a las cinco de l a tarde y tenía el caballo cansado, y cansado estaba él mismo, llegó a las seis a la puerta del palacio de la Chancillería de Valladolid, y se hizo anunciar al presidente en nombre del Rey. Inútil es decir que inmediatamente fué recibido por aquel alto personaje. A l varado le entregó el pliego, le exigió el recibo, se lo dieron, salió, y se fué a descansar. H e aquí l o que el presidente leyó en el pliego que le había entregado A l v a r a d o E l Rey. -rPor cuanto conviene a nuestro Real servicio, que el alcalde de casa y corte de esta nuestra Real Cnancillería, don Rodrigo de Santillana, actúe sin distraerse en otros negocios de nuestro real servicio en su sala de alcalde de esa Real Cnancillería, os mandamos que para sustanciar y terminar los procesos que hubiere en l a villa de M a d r i gal, nombréis de nuestra Real orden a persona docta y competente, para que se traslade sin pérdida de tiempo a aquella villa y entienda en comisión de justicia a los procesos que en ella hubiere pendientes, hasta su terminación. -Dado e n nuestro Alcázar de M a d r i d a dos días del mes de septiembre de S 7 8- -Y o el R e y -A l presidente de la Real Chancille ia de Valladolid. ¿mediatamente fué llamado don Luis Portocarrero, alcalde asimismo de aquella Cnancillería, y emaado a Madrigal con su escribano adjunto y su correspondiente ronda de seis alguaciles, todos los cuales, quién a muía, quién a burro, se pusieron 1
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