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A B C. MIÉRCOLES 29 D E E N E R O luchas políticas con el solo ofrecimiento de su concurso personal como un ciudadano m á s para cuanto pueda estimarse necesario y beneficioso para su país. Concretó su deseo en esta frase: Sería mejor que mi nombre no apareciera para nada en la Prensa. Realmente nada debo decir en esta ocasión. D E 1930. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 18. que nuevas generaciones, formadas en las escuelas y colegios de primera enseñanza, en los institutos y Universidades, que son los verdaderos cimientos del edificio social, permitan dar a! país una estructura m á s ciudadana y liberal, porque hasta ahora es preciso confesarlo, la verdadera libertad, la que garantiza la propiedad y l a vida, el pudor y la tranquilidad, necesita ir acompañada de guardias civiles, de parejas de ese noble Instituto, al que tanto debe E s p a ñ a y que tanto le enaltece. Y vayan en esta mi última nota oficiosa unas palabras de sinceridad y fervor para cuantos en puesto oficial o en acción ciudadana me ayudaron, ayudando a E s p a ñ a muy principalmente a l a Unión Patriótica, que estoy seguro sabrá responder a su carácter y credo, siendo firme a 3o yo de todo Gobierno digno de serlo y sostén de la M o narquía, y a los Somatenes, que en su doctrina y su lema encontrarán siempre las normas de su actuación; a las mujeres españolas, que tan relevante participación vienen alcanzando en la vida nacional. Los hombres del Directorio, como los del G o bierno, han sido esclavos del cumplimiento de sus deba es, movidos siempre por afanes de acierto y estímulos de justicia que el país ha de reconocer y proclamar. Sean mis últimas palabras nueva expresión de mis sentimientos para el E j é r c i t o y M a r i n a de modo especial para los que a mis órdenes y a las del general Sanjurjo pusieron fin al trágico problema marroquí y para los que ahora, a las órdenes del general Jordana, cimentan l a paz y propulsan el progreso, y para los que antes, en días angustiosos, mantuvieron con derroche ele sacrificio y de entusiasmo las yermas tierras fertilizadas a fuerza de sangre. i Paz, trabajo y cultura, que son la verdadera libertad que para estimarnos cada día más vienen contrastando y apreciando nuestros hermanos españoles en A m é r i c a y los que allí han nacido sienten a ú n el calor de las entrañas de la madre patria! E n muchos años de gobierno de Dictadura justiciera, liberal, culta, humana, considerada fuera y con consideración y respeto en ella para el sentir de la conciencia universal, está la salvación y el engrandecimiento de E s p a ñ a vengan a servirla los hombres de toga y los hombres de ciencia, por muy radicales que sean, que sólo así, por la posibilidad de su radicalismo, t r a b a j a r á n asentando con firmeza inconmovible un sentido, recio y culto, de la ciudadanía, capaz de digerir sin daño las drogas políticas m á s fuertes, si ese es el sino de la Humanidad. N o teman los hombres civiles a los contactos de los militares; éstos, salvo las características profesionales, que reservan para su actuación, son de valor civil inapreciable, incluso las m á s modestas clases; únanse con ellos en fraternidad ciudadana y a servir todos juntos a la Patria, grande e i m perecedera, lo mismo bajo un Gobierno dictatorial que de régimen común, que cualquiera que el parecer personal sea no exculpa a nadie del deber de adaptación al momento nacional y de obediencia al Poder Público. N o puedo saber qué suerte o actuación reserva el porvenir a la Asamblea Nacional; pero es de justicia tributar un elogio a la labor importante que ha realizado y m á s a ú n al carácter y condición que ha revelado; laboriosos, asiduos y puntuales en la asistencia a sesiones y plenos; independientes, documentados, sobrios de palabra, corteses, elocuentes y hombres de corte gubernamental, todos sus miembros merecen de la Patria, y merecen de la Dictadura, el recoÉbcimiento de sus servicios, y de mí, la expresión de eterna gratitud. Antes de escribir esta nota he sometido al Consejo de ministros de hoy la resolución de resignar en manos de Su Majestad el Rey los poderes que al Gobierno que he presidí- E 3 general conde de Xauen E l nuevo jefe del Gobierno, D Dámaso jBerenguer y Fuste, nació el 4 de agosto de 1873, y su historia militar es tan conocida que creemos necesario hacer un resumen de ella. Ingresó en el A r m a de Caballería, destacándose su personalidad militar en M a rruecos, donde desempeñó cargos importantes durante su carrera hasta llegar al de comisario superior y general en jefe de las fuerzas del Protectorado español. Desempeñó l a cartera de Guerra en un Gabinete libera! que presidió el conde de Romanones, y, finalmente, fué nombrado jefe de la Casa M i l i t a r del Rey y comandante general de Alabarderos, cargo que desempeñaba en la actualidad. Entre otras condecoraciones, posee las grandes cruces de San Hermenegildo y Mérito Militar, la de l a Orden Xerifiana de Onixan Aianita, y el gran cordón de la Legión de Honor. Recientemente fué agraciado por el M o narca con el título de conde de Xauen. Ascendió a teniente general el 23 de j u lio de 1924 y ocupa actualmente el número 6 de l a escala de su empleo. N o t a oficiosa del general P r i m o de Rivera L a oficina de Información y Censura ha facilitado esta madrugada l a siguiente nota: L a madrugada del sábado, en que dando suelta al lápiz escribí a toda prisa las cuartillas de la nota oficiosa, publicada el domingo, y sin consultarlo con nadie, n i s i quiera conmigo mismo, sin releerlas, listo el ciclista que había de llevarlas a la oficina de Información de Prensa, para no perder minutos, como si de publicarlas en seguida dependiera la salvación del país, sufrí un pequeño mareo que me ha alarmado y me ha obligado a hacer todo lo posible por prevenir la repetición de caso parecido, sometiéndome a plan que fortalezca mis nervios -dé a mi naturaleza dominio absoluto sobre ellos. Sin propósito de disculpa he de declarar que no me pesa l a esencia de mi acto, sino la forma, verdaderamente extraña, que di a. su desarrollo, pues que yo, atacado insidiosamente todos los días desde el punto de vista de imputarme la usurpación de la voluntad y criterio de los cuadros de mando militares, de cuya general confianza en mí vengo alardeando desde el 13 de septiembre, lo quisiera comprobar, no creo que sea injustificado; pero tomar por conducto y medio de hacerlo la publicación de una nota oficiosa con riesgo de alarmar al país y de descomponer, o por lo menos de agitar al E j é r c i t o y Marina, hoy tan ponderados y tan firmes en l a disciplina, infiriéndoles l a ofensa de dudar de ellos por l a acción de unos anónimos, unas hojas clandestinas y unos rumores, es inexplicable y me lo reprocho y sanciono. Mucho he de agradecer en primer térmi o a mis compañeros de Gobierno, l a delicadeza con que se han hecho solidarios de M Í acto, que no conocieron hasta ser público, y mucho también a las altas autoridades por mí requeridas, que en sus contestaciones, que, en realidad por la forma del requerimiento podían haber excusado, han puesto palabras de la mayor consideración, benévolos juicios y conceptos de firme lealtad y preconizado patriotismo para el país, el Rey y el Gobierno. Esto me proporcio- na la inmensa satisfacción de contrastar en las Instituciones militares un grado de capacidad, serenidad y unidad de doctrina, del que la patria puede esperar mucho bien. Pero todo lo anteriormente expuesto tiene de íni parte una consecuencia inevitable e inaplazable, que es mi retirada del Gobierno y mi apartamiento por el tiempo preciso de todo trabajo y función. Mas la dificultad no está en mi sustitución persona! -que muchos podrán suplir ventajosamente- -sino en la orientación política a seguir en beneficio del país. Nunca- -en este momento quiero desinteresarme de todo subjetivismo- -creo que podré hablar con igual sinceridad. Desgraciadamente los seis años de Dictadura, no cruel, pero sí muy celosa en el mantenimiento de la disciplina y en la persecución del hampa y gérmenes de perturbación y morbosidad, no han logrado la extirpación de esos males. E n algunos sectores, y dejo aparte los militares, porque antes he consignado m i juicio sobre ellos, se ha notado enorme mejora. Aludo al obrero, que ha superado a todos en comprensión y que no ha provocado, casi, dificultades adhiriéndose siempre a resoluciones razonables. N o tengo por qué referirme a las teorías socialistas, que ya he dicho muchas veces que no comparto, sino a la organización social, capacidad profesional, progresión cultural y rendimiento del trabajo. Pero sin ser socialista se puede realizar una gran labor de paz social y progreso económico poniendo interés los Gobiernos en los problemas que afectan a los obreros y éstos cordialidad y comprensión, libres de excesivo espíritu de clase y sin olvidar que los factores economía y perfección en el producto, son la base de la posibilidad comercial de ellos, y por tanto, el manantial que ha de surtir el bienestar de todos y la prosperidad económica nacional. P o r lo apuntado y otras muchas razones de peso que harían interminable esta mi última nota oficiosa, creo, con el pensamiento puesto en Dios y en España, que por muchos años debe seguir gobernando la Dictadura, o cosa muy parecida, ejercida en forma de Consejo de ministros, de elaboración colectiva, pero con responsabilidad exclusiva del dictador ante el país y el Rey. Creo también indispensable la existencia de un órgano deliberante, en buena parte de origen electivo, que estimule y fiscalice la labor gubernamental, cooperando, con sus iniciativas, para hacerla eficaz. Entiendo que la dirección de la Dictadura puede encomendarse, igualmente, a un hombre civil o militar; pero requiere, sobre todo, compenetración y asistencia de ambos factores, y que su proceder justo, claro y comunicativo, gane arraigo y simpatía en el pueblo. Desaparecido el obstáculo de mi persona, que aun sin ser ese mi deseo, no he podido evitar suscitación de agravios y molestias y sufrir desgaste, deben todos los políticos, viejos y nuevos, y los que nunca lo fueron, que sean monárquicos o nue aun sin serlo quieran servir al país sin otro afán que engrandecer la Patria y presentarla ante el mundo fuerte por la homogeneidad del ideal y la unión patriótica ciudadana de una gran mayoría, apoyar al Gobierno, prestándole la asistencia que mere- ca, m á s por sus intenciones y buena voluntad, que por el acierto mismo, que éste es siempre aleatorio y opinable. ¡Paz, españoles! Cordialidad de clases, cultura y trabajo y adelante, adelante por el camino emprendido hace seis años, hasta T o d a la correspondencia al A B C de Sevilla, debe dirigirse al A p a r tado de Correos número 49
 // Cambio Nodo4-Sevilla