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A B C. MIÉRCOLES 29 D E E N E R O D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 16. -Y a pregunté abajo y me dijeron que todo esto estaba muy concurrido. A h o r a vendrán el general D Dámaso Berenguer y el general Martínez Anido y voy a conferenciar con ambos. Luego, cuando pasen estos días, me dedicara a h. vida de campo, a montar a caballo, y si la gente persiste en seguir visitándome, tomaré un pisito en s i tio desconocido. A las once en punto llegó el general Berenguer y momentos después el general Martínez Anido. Ninguno hizo manifestaciones ante los periodistas. L a conferencia se celebró en el despacho del general Primo de Rivera, y duró, aproximadamente, una hora. Salió primero el general Berenguer, y como los periodistas le preguntaran respecto a los asuntos tratados en la conferencia, contestó: -N o hay nada de particular. Hemos tenido una conferencia que más bien ha sido una entrevista entre compañeros, muy cordial, y yo salgo muy satisfecho de todo lo que hemos hablado. Los fotógrafos pidieron permiso al general Berenguer para tirar unas placas y el nuevo presidente volvió a entrar en el despacho del general Primo de Rivera, haciéndose las fotografías en compañía de éste y del general Martínez Anido. Cuando salió de nuevo otra vez le rodearon los informadores y entonces dijo: -N o pienso hacer nada esta noche. N o haré ninguna gestión. V o y a descansar a mi casa. Los periodistas le interrogaron en el día de hoy se sabría algo respecto a la formación del Gobierno, y repuso el general Berenguer que de decir algo nuevo lo diría mañana, a las doce, en Palacio. Todavía, en el zaguán del ministerio de! Ejército, otros periodistas volvieron a i n terrogar al general Berenguer, y éste se excusó de hacer manifestaciones, exclamando -P e r o si no tengo nada hecho, cómo quieren ustedes que les diga nada... Hasta mañana por la tarde será imposible que pueda decir nada en concreto. -Pues entonces, buenas noches, señor presidente... ¿Cómo presidente? Todavía, no. L o que falta es que tenga Gobierno. Importante reunión en el minister i o del Ejército E l marqués de Estella, desde Palacio, se dirigió ai ministerio del Ejército, acompañado del general Martínez Anido. E n su despacho del Palacio de Buenavista, reunió el presidente del Consejo al ministro del Ejército, al capitán general de Cataluña, señor Barrera, que acababa de llegar de Barcelona, y al director general de la Guardia C i v i l Sr. Sanjurjo. L a conferencia se prolongó más de una hora, y a la salida, saludamos al general Barrera, quien cortésmente, eludió darnos información alguna acerca de lo que se había tratado y resuelto en la mencionada entrevista. Tampoco el general Sanjurjo, con quien conversamos, quiso darnos referencia alguna de lo que trataron, si bien pudimos comprender que cuantos asistieron a esta reunión con el marqués de Estella conocieron el propósito inquebrantable de éste de presentar la dimisión, y con ella, la de su Gobierno. hacia la puerta, acompañado de sus ayudantes, Sres. Monís y Rapallo. U n periodista, entonces, le preguntó: -I Se puede saber a dónde va usted, señor presidente... -A Palacio- -contestó. V o y a Palacio. Y después de la entrevista con el Soberano volveré aquí, donde los ministros me esperan. Suspensión de Jos plenos de la Asamblea Madrid 29, 1 madrugada. A las siete de ¡a tarde, desde el mismo Consejo de ministros se ofició a la presidencia de la Asamblea para que fuese suspendido el período plenario que debía comenzar hoy día 29. E n la secretaría de la Asamblea se cursaron inmediatamente telegramas a todos los asambleístas de provincias para que suspendieran sus viajes a Madrid. E n Ja presidencia. Consejo de ministros. Importantes manifestaciones del marqués de E s t e l l a A las cinco de la tarde comenzó a circular el rumor en Madrid de que el Gobierno se hallaba en crisis. N o es de extrañar, por tanto, que numerosos periodistas acudieran al palacio de la Presidencia con el fin de comprobar el rumor y conversar con el marqués de Estella cuando éste acudió para reunirse con sus compañeros de Gobierno. Como el Consejo se había adelantado media hora, el marqués de Estella llegó a las seis en punto, acompañado del presidente de la Asamblea, Sr. Yanguas, quien se despidió del general Primo de Rivera en la puerta de! palacio de la Castellana. Habían llegado, antes que el presidente, algunos ministros, y eludieron el diálogo con los informadores y subieron rápidamente al salón del Consejo. E l marqués de Estella, al ver a los numerosos periodistas que le aguardaban, exclamó H o y hay un lleno; he adelantado la hora del Consejo porque quiero que éste sea breve y termine aproximadamente a las ocho de la noche. A esa hora iré al ministerio del Ejército para vestirme, porque tengo que hacer algunas cosas y, mientras tanto, los ministros continuarán reunidos para seguir trabajando. E l jefe del Gobierno entró en el ascensor sin decir ninguna otra palabra. E l presidente regresa aJ palacio de la Caste Iana. C r i s i s total. U n a interesante nota del G o b i e r n o y otra del marqués de E s t e l l a Madrid 29, 2 madrugada. A las nueve, aproximadamente, regresó a la Presidencia el marqués de Estella. A pesar que en diferentes ocasiones había dicho que cambiaría de ropa para hacer las visitas que pensaba, es lo cierto que fué y vino con ei mismo traje. Se detuvo un momento con los periodistas y les dijo únicamente que cuanto sucedía estaba consignado en una nota oficiosa que entregaba para oue fuese copiada por todos. Luego al tomarla el censor, se volvió hacia los informadores y les dijo, sonriente: -E n la puerta de Palacio ha habido tantos como aquí. Sólo que aquéllos han tenido la suerte de que les hiciesen placas fotográficas. Y subió al salón del Consejo. L a importantísima nota dice así: E l Consejo de ministros ha conocido las razones personales y de saliv que su presidente ha expuesto como motivo irrevocable para presentar su dimisión a Su Majestad el Rey, y comprendiendo diáfanamente que la dimisión del presidente envuelve la de los ministros, le han rogado a éste que presente la de todos a Su M a jestad. L a nota del presidente dice así: S u Majestad el Rey ha admitido mi d i misión y ¡a de los ministros, teniendo para todos frases de i a mayor benevolencia y elogio, ordenándome que haga saber a todos su deseo, así como a los funcionarios y corporaciones, de que sigan desempeñando sus cargos y funciones hasta que se cons- tituya un nuevo Gobierno, y éste dicte normas para el caso. H a g o mío este deseo de Su Majestad, y espero que todos los que aienos a la política han colaborado con la Dictadura, seguirán en sus puestos, mientras el nuevo Gobierno no disponga otra cosa. Esta noche o mañana daré una nota oficiosa, mi última nota oficiosa, en que explico las razones de la crisis, y me despido del país y del Ejército. P o r lo demás, para dar ejemplo, esperaré en mi puesto hasta que se presente el nuevo presidente a sustituirme. u E l general Berenguer en Palacio A las siete y media de la tarde llegó a Palacio el general D. Dámaso Bereng- uer, que vestía de paisano, acompañado de su hermano y ayudante, el comandante de I n fantería D Luis, y se dirigieron directamente a su despacho de la Casa M i l i t a r de Su Majestad. S e suspende el Consejo E l general P r i m o de R i v e r a a Palacio A las ocho y cuarto en punto, los tres timbrazos de ordenanza dieron a entender que bajaba del Consejo el general P r i m o de Rivera. Este, al salir del ascensor y ver a los periodistas que habían aumentado en número, les d i j o Como ya dije antes, los ministros quedan arriba despachando expedientes: Y al manifestar esto sonrió: Luego, como viera en el grupo de periodistas al director de La Nación, Sr. Delgado Barreto, le dijo: -H e leído ese articulo que publica La Nación y que me parece muy acertado y nuy bien orientado. Sonrió nuevamente el marqués de Estella, Y dijo: -A h o r a me voy. E n el salón bajo de la Presidencia dirigió jna mirada muy significativa a los retratos! e los ex presidentes del Consejo D Tose Canalejas y D Eduardo Dato, y marchó Manifestaciones del general P r i mo de R i v e r a A las ocho y veinte llegó al Alcázar d jefe del Gobierno, el cual, al verse materialmente asaltado por los periodistas, íes dijo: ¡Cuánto periodista; parece mentira! Vengo de la Presidencia y allí había muchos también, y el caso es que todas sus caras me son conocidas; puede ser que allí hubiera algún corresponsal extranjero. A l ver a los fotógrafos, sonrió: Foto también, eh? H i z o una pausa y luego continuó: -Bueno, pues voy a dar cuenta a Stt Majestad el Rey de un asunto y a la salida les daré noticia. Es el acuerdo del Consejo de ministros; al salir se lo diré, supongo que seré breve. Permaneció en ¡a cámara regia hasta las nueve menos diez y a la salida hizo a los periodistas las siguientes manifestaciones: -L o he resumido todo en una nota, me- Entrevista de Jos presidentes entrante y saliente y del general Martínez A n i d o Madrid 29, 2 madrugada. A las once menos cuarto de la noche llegó al ministerio del Ejército el general Primo de Rivera. Como el antedespacho y las galerías que a éi conducen estaban llenas de periodistas. el marqués de Estella dijo sonriente:
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