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A B C. M I É R C O L E S 29 D E E N E R O D E 1930. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 10 LAS PLANTAS MEDICINALES EJ porvenir de su cultivo en España Por creer de gran importancia para E s p a ñ a ei cultivo de las plantas medicinales y la racional p r e p a r a c i ó n de los productos que de ellas derivan, hemos solicitado l a opinión del eminente ingeniero a g r ó n o m o D J e s ú s M i r a n d a profesor de Cultivos en la Escuela de Ingenieros Agrónomos y vocal del Comité Nacional de Plantas M e d i cinales. K l Sr, Miranda, amablemente, r. os ha enviado el a r t í c u l o que ofrecemos hoy a nuestros lectores, en el que analiza do modo perfecto todos los factores del problema. j la situación, la carestía de ctros, como ia! quinina, el opio y el ricino. Por aquel entonces, y para buscar el remedio a los males experimentados, ordenó el ministerio de Fomento a las Granjas agrícolas el estudio del cultivo de la adormidera y del ricino, pudiendo decirse que este fué el primer paso dado en nuestros días conducente a procurar que J i s p a ñ a se baste a sí misma en la obtención de muchos productos de origen vegetal imprescindibles, en el estado actual de los conocimientos científicos, para remediar o curar nuestras enfermedades. esta acertada gestión iniciada hemos de reconocer que en nuestra Patria puede tener un brillante y eficaz porvenir. Nuestra situa, ción geográfica, la orografía de nuestro territorio, lo dilatado de las costas, la variabilidad de nuestros suelos y la extensa gama de los regímenes pluviométricos consiente tal variedad en nuestra flora, que podemos asegurar que es una de las m á s ricas. Ella comprende multitud de especies con aplicaciones medicinales, y condiciones de medio tan diferentes como las apuntadas permiten tener la esperanza de encontrar por vía genética variedades o razas de otras exóticas que hoy no poseemos. Dos aspectos, a cual más interesantes, presenta la explotación de nuestra flora medic i n a l el agrícola y el industrial. E n la actualidad, la mayor parte de la producción de plantas medicinales (por 1 0 decir casi 1 su totalidad) es de carácter espontáneo; nos limitamos a recolectar de un modo imperfecto, y a desecar, todavía en peores condiciones, una gran cantidad de plantas, que, enviadas al extranjero, son motivo en él cíe florecientes industrias, en las cuales se obtienen los principios activos que tuvieron su origen en nuestro sur; o. Esa producción espontánea, que no exige más intervención de la mano de obra que en su recolección, puede y debe ser mañana motivo de cultivo que mejoré la situación económica de nuestra agricultura, y permita una mejor utilización de esos futuros regadíos, que, al implantarse, encuentran d i ficultades verdaderamente insuperables, por carecer el labrador de plantas que consientan alternativas de gran potencialidad económica. Y ese cultivo que preconizamos consentirá lograr plantas que contengan en n- Jyor cantidad y con m á s perfectos caracteres de uniformidad y de constancia el principio útil que la Medicina emplea; el estudio completo y acabado de variedades, de exigencias de medio, de abonados y labores apropiadas y de métodos de recolección convenientes, conducirán en las plantas medicinales a resultados tan halagüeños como los conseguidos en otros cultivos, como, por ejemplo, el de la remolacha azucarera, que. presentando una riqueza sacarina insignifí- E n el reino vegetal, y desde ios tiempos más antiguos, procuró encontrar el hombre remedio a sus enfermedades, v a ú n hoy, y de modo completamente empírico, las gentes de nuestros campos utilizan much as plantas para calmar sus dolores y restablecer ei estado de salud perdida, obligando este hecho a reconocer como plantas medí duales, xsolameníe aquellas incluidas en las farmacopeas, sino además todas esas que la medicina p n n- r r ompíea, y en muchas de las cuales la ciencia encontrará en su dia acciones específicas que enriquezcan los medios de que la Humanidad se vale para conjurar la mayor calamidad que la aflige: sus enfermedades. U n a de las ideas básicas de las nacionalidades, aquella que afirma que éstas quedan mejor defendidas en su independencia política por una mayor independencia económica, tuvo una mayor aplicación en el a f á n de todos ¡os pueblos de procurar encontrar en su suelo cuanto su alimentación precisaba; mas el aumento de nuestras necesidades, e mayor bienestar de que pretendemos rodearnos y un grado cultural m á s perfecto obligan a reconocer una vez más el fondo de razón que presenta el conocido aforismo: no sólo de pan vive el hombre y estimula a esos pueblos a comprender que son elementos esenciales de esa independencia política y de un estado económico más sólido, no sólo aquellos que aseguran la alimentación, sino los que permiten restablecer el equilibrio interrumpido de nuestra salud. L a gran guerra que asoló los campos del centro de Europa en la segunda década de nuestro siglo enseñó a beligerantes v neutrales, y a! dificultar los transportes, la enorme importancia de ser independientes en cuanto a la obtención de aquellos productos que son necesarios en la Medicina, y, reconociendo como fuente única de muchos de ellos a los vegetales, a partir de aquellos días críticos, en que la Humanidad se vio afligida por los horrores de la mayor hecatombe bélica que la Historia registra, en muchas naciones se procuró implantar la explotación de plantas medicinales, cuya vida fuera posible en las condiciones de medio de que disponen. Y así Alemania, Argentina, Austria, Estados Unidos de Norteamérica, 1 rancia, Holanda, H u n g r í a Inglaterra e Italia crearon organismos dedicados al estudio del mejor aprovechamiento de su flora y a la introducción de la exótica para lograr la independización en aquellas materias de origen vegetal que son necesarias a la Medicina. También España sufrió ¡as dificultades que la guerra originó en el comercio de productos farmacéuticos, y a la casi carencia úe aigunc- s de ellos se unió, para agravar cante en su producción espontánea, cuítívi da ha alcanzado contenidos en azúcar tan crecidos, que la ha permitido luchar en la industria con la procedente de la caña. Se señala por algunos ¡a improcedencia económica del cultivo de algunas plantas medicinales, que hoy aprovechamos en su producción espontánea, al considerar el escaso precio que en el mercado logran; pera hay que tener en cuenta que si por el cultivo se alcanza esa mayor riqueza del principio activo a que aludimos, el más alto valor del producto consentirá una explotación que dejará mayores beneficios a nuestra economía, y que podrá utilizar mejor nuestros terrenos. L a intervención dei hombre inteligente es tan eficaz en la explotación de! suelo como en cualquier otra industria, y ella conduce a valorar vegetales que, en su estado espontáneo, ninguna o escasa utilidad rinden; no deben olvidarse los éxitos conseguidos con el árbol de la quina, que, encontrado por los españoles en sus exploraciones en el Perú, hoy, gracias a la acción fecunda de la ciencia, posee en su corteza mayor riqueza del preciado alcaloide que en su estado espontáneo. Difícil es seguir en la Estadística del comercio exterior de España el estudio de las importaciones y exportaciones de plantas medicinales y de productos químicos de origen vegetal; la existencia de epígrafes muy complejos en las partidas de nuestros aranceles, dificultan de modo extraordinario el análisis pretendido. De todos modos, de la simple lectura de los mencionados trabajos estadísticos se deduce el hecho que antes señalamos: la exportación de productos vegetales con finalidades químicas y farmacéuticas y la importación de los principios activos extraídos de los mismos y de p antas o partes de ellas, que pudieran ser obtenidas en nuestro suelo. Y en este intercambio de opuestos sentidos, l a ba 1 anza comercial española acusa un desequilibrio, que, por su sentido negativo, contribuye a la depreciación de nuestra unidad monetaria. E n la Asamblea de la Unión Farmacéutica Nacional, celebrada, en Santander en KJ 27, el profesor de la Real Oficina de Farmacia D José de la Vega presentó una ponencia encaminada a conseguir de los Poderes públicos y de la opinión los auxilios necesarios para acometer en España los trabajos, que otras naciones habían ya iniciado, sobre las plantas medicinales; el optimismo del ponente consiguió se reconociera la importancia de estas cuestiones, y tanto S. M el Rey, consecuente en sus- entusiasmos por cuanto implique mejora de nuestra economía, como su Gobierno prestaron a la idea la mejor acogida, cediendo el p r i mero una parecía en la Real Casa de Campo y creando el segundo el Comité nacional de Plantas medicinales. Y de este modo aquellos estudios, que en el período más álgido de la guerra europea se iniciaron en algunas Granjas agrícolas del Estado (entre ellas la de Vall adolid, sobre la adormidera) pareció que habían de alcanzar gran incremento y que pronto lograrían muy útiles consecuencias; la valía de las personalidades que integraban el Comité (si se hace excepción de la nuestra, bien escasa) garantizaba los resultados. Mas como, por desgracia, los medios económicos son imprescindibles en todo trabajo de investigación y propaganda, la carencia de ellos implica una dificultad i n superable, ante la que se estrella la buena v patriótica voluntad de cuantos tenemos el honor de integrar el Comité de referencia. Se hace preciso, en primer término, enseñ a r a recolectar las plantas medicinales que de modo espontáneo se producen en nuestros camoos, así- orno establecer secaderos apropiados en aquellas zonas en que tal aprovechamiento tiene mayor importancia, y v EL A R C A Unica en precios, surtido y DE LAS Plaza Sun Ildefonso, 1 y 2. Teléf. 50339. MEDIAS calidades y de adorno, de todas clases. J O S É A R E V A L O S a b i ñ á n (Zaragoza) Pidan c a t á l o g o y presupuestos. AliOLlS MTILfES en A l c á z a r de San Juan. Se admiten proposiciones para la venta total o parcial en P. Castellana, 29. Madrid, de dos a cuatro. BODEGA S E VENDE K l a u t o m ó v i l americano perfecto. M A R I A N O S A N C H O S. A. M a r t í n e z Canipos, 9. Tel. 32623, Madrid, Kl SS E L
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