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LONDRES. D E L A CONFERENCIA BANOUETE C O N Q U E L A C I U D A D JHYOR (i) DE CON LOS MERRY SRES. MARQUES DEL VAL D E LONDRES. OBSEQUIO E N E L G U I L D H A L L (2) ARZOBISPO (j) BRIAND DE CANTERBURY BOÚRNE (FOTOGRAFÍA (6) GRANDI CARDENAL (il) VAKATSUKI (3) NAVAL E RAMSAY MAODQNALD (9) POR (4) TASDIE JEFE A L O S DELEGADOS. E K L A P R E S I D E N C I A E L LORD OFICIAL, CANCILLER FACILITADA STIMSON, VIDAL) DELEGACIÓN AMERICANA (lO) Y Así no es posible sostener la enorme competencia comercial que invade el mundo. E n esta lucha, como en todas, el triunfo es del más fuerte. Y la fortaleza, en este caso, corresponde al comerciante que mejor culti a y mantiene la propaganda. L a Prensa española es l a más desinteresada y económica de todos los países. E n ninguna nación se presta más fácilmente a la satisfacción de la vanidad ajena, con perjuicio de los intereses propios. Y cuando llega la hora de corresponder, los favorecidos vuelven la espalda, desentendiéndose de iodo ligamen gravoso. A la gente le gusta el bombo pero no quiere pagarlo! L a publicidad metodizada es la base del éxito en los negocios modernos; la sementera fecunda que logra ubérrima cosecha. E n cada generación cambia la dinámica mercantil, como en cada época se substituyen y perfeccionan los elementos civilizadores. Ayer fué la odisea del marchante trabajoso, que ofrecía sus artículos, de puerta en puerta, como una forma mendicante del intercambio. H o y es el siglo opulento del anuncio, que estimula a los consumidores a visitar ios grandes almacenes. Y el que renuncie a este sistema tendrá que declararse en quiebra. E! vértigo de la vida actúa! hace indispensable el reclamo, que alcanza a todas las actividades. Las relaciones sociales, en. la esfera profesional, exigen que todo el que ¿icne algo que ofrecer se desprenda del anónimo. U n médico eminente, o que cree ser- lo, desdeña el anuncio en las secciones co- 100.000 duros en la construcción de un Sanamerciales de la Prensa: pero acude a esa torio neuropático, capaz para 50 enfermos. misma Prensa, en nombre de una amistad A cuatro duros diarios por pensión, rebarata, para que dé c u é n t a l e sus actos: la sultaban 1.000 pesetas diarias de ingresos. conferencia en la Academia, su intervención E l médico director cobraría 9.000 pesetas en un caso más o meno; difícil, su elección anuales Para las atenciones del enferpara un cargo, hasta el nimio detalle de un mo, incluyendo todas las asistencias, haviaje particular. Todo hace nombre Todo bía presupuestas 10 pesetas diarias. E l homes reclamo. Todo es necesario para que no bre se mostraba entusiasmado. ¡Treinta y enmohezca la personalidad. Y lo que hace el seis mil dureíes de ganancia al año 1 ¿Qué médico se extiende también al abogado, a! le parece a usted? ¿N o es un gran neartista, al político, al literato, al industrial. gocio? Si la Prensa silenciara durante un año los Miré con lástima a aquel pobre neuronombres más conspicuos. al cabo de ese tiem- pático que seguramente sería el primer enfermo de su Sanatorio, y hube de prepo los habría devorado el olvido. Ningún pueblo ha comprendido tan inten- guntarle ¿Q u é cantidad aplica para propaganda? samente el valor de la publicidad como Nor ¿Propaganda? ¿Para qué? teamérica; precisamente el país más prós- ¡Hombre! Para que se entere el públipero de la tierra. H a y revistas en Filadeifia, Chicago y Nueva Y o r k cuyas páginas co de fue existj su establecimiento! S i i n alcanzan él valor de un millón de pesetas por vierte usted 500.000 pesetas en la construcnúmero, solamente en anuncios. E i Saturaay ción, ponga otras 500.000 para anuncios, y Evcninq Post, publicación semanal, percibe entonces hablaremos... 15.000 dólares por inserción y página, en Así está todavía la iniciativa española. Y, colores. Y hay Casa que anuncia en todos los esta concepción paupérrima de los negocios números del año. la tienen la mayoría de nuestros capitaSi a ün comerciante español se le pidie- listas. Substraer el fruto de la fecundidad esran 780 x 00 dólares anuales de publicidad le daría: un ataque cerebral. Nuestra aco- pañola al mercado nacional, por incommetividad para los negocios es parva. Y prensión y tacañería, es empobrecer a nuesademás de parva, cómicamente descabella- tra Patria. Y prescindir de la publicidad en el desarrollo de nuestra riqueza es coloda. Allá va un ejemplo: Cierto señor, que acababa de heredar carnos en estado de indefensión contra las un millón de pesetas, vino a consultarme una agresiones comerciales del extranjero. magnífica inversión. Se trataba de emplear I DOCTOR ALBIÑANA