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A B C. JUEVfeS 30 D E ENERO DE 1930. E D I C I Ó N D E A N D A L U C I A P A G 28. be someter esa liquidación practicada por él a la única soberanía admisible: la soberanía nacional. (Aplausos. Terminó diciendo: L a s Cortes deben formarse por quienes estén seguros de que no tienen que seguir gobernando. A esas Cortes deben someterse militares y civiles. Y o quiero- -dijo Cánovas- -un Ejército disciplinado y fuerte para el servicio de mi Patria y de m i R e y no quiero a mi Patria y a mi Rey al servicio del Ejército. E l Sr. Bergamín fué muy aplaudido al final y en diversos párrafos de su discurso. CONFERENCIA DE DON FRANCISCO BERGAMIN SOBRE LOS CAMBIOS M a d r i d 30, 2 madrugada. E n el salón de actos de la Sociedad L a Única trató anoche del tema La economía nacional y el problema de los cambios el ilustre ex m i nistro D Francisca Bergamírj. U n a gran concurrencia llenaba por completo el local. Con el conferenciante tomaron asiento en la presidencia los señores Sacristán, Argente, el presidente del Círculo de la Unión Mercantil, Sr. Salgado; el de L a Única, D Francisco de Miguel, y otras personas. E l S r Bergamín dijo que el sistema t r i butario español no permite dar idea exacta la economía nacional. E s notorio que los pueblos en que rigen leyes fiscales sobre las utilidades, los aumentos sobre los ingresos públicos responden a los de la riqueza nacional. Pero en España las contribuciones directas que pesan sobre las industrias pueden gravarlas de tal manera que el Tesoro aparezca próspero y potente, sin reflejar el paralelo con la economía privada. Para fijar el estado de ésta es preciso conocer una serie de factores, que enumera. De todos estos factores deduce que la Hacienda pública se halla en un buen momento, pero que la economía nacional está en crisis. L a realidad es la de una tributación excesiva, sin contar con que hay que atender a otras dos Haciendas: la provincial y la municipal, cuyos impuestos crecientes son motivo de nuevo agobio. Estima que no se puede ir al acrecentamiento de las contribuciones; antes bien, T o d a la correspondencia al A B C de Sevilla, debe dirigirse al A p a r tado de C o r r e o s número 49 habrá que ir a la reducción de las cargas, Trata del complejo programa de los cambios, influidos por tan diversos elementos. Habla detenidamente del problema de los cambios. A l tratar de la exportación del aceite expone el error cometido hace dos años, cuando una fuerte cosecha permitía el aumento de dicha exportación; como se mantuvo el alto precio de consumo interior, la cosecha se quedó en España y se perdieron mercados extranjeros. N o cree en la posibilidad de romper los clásicos vínculos de comercio exagerando las dificultades para la importación. Este encarece los productos nacionales, no sólo los del carácter de los no importados, sino de todos los restantes. Combate duramente el intervencionismo del Estado, que ha acabado con la libertad comercial y que impide el libre empleo de un capital sin previa autorización burocrática en manos de funcionarios que, acostumbrados al expediente, nada entienden de la industria viva. Termina dando un consejo: I- as esperanzas que se han despertado en el pueblo español no deben detenerse. L o míe ha venido debe significar una transformación del pasado y restablecer la cordialidad entre el Poder y los hombres públicos; debe liquidar la obra realizada por la Dictadura, pues 110 se puede evitar que lo sucedido haya pasado, y algo de lo hecho tiene que ser utilizado; pero un Gobierno imparcial de- LOS MA OS CÁDIZ DE Santader 29, 12 noche. E n una autocrítica publicada hoy en El Cantábrico por e ¡adaptador de Los majos de Cádiz, el notable literato andaluz D Enrique de Alvear, dice que su mayor deseo sería satisfacer al glorioso patriarca de las letras D Armando Palacio Valdés en la producción teatral que esta noche ha estrenado la Compañía de Rosarito Iglesias ante el ilustrado y culto público santanderino. Pocas veces se habrá conseguido llevar a! teatro una novela con el acierto que lo ha sido esta tan linda y admirada del viejo maestro. Sea que los personajes son diáfanos y sin complicaciones psicológicas; sea que el ambiente es propicio para, el desarrollo de la acción; sea que el interés de la novela de D Armando está pulverizada en todas las páginas del libro, donde no hay un solo capítulo sin emoción, es lo cierto que D. Enrique de Alvear ha hecho una adaptación formidable en los actos primero y segundo, y muy teatral en el tercero, aunque no llegue a la estructura escénica de los anteriores. U n dolor de cabeza o de muelas sólo l o padecen- aquellas personas que se obstinan en no q u e r e r escuchar la opinión de los médicos y dentistas f j más eminentes del m u n d o confirmada con- ¡linuamente por la experiencia, que proclaman el V e r a m o n como el calmante de elección para ¿combatir dichos dolores. U n a o dos tabletas j d e V e r a m o n bastan para hacer desaparecer el (d o l o r por fuerte que sea, sin perjudicar el or- ganismo ni product! sueño n i sensación de calor. fO 20 ta 6 C, i unos ée V T A
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