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l a palabra, rehusará la costumbre ¡de Hasaar teatro arte teatral a la técnica ele es- cena; costumbre a que tantos se ha pegado por influencia difusa de la manera de pensar del Sr. Bragaglia, y de tantos que han pensado o piensan como él. Pero de ios pensamientos que el cstructurador del porvenir pueda oponer a lo suyo, sólo he traído hasta aquí unos pocos, de carácter introductorio o fundamental. Sabemos ya que, en materia de presentación teatral, cabe tener ideas, no simplemente adoptar soluciones evolutivamente improvisadas. Sabemos, además, que estas ideas pueden y deben ser jerárquicas, no irnpresionísticas. P e r o a todas estas, como el Escolar del Fausto, hemos aprendido la dialéctica; pero no hemos aprendido a íejer. H a y que llegar a tejer, a lo práctico, a las indicaciones especiales concretas. N o basta, lo reconocemos, oponer a un creador, como Bragaglia otros pensamientos, sino otros tecnicismos, y casi, casi, otros croquis. Y otras realizaciones, si pudiese ser. Todo se andará. Vengan, por de pronto, al Glosario- -a otras glosas de! Glosario- -algunas sugestiones. EUGENIO O ORS E L PATIO D E L Y E S O Y LA S A L A D E JUSTICIA D E L ALCÁZAR SEVILLANO Entre los restos más interesantes y p r i morosos de las primeras épocas del A l cázar árabe sevillano se encuentran en preferente lugar las edificaciones que constituyen el Patio del Yeso y su contigua Sala de Justicia. Están separadas estas bellísimas piezas del maravilloso conjunto que hoy forman las espléndidas estancias mandadas construir sobre las ruinas del primitivo Palacio por el Rey D Pedro I de Castilla, y muchas de E L PATIO D E L Y E S O VISTO D E S D E E L I N T E R I O R D E L A SALA D E JUSTICIA ellas reformadas por los Reyes Católicos y sus sucesores, y están como engarzadas en- tre el caserío del Real Patrimonio, que se se reunían los monteros para acompañar a ¡Según e! arqueólogo Gestóse, fué el sedestina a servicios del mismo o. a albergue los Reyes en sus excursiones cinegéticas. ñor Tubino el primero en revelar la inte de sus funcionarios. E n el patinillo de ia casa m imero 2 de j tesante noticia del hallazgo, la cual produPasada la extensa galería denominada de! la referida galería, que por ios años de jo entre los inteligentes el natural egocijo. Apeadero se sigue a otra menos espacio- 1 S 75 comprendía parte del estudio de! pmE l Patio del Yeso tiene forma rectangular, sa, pero más llena de luz y de alegría, que tor Wssel, fueron encontrados los preciosos estando su centro oc -pado por una primova a terminar en el esplendoroso Patio de restos del Patio del Yeso, muy cerca de la rosa alborea de aguas verdes y tranquilas, la Montería, asi denominado oorque en él Sala de Justicia. i rodeada por un macizo de arrayanes oloí rosos. Los trozos de galerías descubiertos tienen arcadas con lindas labores en yeso, y de ahí la designación del referido lugar, las, cuales estuvieron durante mucho tiempo cubiertas con ladrillos y repello encalado. De la segunda galería han podad) conservarse dos espacios, suponiéndose que en el primero existieron tres arcos sobre columnas, de las que perdura una, con su capitel al estilo del Califato, esculpido cu iitártnól Manco. E l mal estado de esta fábrica- -dice el mentado Sr. Gestoso- -ha dado lugar que manos profanas macicen, parte muy considerable de ella, haciendo desaparecer dos de los intercolumnios con sus fustes y capiteles pero tomada ia distancia del primero existente, que es de 1,1.3 metros, veremos que esta medida se repite tres veces en todo el, espacio comprendido por este lienzo de galería. Todo e! patio constituye uno de los l u gares más apacibles y remansados de este Alcázar Real. Su reconditez atesora la nías sosegada soledad y el más profundo silencio. Cuan bello panorama ofrece al espíritu viajero, que a él liega, ansioso de! a más dulce tranquilidad y del más confortador reposo! Entre las verdes enredaderas cae cubren U N D E T A L L l i D E L P A T I O Í EL Y E S O